Pankhurst y el derecho a mandar a los hombres a la guerra

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Pankhurst y el derecho a mandar a los hombres a la guerra - Política

Emmeline Pankhurst es una de las líderes del Movimiento Feminista más conocidas, y la más significada entre las sufragistas británicas. Hija y nieta de activistas pro-voto femenino y demandas obreras, casó con un abogado también muy implicado en estas causas.

Emmeline evolucionó del liberalismo hacia el socialismo; y de éste extrajo su contribución familiar a la causa feminista: la sustitución del progreso gradual por la revolución, y las «palabras por las acciones». «Acciones, no palabras, ése será nuestro lema.» También conviene decir que Pankhurst y su organización NO eran favorables a que todas las mujeres votaran; sólo las que pudieran acreditar un nivel económico que en la práctica, excluía del voto a la mayoría de mujeres que sólo vivían de su salario o del de su marido. La lucha de las sufragettes de Pankhurst era porque las mujeres de buena posición económica votasen como los varones de posición igualmente acomodada.

Pankhurst y sus “sufragettes” no luchaban por el sufragio universal; sino por equiparar el voto femenino cualificado (por ingresos, educación y propiedad) con el masculino cualificado. El cambio que realmente ocurrió fue mucho más radical, ya que pasó a ligarse sólo a la propia ciudadanía, sin contar la renta o los estudios.

El socialismo, anarquismo o fascismo en ascenso a comienzos del siglo XX, participaban todos de esta supremacía de «cambiar el mundo» sobre comprenderlo; de la idea sobre la naturaleza; de la imposición de la utopía a cualquier precio sobre una sociedad occidental que se percibía en decadencia y superada por las nuevas ideas colectivistas.

«La WSPU es simplemente un ejército sufragista en el campo de batalla», escribió Pankhurst en su justificación respecto a las críticas contra su dirección totalmente autoritaria, anti-democrática y personalista de la WSPU; así como su negativa a que los hombres pudieran ingresar en la organización.

Estatua homenaje a Emmeline Pankhurst en la plaza de Saint Peter, Manchester

La formación de Pankhurst intensificó el carácter extremo, incluso violento, de sus acciones; como lanzar piedras a la sede del Primer Ministro en Downing Street; huelga de hambre; o golpear a un policía para forzar una detención, ya que las estancias en prisión daban mucha publicidad.

No todas las sufragistas compartían los métodos de la WSPU de Emmeline Pankhurst, por su carácter violento y los atentados contra el orden y la propiedad. Un comentarista del Daily Mail distinguió a las sufragistas pacifistas de las violentas, llamando a estas últimas «suffragetes» en lugar de «suffragists», haciendo una referencia a su carácter revolucionario y agresivo. El cisma llegó a la propia familia, ya que la hija predilecta de Pankhurst, expulsó a su hermana Silvia y su nuevo grupo. Escribió Silvia Pankhurst: Se volvió hacia mí: «Tú tienes tus propias ideas. Nosotras no queremos eso; ¡queremos que todas nuestras mujeres reciban instrucciones y marchen en fila como un ejército!» Demasiado cansada, demasiado estresada para pelear, no di ninguna respuesta. Me sentía oprimida por un sentimiento de tragedia, lastimada por su crueldad. Su glorificación de la autocracia me parecía realmente remota de la pelea ante la cual nos enfrentábamos, la triste lucha que continuaba desde las celdas. Pensé en muchas otras que habían sido empujadas a un lado por alguna diferencia menor».

Es cierto que las «suffragettes» partidarias de Pankhurst sufrieron represión y encarcelamiento por parte de la policía inglesa en sus actuaciones; pero también es verdad que parte de la elección de protestas violentas y radicales era buscar precisamente esa reacción de las fuerzas del orden, y explotar la publicidad y el victimismo retórico. Pankhurst inspiró y dió el visto bueno a actos como incendios provocados, un atentado con bomba, un intento de matar al Primer Ministro, y la anecdótica (aunque dolorosa para un amante del arte) destrucción de «La Venus del Espejo» (luego restaurada).​

Pero llegó la Guerra Mundial, un conflicto armado como no habían visto las naciones; por su dimensión multinacional, pero también por las innovaciones tecnológicas (ametralladoras Maxim, submarinos, gases mortales…) que convirtieron «la Gran Guerra» en un gran matadero industrial, con millones de muertos, y decenas de millones de heridos y enfermos que murieron o malvivieron el resto de sus días. Las víctimas civiles casi aproximan las de militares, debido a las hambrunas y enfermedades; los otomanos «aprovecharon» para realizar el genocidio sistemático de los armenios y no musulmanes, que serviría como inspiración directa a los nazis tras la «Solución Final» pactada por Hitler con el líder del Movimiento Palestino. La «Gran Guerra» no fue sino la culminación del periodo colonial europeo (que a su vez fue consecuencia del nacionalismo romántico, que también derivó en los nacionalismos regionalistas). Una culminación que acabó en hecatombe, preparó el camino a la Segunda Guerra Mundial, y avivó la llama que desembocaría en el bloque comunista y la descolonización: ambos desastres superiores humanitariamente a las propias guerras mundiales.

Anécdota: J.R.R. Tolkien, soldado superviviente de la Gran Guerra, reflejó el horror de este conflicto y el conflicto mayor del hombre industrial (capitalista y socialista) contra la Naturaleza en un libro llamado: «El Señor de los Anillos.»

Pero una persona de principios del XX estaba excusada de tener visión prometeica o profética; ya que las guerras hasta entonces habían sido cosa manejable, y hasta beneficiosas económicamente. Esto pensaba Emmeline Pankhurst que -a diferencia de sus hijas Silvia y Adela- contribuyó especialmente al «esfuerzo de guerra» después de llegar a una tregua con el Gobierno. Buscó financiación para un orfanato dedicado a los hijos nacidos de mujeres no casadas, porque sus maridos estaban en el frente; y adoptó cuatro de ellos personalmente. Hizo muchas marchas y discursos en distintos países, en apoyo de la participación aliada en la Guerra contra los alemanes; incluso fue a la Rusia tomada por los bolcheviques, donde dijo; «Vine a Petrogrado con una súplica de la nación inglesa a la nación rusa, de que continúen ustedes la guerra de la que depende la causa de la civilización y la libertad.» Rusia fue la nación que más compatriotas sacrificó en la Gran Guerra; incluyendo doce millones de soldados.

Emmeline Pankhurst y Christabel Pankhurst (no así sus otras dos hijas, que no eran partidarias de guerras ajenas a la revolución socialista) no sólo defendían que la llamada a filas fuese obligatoria para todos los hombres (»mandatory conscription»), sino que apoyaron el movimiento de la «Pluma Blanca.» Este movimiento era una llamada a todas las mujeres, a ir por las calles dando una pluma blanca (símbolo de cobardía) a los hombres que vieran, afeándoles el no estar en el frente luchando.

Ocurre que en aquella época ya había un movimiento pacifista significado, de hombres que hacían objección de conciencia; que preferían ser detenidos e ir a campos de prisioneros especiales para ellos que ir al frente, por razones ideológicas o religiosas. Además de éstos, también recibían la pluma del deshonor por parte de las sufragettes y otras voluntarias, los hombres que habían sido despachados del frente o de la oficina de alistamiento por estar lisiados, enfermos o con el síndrome de estrés postraumático; o por tener que mantener a su familia. Chicos de hasta 15 ó 16 años, que habían sido devueltos para superar fiebres u otros problemas, recibían la pluma blanca de la cobardía por la calle; todo con la bendición expresa de Emmeline Pankhurst y otras sufragistas.

Por ejemplo, Francis Beckett comentó para el diario The Guardian la suerte de su abuelo: «Tenía tres hijas pequeñas, lo cuál lo hizo exento del servicio; y su intento de ser voluntario fue rechazado en 1914 porque era miope. Pero en 1916, según volvía a casa de su oficina, una mujer le dió una pluma blanca. Se alistó el día siguiente. A esas alturas, ya no les preocupaba la miopía. Sólo necesitaban un cuerpo para parar la metralla, lo cuál Rifleman James Cutmore hizo en 1918.

Beckett dice que su madre sufrió tanto por la muerte de su padre que, «cuando la demencia ya no le permitía recordar el nombre de sus hijos, sí que recordaba aún el horror de la última vuelta al frente de su padre, tan conmocionado que apenas podía hablar. Sus hermanos también murieron en la guerra.»

En este panfleto sufragista, vemos una exaltación moral e intelectual de las mujeres, y una consideración mucho menos benevolente de los hombres. Admitiendo la exageración como recurso expresivo, lo que me llama la atención es la inclusión de “declarado no apto para el servicio”(militar), con la figura de un pobre lisiado o enfermo, junto a borracho, convicto, loco y propietario de esclavos.

El final de la guerra supuso una serie de reformas legislativas, que dio un impulso a la extensión del sufragio en diferentes países occidentales. También en Inglaterra, en 1918. Hay que decir respecto a esta reforma, que no sólo las mujeres, sino la mayoría de los hombres británicos tampoco votaban; ya que había que tener un nivel de renta. Por ejemplo, la inmensa mayoría de hombres -por juventud o falta de renta- que fueron a la Gran Guerra no pudieron votar o no al primer ministro que les envió al frente. Esta discrepancia por sí sola jugó a favor de la extensión del sufragio a toda la población; porque el que tiene el deber de morir por su país o trabajar en el puesto de la fábrica que deja vacante el soldado, también debería tener derecho a elegir a los gobernantes de los que depende el devenir de la sociedad.

Esto desniveló los argumentos a favor del sufragio universal; cuyos oponentes podían decir (con razón y visión de futuro), que obraría a favor de la emergencia fatal del Colectivismo, No es casualidad que los partidos fascistas, socialistas y separatistas fuesen todos grandes defensores del sufragio universal, porque era la llave para «empoderar» a la Masa sobre el Individuo y tomar el poder.

Así y todo, también favorecía a estos movimientos el que no hubiese participación civilizada de la mayor parte de la sociedad en la cosa pública; por lo que se esperaba que el sufragio, junto a la educación generalizada y la socialización de la riqueza que permite el control demográfico, sirviera para prevenir el ascenso de los Colectivismos en Europa Occidental y en las colonias. Obviamente no fue así, por desgracia; lo que realmente ocurrió es que el totalitarismo cambió haciéndose “cultural” e “identitario” para medrar en los sistemas educativos y democráticos y extender de forma gradual sus redes de intereses.

La conducta de estas «sufragettes» como Pankhurst que exigían el voto para la parte femenina de su clase social -pero no se planteaban siquiera buscar su cuota en la guerra-matadero ni como enfermeras- es por tanto incoherente, irracional e injusta. No iba por delante de las necesidades de su sociedad; sino por detrás.  A diferencia de lo que nos cuenta la propaganda actual, en su día fueron una rémora para el sufragio universal, no sus heroínas. Su historia es, en definitiva, en nada diferente a la de los demás grupos feministas históricos y presentes: a los que oímos hablar de nuevos derechos que merecen, pero nunca de deberes o compromisos para con la sociedad a la que exigen tanto. Su «mérito» no es cambiar el estatus de las mujeres, sino que ese cambio de estatus no supusiera la asunción de nuevos deberes o la conservación de sus deberes tradicionales. Sólo derechos.

Sin embargo, más allá del desatino y la crueldad de dar plumas blancas a hombres traumatizados y adolescentes para los que la guerra es su primer trabajo, hay dos aspectos positivos en esta campaña de las sufragettes de Pankhurst; una luz que no hay que dejar de considerar, porque es precisamente la que desprecia el discurso feminista:

En primer lugar, incluso una persona totalmente fanatizada y obsesionada con su causa hasta el punto de la alienación familiar o las estancias en la cárcel, fue capaz de suspender su campaña feminista en favor de un deber mayor, el de su patria. 

Podemos discutir, con el beneficio del don de Epimeteo, si realmente apoyar la guerra de esa manera tan acrítica era oportuno, ya que de cada tres soldados británicos, uno volvió en una caja o lisiado física y mentalmente. Pero esa no es la cuestión, sino qué hace una mujer, una ciudadana que aspiraba a serlo en las mismas condiciones que los varones de su clase, cuando su sociedad sufría amenaza de invasión o terrible aislamiento. Pankhurst hizo lo que en su mente correspondía hacer para servir a su país, a su sociedad, y a la causa mayor de la “Civilización”, y no comprendía la actitud disidente de sus dos hijas socialistas.

Compárese esta actitud de las sufragettes, que llegaron a una tregua con el señor al que tiraban piedras y trataban de estrellar con su carruaje y se pusieron a su servicio; con la actitud de las feministas de hoy: invariablemente en contra de los intereses de su sociedad, de Occidente, de la Civilización; y que nunca, nunca muestran capacidad de compromiso más allá de los objetivos de su propio movimiento. Feministas que son siempre, caballo de Troya y quinta columna de los poderes y regímenes que deseen usarlas contra la sociedad española, francesa, argentina, estadounidense…

En segundo lugar, vemos como, incluso desde la crueldad que implica no ponerse en el lugar de los hombres que estaban en el frente; vemos como Pankhurst y sus cerriles sufragettes eran conscientes, en su fuero interno, de que hombres y mujeres somos diferentes; y que eso no es malo, porque es la diferenciación sexual precisamente lo que ha generado seres humanos capaces de dar su vida en una guerra, y seres humanos cuya protección merece ese riesgo y sacrificio. Y que la primera clase de seres humanos eran, y siguen siendo, abrumadoramente hombres; y que la segunda clase, son mayoritariamente mujeres.

Incluso en esta generación actual, en la que muchos hombres no tienen lo que hay que tener para ir a ninguna guerra por una mujer; y muchas mujeres no tienen lo que hay que tener para merecerlo. Incluso ahora, más allá de la costra de programación y machaque ideológico, sabemos que si un día la multiculturalidad entrara en casa a robar con un machete, la mamá se esconderá en el dormitorio con sus hijos; y será papá el que proteja su escapada enfrentando al malhechor. Nunca será al revés; ni siquiera en la casa de la feminista más radical o subvencionada.

Y es que es bueno que sea así. Ser varón no es sólo inseminar; es un abanico amplio de roles y capacidades y compromisos, todos relacionados con la preponderancia Yang. Igual que ser mujer no es sólo quedarse embarazada, sino muchas otras cosas que guía la preponderancia Yin. Existen interesantes argumentos para explicar esto desde la ciencia y la filosofía, que serían tema para otro artículo.

Ser buena persona, o hacer lo correcto

Hacer lo correcto es elegir opciones cada día que favorezcan de forma real nuestros valores, y estén en armonía con nuestros principios. Esto requiere pensar antes de actuar; ya que las consecuencias de nuestros actos no son siempre obvias, ni la mejor intervención posible corresponde siempre «con lo que nos pide el cuerpo». El cuerpo se mueve por emociones; la palabra emoción viene del Latín movere, moverse. Las emociones sirven para sincronizar cuerpo y alma, y a menudo varios cuerpos y almas, para actuar rápido y de forma estereotipada, sin pensar. Como escapar de un incendio, o hacer el amor. Sin embargo, las emociones del cuerpo cuentan con que la mente actuará de censora, y modulará la respuesta inhibiéndola, aplazándola o ajustándola según requiera la situación.

El problema viene al analizar la circunstancia sobre la que debemos -o no- actuar; sobre todo porque a menudo no la analizamos en absoluto, sino que imponemos sobre lo que vemos nuestra experiencia pasada o lo que nos han enseñado que hay que hacer. El iniciado en la Magia sin embargo, tiene que ir más allá, y hacer el pequeño esfuerzo -y cada vez más pequeño con la costumbre- de comprender objetivamente lo que ocurre verdaderamente en cada encrucijada del camino.

Analizar los posibles resultados de nuestra conducta (los reales, no los que queremos imaginar) y como sirven mejor o peor a nuestros valores, es la Ética. Actuar sin pensar NUNCA es ético, incluso si los resultados resultan ser buenos. Piense el lector que también los impulsos de los animales o de las personas furiosas o exaltadas a veces producen consecuencias positivas, pero eso no convierte a sus acciones en éticas.

Lo bueno de pararse a ponderar y juzgar antes de actuar, es que nos ahorraremos muchos disgustos y nuestro comportamiento será cada vez más útil para los demás y nosotros mismos. Pero también hay una parte desagradable: que es la que nos hace preferir que nos den un decálogo de lo que hay que hacer o no hacer, o una dirección, y así poder actuar sin pensar y sin «culpa» ya que somos meros transmisores de «órdenes de arriba.»

El Iniciado en la Magia, no puede hacer esto: tiene que aceptar la parte mala de tomar sus propias decisiones.

Esta parte onerosa consiste en lidiar con decisiones que nunca serán ideales; ya que siempre elegimos entre opciones disponibles. Por ejemplo, un capitán de barco del pasado tenía que elegir a menudo entre salvar a parte de los pasajeros o a ninguno; porque a menudo la evacuación requería actuar con orden y rapidez. Entonces se priorizaba a las mujeres y niños sobre los varones, y a los pasajeros sobre el propio capitán y la tripulación.

O también: un maestro de Primaria sabe qué alumnos trabajan en el campo, y le gustaría ponerles buenas notas sólo por su esfuerzo en clase; pero entonces obraría con injusticia para los alumnos excelentes, lo cuál a la larga iría en perjuicio de todos.

Además de que raramente podemos elegir la respuesta «ideal», también tenemos que afrontar la incertidumbre sobre el resultado de nuestras acciones, o aspectos negativos de éstas. Por ejemplo, un presidente tiene que decidir si hacer una guerra comercial con otro país; intentando averiguar con buenos asesores, si hay más daño en la guerra de aranceles o hay más daño en no hacer nada. No hay garantía de que los modelos de los asesores acierten; y sí hay garantía de que ambas opciones significarán la ruina de empresas. El presidente de ese país tendrá que elegir y vivir con las consecuencias negativas de su elección.

Si elegimos de forma ética, es decir: con buena información, buena comprensión de la situación y las consecuencias realistas de nuestras acciones, el sufrimiento por equivocarnos o no poder elegir mejor se reduce mucho. Empero, es inevitable, y a veces es enorme.

Es fácil por tanto conformarse con «ser buena persona» y actuar de forma típica y heterónoma, como los niños hacen; esto nos dará una sensación de ser «puros», y nos sentiremos bien con nosotros mismos incluso si las consecuencias de nuestros actos son catastróficas. El haber hecho «lo que se esperaba de nosotros», lo que «dicen que hay que hacer» nos permite crear la ilusión de que las consecuencias de nuestras decisiones y nuestra conducta son independientes de nosotros, como si hubiesen ocurrido «a pesar de» y no, en parte, «gracias a» nuestra colaboración.

https://www.thescottishsun.co.uk/news/1578644/who-are-ronald-and-penelope-jones-when-were-they-awarded-the-mbe-and-did-the-parsons-green-attack-suspects-live-with-them/

Los Jones (ver enlace; wordpress no me deja poner la imagen del matrimonio en su condecoración real “por razones de seguridad”) son una pareja de jubilados, que en 2010 recibieron honores de la propia Reina Isabel, por su labor de acoger en su casa a decenas de “niños refugiados” que entraban ilegalmente procedentes de Siria, Eritrea o Irak. Uno de esos niños refugiados fue el autor del atentado con bomba en Londres el 15 de septiembre de 2017. Mr Jones, hablando con el Daily Mail, declaró: “si hubiésemos sabido (que había sido entrenado por el Estado Islámico) habríamos sido más cuidadosos. Todavía no puedo creer que lo hiciese. Parecía tan buen chico.” 

El Mago responsable y ético tiene sin embargo, que renunciar a este consuelo de «las buenas personas» y las palmaditas en la espalda mentales y de otras personas; y apechugar con lo que sabe que es lo correcto, aunque le deje mala conciencia, y le robe el sueño.

No es sentirse bien lo importante, sino hacer lo que nuestra razón y conocimiento superior de las situaciones indica que hay que hacer. Eso es la conducta ética; no es un camino hacia la santidad ni a ser popular, pero sí es la manera de llegar a viejo sabiendo que hemos vivido de forma despierta y responsable, valiente y útil de verdad.

POR QUÉ LA NADA Y EL TODO es lo mismo, y para qué sirve saber eso

Hace 15 horaspor DiegoT

Es difícil explicar conceptos demasiado abstractos a un primate. Como primates que somos todos, entiéndase que lo único que podemos hacer es intercambiarnos imágenes, estirando al máximo procesos de pensamiento que evolucionaron para huir de depredadores o contar bananas, pero no para entender las complejidades del universo. Los mejores contadores de bananas son los filósofos y los científicos; pero estos primates especialmente amaestrados para estas tareas apenas llegan un poco más, y a menudo es a costa de entender peor otras cosas importantes.

Así y todo, mejor nuestros rudimentarios conceptos que ir a lo loco por la vida.

La nada y el todo son dos de esos conceptos. Nada es cuando ya no quedan bananas ni cocos en el árbol; algunos filósofos homínidos argumentarían entonces si el propio árbol cuenta o no, que si la teoría de conjuntos, etc. El todo es cuando ves el árbol lleno de fruta, y decides que no cabe ni una más, ni una más, porque se rompería la rama y caería encima de alguien.

Quitando bananas, árboles, suelo, flores y todo lo que vemos llegamos a la nada: un espacio imaginario en el que no encontramos cosa alguna, ni siquiera espacio, ni tiempo. Es cosa que no se puede concebir: sólo delimitar de forma negativa, diciendo lo que la Nada no tiene. Como de hecho ya hacían los egipcios para describir el estado primigenio o Nun en época de las pirámides. La nada no tiene ninguna de las cosas que podamos imaginar y tampoco muchas otras que no podemos siquiera concebir.

Ex nihilo nihil fit, decían los primates que merodeaban la antigua Roma; de la nada nada proviene. Es otra forma de decir: ninguna cosa sucede por que sí, sin causa. O también: que las personas u objetos a nuestro alrededor no tienen eficiencia causal en sentido estricto; sino que somos meras permutaciones o canales de una fuente, origen u sustancia que es real de verdad y fundamental, pero inaccesible. Como las imágenes de un videojuego no luchan y recogen objetos de verdad, sino que son expresiones o manifestaciones del trasiego de electrones en la placa base ordenados conforme a un programa. Realidad fuera del alcance de los avatares del videojuego. Incluso del programador de videojuegos, que depende de los iconos y letras sobre la pantalla para relacionarse con esa realidad electrónica misteriosa.

Les contaré «un secreto»: no es verdad que «de la nada, nada proviene»; es sólo una convención práctica generalmente aceptada. En realidad, todo proviene de la Nada; porque si existe la realidad, sólo puede provenir de la no realidad. El que la Realidad haya existido «siempre» no afectaría a esta proposición; ya que el problema no es «cuando» sino «cómo» o «de dónde». Aunque haya algo equivalente a un tiempo pasado infinito
(anterior o subyacente al Big Bang), el factor temporal se puede obviar por trivial o irrelevante; una realidad eterna también proviene de la Nada.

Por esto, lo que decimos con «de la nada, nada viene» es más una cuestión práctica: si observamos un fenómeno o esperamos que suceda en el futuro, es totalmente probable que sea otra manifestación más del videojuego, y respete el código fuente de éste: lo que llamamos ley de causa-efecto, o cómo las cosas cambian y se esparcen o se agrupan en el mundo que vivimos.

De hecho si apareciese algo que realmente no estuviera transcrito en el código causal, puede esperarse que afectara gravemente a la realidad y probablemente sería como una aguja pinchando un globo, devorando con su onda expansiva tanto el pasado como el futuro. El que estemos aquí ya nos sugiere que no hay un sólo fenómeno en la historia del universo, pasado o futuro, que tenga un origen ajeno a lo que sea que constituya la fuente única de la realidad o Cosmos interconectado.

La nada que manejamos los primates no es esa Nada absoluta contrapuesta a la propia Realidad; sino otra más operativa, más matemática.

Podemos definirla como un estado de simetría perfecta. Si tomamos un folio en blanco, vemos en él una simetría total: al trazar una línea en él, da igual que sea horizontal, vertical, diagonal o esté escorada hacia un lado u otro: a un lado y otro de la línea veremos siempre lo mismo: espacio en blanco.

De hecho, la metáfora del folio en blanco es imperfecta porque, incluso si el folio fuese infinito, estaría definiendo una asimetría en torno al eje dentro/fuera del folio. Es decir, la nada o el vacío absolutos es el folio en blanco, pero quitando también el folio.

Otra forma de entender esto es concebir esa nada como la no separación de la información del universo. Si todo lo que es real está auto-contenido, sin separarse ni un mísero hodon; tendremos sólo el número mayor de todos, el Cero: la suma de todos los números positivos y negativos, o dicho en relación al universo concreto que habitamos, la suma de toda la materia y antimateria. De hecho el universo no debería existir, al compensarse toda la materia y antimateria nada más nacer; el hecho de que haya materia «superviviente» aún no se comprende bien y se llama «violación de la simetría CP» por si lo quieren buscar.

Lo importante aquí es entender que la nada en sentido físico es en realidad algo infinitamente lleno, tan lleno de hecho que no se puede salir, como en el camarote de los hermanos Marx; y que todo lo que surge y existe en realidad lo hace restándose o separándose de ese cero infinito.

Cuando el número 9 se colma y rebasa ese 99.9… %, empezamos «de cero» en una nueva decena; el sistema decimal reconoce implícitamente el hecho natural de que la colmatación o completamiento de un proceso lleva al colapso, o un límite al crecimiento. Como la realidad no puede pararse, ese colapso se desestabiliza finalmente y da lugar a un nuevo ciclo. Como en un reloj, en el que las doce en punto marca el final de una hora y el comienzo de la siguiente.

Mire el lector estos dos lienzos de pintor: Suponiendo que un lienzo puede ser negro además de blanco (por ejemplo, para pintar un claroscuro o una noche estrellada), ¿Cómo podemos determinar si el primero está vacío, o es un lienzo negro que hemos pintado todo de blanco? Y lo mismo con el segundo. Otra imagen muy expresiva de este principio son los relojes de arena, que nos permiten percibir visualmente esta relación entre la Nada y el Todo.

Esto se debe a que la nada o el vacío no es sino un panorama de potencial totalmente indeterminado, es decir ilimitado. El potencial infinito no conoce de hecho el límite, o eje de simetría, de existencia/no existencia. Sobre ese estado absoluto aplicamos una restricción; por ejemplo una línea o un círculo pintado con el pincel. Ya hemos roto la simetría: en realidad, lo pintado es el verdadero hueco, ya que hemos impuesto sobre el área determinada un matiz y una textura determinadas, entre todas las posibles. Además, hemos creado una referencia espacial, que por ejemplo separa «dentro» y «fuera» de la mancha, o «encima» y «debajo» de ésta.

Sumando nuevas restricciones al potencial infinito del lienzo, vamos produciendo un orden o estructura, es decir: una canalización de la energía, en este caso en forma de luz reflejada y absorbida por la tela. El cuadro.

Sin embargo, observe el lector que, como a veces hacen los niños pequeños, podemos seguir pintando y pintando, -es decir: imponiendo más y más restricciones al flujo de energía y al espacio- hasta que ya no queda ni un milímetro sin cubrir espesamente. Ya no se puede introducir más dibujos, o información, en el cuadro; y el pigmento está tan saturado que ya no hay estructura ni motivo visibles en el lienzo.

Si a la fuerza quisiéramos seguir, podríamos hacerlo quizás pegando cartón de colores, como en los collages; o esperando que seque y aplicar colores claros. Esto equivale asumir el cuadro absolutamente lleno como vacío, un nuevo partir de cero.

Observe el lector que, sin importar la técnica utilizada, el nuevo cuadro se formará quitando partes al lienzo; porque ahora sabemos que no está vacío, sino plenamente lleno de un estado de simetría perfecta. Al pintar volveremos a introducir rupturas de esa simetría, es decir información; y organizaremos y conectaremos esas diferencias asimétricas formando un ritmo y una estructura que son la base del nuevo motivo ilustrado.

Esta es la forma en que se concibe la nada y el todo absolutos en ciencias naturales. Entonces, todo lo que realmente existe está entre la Nada y el Todo, o es una perturbación de la Nada/Todo; como la cuerda de una guitarra, que sólo emite un sonido cuando vibra; es decir, cuando se separa, efímeramente, del estado de total reposo.

El universo es literalmente un conjunto de vibraciones, como es entendido en la Ciencia; podemos decir que esa vibración de los átomos y todos los cuerpos y campos son transiciones periódicas entre una aproximación a la nada y una aproximación al todo, o un diálogo local entre el estado de existencia y de no existencia.

¿Y todo esto para que le sirve al lector?

Pues, por ejemplo en el plano filosófico:

*** Para deducir que todo lo que es real y tiene estructura y facultades, es por fuerza limitado, sujeto a restricciones; no infinito ni absoluto. La existencia es la primera restricción, el primer «brochazo sobre el lienzo» en la construcción de cada ser. Y además -como todo lo que se encuentra en ese estado incompleto o parcial- estará sujeto a la ley de la entropía, o tendencia del algo a volver a la nada (como el cubito de hielo tiende a derretirse y confundirse con el líquido del vaso); así como a la ley de causa y efecto, o principio de comunicación y ligazón de los fenómenos parciales.

De esto se comprende, si se repara un poco en ello, que no puede haber seres perfectos, eternos y absolutos, ni en ésta ni en dimensiones superiores; porque entonces no podrían ser al mismo tiempo reales o tener atributos y facultades.

Y tampoco puede haber entidades con libre albedrío o libertad en sentido auténtico y profundo, puesto que tendrían que estar desconectados de toda red causal condicionante y eso implica, a su vez, que no podrían actuar en el universo. Ni siquiera podrían realizar acciones internas como pensar; ya que lo que nos condiciona es también los que nos habilita, a los seres que estamos en vibración y en el mundo real.

También se deriva, como ya hicieron los sabios del primer milenio a.C., que todo lo que es real está compuesto de yang y de yin, masculino y femenino, ser y negación del ser, o flujo creativo y restricción formativo de ese flujo; en un proceso dinámico que no se puede detener hasta que no alcance el Cosmos un estado de equilibrio, simetría y reposo equivalente a la no existencia.

Y ya en el terreno más práctico:

Aceptar que todo proceso vital, empresarial, amoroso…camina hacia su saturación o acabamiento. Todo lo que nace, muere; es inapelable, y no podemos esperar otra cosa. Ahora bien: si queremos aumentar la longevidad de nuestra vida, de nuestra relación de pareja o de nuestro negocio, hay que hacer lo siguiente: ir cambiando de forma gradual para ajustar nuestro proyecto vital. La Realidad no pide nuestras cabezas; sólo exige cambio, y administrando ese cambio nosotros mismos podemos evitarle al universo tener que romper el estancamiento de forma prematura y abrupta.

Esto implica: ir introduciendo orden para compensar el deslizamiento al caos; es lo que hacemos cuando celebramos aniversarios, o hacemos la contabilidad de la empresa. Por eso los ritos y símbolos y rutinas son importantes; sirven al propósito de mantener un proceso humano con el orden necesario para su pervivencia y salud.

Pero al mismo tiempo, introduciendo caos: variación, innovación, sorpresa; no a la tuntún, sino dejándonos aconsejar por la observación natural de nuestro interior y nuestro entorno.

Nótese que en realidad se trata de buscar continuamente el equilibrio entre el yin y el yang, o de los cuatro elementos alquímicos si se prefiere.

Saber situarnos sobre el cero, o el estado de reposo, o la nada parcial antes de iniciar un procedimiento. Hay que comenzar un juego de la Oca en la casilla de salida; ¿Cuál es la casilla de salida, donde el potencial inicial está intacto y abierto, en aquello que tenemos entre manos?

Por ejemplo, en un proyecto en el trabajo esa casilla de salida puede ser un seminario con lluvia de ideas o brainstorming, u otras opciones para recabar ideas sin filtro alguno. El filtro viene después, primero hay que abrir el horizonte lo más posible; si yo fuese jefe de departamento, hasta imprimiría en A3 la carta de «El Loco» del tarot para subrayar esta fase fundamental de todo proyecto. La carta de El Loco, -el único arcano mayor que se preserva en la baraja normal en forma de jocker o comodín- es como el Donald Trump del tarot: su función es crear una encrucijada en la que distintas opciones vuelvan a estar disponibles, sin prejuicios, y poder usar nuestra creatividad y libertad para resolver los problemas. En unos mazos es el Cero y en otros la última carta; pues como decimos el final y el origen se dan la mano.

Otro ejemplo es cuando vamos a dormir: hay gente que pretende terminar un día comenzando el siguiente. Esto no es posible: hay que vaciarse, volver al cero, a la nada mental progresivamente para poder descansar. El descanso nocturno es una necesaria vuelta biológica y psíquica a la nada, y nos quedamos dormidos justo cuando conseguimos dejar de pensar. Aparece entonces ese lugar sin límites que son los sueños. La vida soñada a su vez, es borrada por la mente para poder iniciar otro ciclo de vigilia de cero. A veces nos despertamos de repente y a la mente no le da tiempo a hacer el borrado, entonces recordamos lo soñado o al menos la última parte.

También necesitamos volver a la nada o casilla de salida en una reconciliación con un amigo o pareja. No se trata de olvidar el pasado; esto no es conveniente, ya que lo vivido no se puede borrar y además lo necesitamos para hacer mejores elecciones en el futuro. El que no aprende de sus errores está condenado a repetirlos, que es la maldición de los tontos.

Consiste en cambio en recuperar el equilibrio, la simetría, o compensación que corresponde con un nuevo estado vacío e inicial. No es restar el pasado, sino llevarlo a su culminación; cerrar el círculo para que ese círculo se convierta en un cero. Depende de cada relación concreta la forma de conseguir esto; a veces no es evidente lo que hay que hacer, otras es más fácil. A veces cerrar el proceso implica acabar con el propio ciclo de la relación; pero esto suele llegar después de varios círculos que no se han cerrado debidamente, o como consecuencia de que la propia relación es el final de un ciclo anterior (como los amantes de rebote o de transición).

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Hace 2 díaspor DiegoT

Qué es el tarot y cómo se usa oracularmente - Ciencia

Cada hormiga sólo conoce el camino unidimensional que recorre; la cooperación de todas las hormigas de una colonia equivale a un mapa tridimensional, no sólo de su hormiguero, sino de toda su área de aprovisionamiento. Así somos los seres humanos; sabemos muy poco, pero al compartirlo sabemos un poco más.

El tarot es un producto de esta inteligencia colectiva que tenemos las especies sociales; en origen sólo era un juego de salón y taberna más, pero siglos de juego e imaginación de personas de baja y alta cuna fueron adhiriendo a estas colecciones de cartas una serie de saberes inestimables.

El tarot no se remonta como dicen algunos al Antiguo Egipto; Egipto tenía sus propios juegos y formas de adivinación e introspección, como el arcano senet o los textos sapienciales en los que se basa uno de los libros de la biblia. Sin embargo, sí fue en Egipto pero en tiempos de los bárbaros piratas mamelucos, cuando se pintaron y vendieron naipes orientales que resultaron muy apreciados por los reinos hispanos e italianos primero, y después el resto de la Cristiandad. La fabricación de versiones europeizadas de estos juegos de cartas y la multiplicación de oportunidades para su «experimentación y desarrollo»,  fueron favorecidas por la revolución de la Imprenta desde el siglo XV en adelante.

En la India existían muchos juegos y palos, basados todos en los juegos de la China pero enriquecidos por la imaginación hindú. Sin embargo, las cartas mamelucas sólo tenían cuatro palos: monedas, copas, palos (para jugar al polo, y que en su origen chino eran largas ristras de monedas) y espadas. En España e Italia no se conocía el deporte indio y persa del polo, y se cambiaron estos palos por bastones y porras. Quizá entendieron nuestros antepasados que los mamelucos, pueblo de piratas, saqueadores y esclavistas musulmanes, hablaban en sus cartas de bastones y espadas como sus medios para el pillaje de oro y objetos preciosos (los oros y cálices). Otro cambio en las barajas hispanas e italianas, por supuesto, es la introducción de personajes de corte, que sustituyen a los rangos militares mamelucos; trocando el visir por una reina de modo que hubiese un contrapunto femenino al rey.

Como ocurre con todo lo que ocurre azarosamente, las gentes intentan ver en la suerte de los juegos señales de la suerte oculta, o destino, de las personas y naciones. El juego tarot jugado en Italia se prestaba especialmente a este entretenimiento, porque a los cuatro palos numerados de las barajas normales se le sumaron los «triunfos». Los trionfi eran personajes o situaciones tomadas de la iconografía religiosa y mitológica, como la Justicia Divina o la Diosa Venus; eran algo así como estampitas coleccionables, como las trading cards. Servían para imaginar historias sujetas a los avatares de la vida de las personas. Entre estos personajes se cuela el tonto o loco, que representa al juglar, mendigo, o tonto del pueblo (no había mucha diferencia en la mente de los europeos del siglo XV) y que servía como comodín.

Cuando el tarot empieza a usarse como forma de adivinación y no mero juego (en el siglo XVIII) las cartas empiezan a adornarse de forma cada vez más premeditada de símbolos alquímicos, cabalísticos, astrológicos, herméticos, secretos e incluso subversivos. Aparecen así varios niveles de conocimiento en el tarot; el más inmediato para mentes analfabetas y supersticiosas, y sucesivos escalones para élites de iniciados.

Así, sin dejar de ser un juego de entretenimiento que aún entretiene a aficionados en Francia, Alemania e Italia, el tarot fue desarrollando un camino mágico que alcanzó cierto clímax al publicarse el Rider-Waite en 1910. Este mazo fue una síntesis muy inspirada de las ideas esotéricas de la edad victoriana; el siglo XIX fue el del esplendor científico, pero también de los saberes mágicos recuperados.

El Rider-Waite es importante porque acerca al pueblo llano como yo, ideas y símbolos que estaban confinados a sociedades secretas y eruditos. La inmensa mayoría de tarots que hay en el mercado se basan en la interpretación del Rider-Waite.

Si bien el Rider-Waite “impuso su ley” y dignificó el tarot en razón a su acierto de ilustrar los arcanos menores a semejanza del antiguo Busca-Sola y aportar el conocimiento arcano de la Golden Dawn, hay que recordar que el tarot no tiene un canon. No hay un “tarot verdadero”, ni definitivo. Como obra popular y universal, su contenido legítimo es la suma histórica de todos los tarots y oráculos basados en él, comerciales o caseros.

Tanto en el «canon Rider» como en otros tarots significados como el de Marsella o el de Alesteir Crowley, los cuatro palos de las cartas menores representan a los cuatro elementos Aire (espadas), Fuego (bastos), Tierra (oros) y Agua (copas). Esto significa que una persona no occidental puede fácilmente adaptar el tarot a su ideología, sabiendo que Aire-Fuego y Tierra-Agua equivalen al Yang y el Yin, o Dualidad creadora y formadora del universo.

Los taoístas que conocen el Yang y el Yin, también reconocerán la equivalencia entre sus propias ideas sobre el Origen y el significado cabalístico del Viaje del Loco a través del Tarot. Ya que se tratan de saberes realmente universales, que unen Occidente con Oriente, y la Ciencia de la Antigüedad con la del siglo XXI.

No es conveniente tomar el tarot demasiado en serio; después de todo, sólo es un juego, nada más. Sin embargo, por lo que hemos comentado arriba resulta muy útil como herramienta de introspección y predicción.

Este valor exploratorio deriva de su capacidad para excitar el Subconsciente y ayudarlo a expresarse.

Nuestro Yo Consciente es como una playa, a la que las olas y mareas arrastran objetos del océano. Este océano es nuestro yo subconsciente, que es de donde provienen todas nuestras ideas, emociones y recuerdos antes de aparecer sobre la orilla. Nuestra consciencia sólo puede ver y sentir lo que hay expuesto sobre la arena en cada momento; pero bajo el agua hay muchísimo más. Incluso hay objetos que cayeron en el mar y nunca han vuelto a ver la luz, pero cuya influencia se hace notar en el fondo.

Debido a que el subconsciente está en contacto con muchas cosas que no recordamos conscientemente,; y experimenta deseos y miedos que no sentimos, es capaz de analizar nuestro pasado, presente y el panorama de futuros posibles de forma mucho más clarividente -en sentido natural- que nuestro yo consciente. En este sentido, el marco consciente es sólo el portavoz de nuestros afanes diarios; como si naciera por primera vez cada mañana. Cuando despertamos olvidamos nuestros sueños y desconectamos del saber subconsciente. En muchos sentidos, son nuestras horas de vigilia, en la playa, las que nos ausentan de nosotros mismos; y las de sueño aquellas que nos permiten abrir los ojos.

El tarot, con sus personajes arquetípicos, colores llamativos e imágenes inusuales, intenta comunicar con el Subconsciente. Cada carta es por tanto como las teclas de un piano, que hacen vibrar cuerdas ocultas y permitir que el piano cante sus melodías.

A la mesa del tarotista hay convocados (al menos) dos subconscientes: es del querente, que es el verdadero lector de las cartas, y el del tarotista, o asesor que le ayuda a interpretarlas. La alquimia del procedimiento requiere el concurso de ambas mentes; pero de la predominancia de una u otra emergen dos estilos generales de usar el tarot como medio oracular.

En primer lugar, tenemos la lectura centrada en el subconsciente del querente; a veces llamada técnica porque se basa en los conocimientos y destrezas del tarotista como asesor o asesora. Esta aproximación se basa en ayudar al yo subconsciente del cliente a expresarse, reaccionar a las preguntas con palabras, gestos y emociones que puedan ayudar a iluminar posibles respuestas. El tarotista experto ayuda a que los naipes tengan el efecto deseado (que muevan las olas de la psique de forma que arrojen «objetos a la playa») y ayuda así mismo a que el cliente no interprete este input de forma literal, sino como pistas para que la razón encuentre a través de ellas la información que necesita.

La otra aproximación posible usa el subconsciente del propio tarotista. Este método, llamado intuitivo, se basa en la capacidad del o la profesional para, primero, percibir subconscientemente y empatizar con lo que el cliente transmite de forma verbal y no verbal; segundo, permitir que su propio subconsciente reaccione y exprese esta empatización en forma de comentarios ilustrados con ayuda de las cartas.

La vía intuitiva requiere que el tarotista tenga esta capacidad de «absorción» e identificación con los pensamientos, emociones y circunstancias del cliente; y que además su cuerpo-mente sea capaz de exteriorizarlas de forma significativa para el querente. Si bien todo se puede entrenar y afinar, nótese que estas habilidades requieren un talento innato que no es frecuente. Muy poca gente es así (más mujeres que hombres por razones naturales), y de las personas que tienen esta predisposición en la sociedad, muy pocas aprenden a usar el tarot. Por tanto, sospeche el lector que la mayoría de tarotistas intuitivos no lo son en realidad, y sólo son expertos en lectura fría.

Tanto (los auténticos) intuitivos como los que recurren a la vía técnica que trabaja sobre el subconsciente del invitado, necesitan efecturar un profundo (nunca completo del todo) estudio del tarot y sus significados. Las dotes naturales no evitan este trabajo teórico; porque conocer la simbología, geometría sagrada, filosofía, arte etc que puede vincularse a las cartas permite sacar mucho más de ellas, ayudar mejor al cliente, y sobre todo interpretar con mejor fundamento lo que el subconsciente nos trata de decir. Además, un conocimiento suficiente de psicología, semiótica, antropología cultural y otras ciencias no entorpece sino que sirve mucho al genuino tarotista. La ciencia y el saber no son enemigos del tarot, al contrario, como prueba la propia historia de estos naipes.

Al final sin embargo, hay que dejar que las imágenes nos hablen e interpelen; y que nuestra psique profunda sea capaz de interactuar con ellas más allá de nuestros filtros lógicos. Para nuestro subconsciente, los seres y diseños de los naipes del tarot no son meros dibujos; están vivos. El subconsciente sabe algo que el yo consciente no sabe: que esos iconos de papel son manifestaciones de las mismas realidades ocultas que hacen vibrar los iconos que tocamos y sentimos y creemos reales. El subconsciente puede ver esta dimensión simbólica del mundo porque su análisis es mucho más holístico y comprensivo, mientras que el yo consciente es como un cuchillo que hace escisiones a la realidad manifiesta para analizar propiedades separadas, y poner nombre a ciertas relaciones-preguntas. La lectura del tarot es el encuentro feliz de estas dos formas de conocer, trabajando en equipo.

Pensar la política en nuevas dimensiones

Estudiantes destrozando un Cristo crucificado, tras expoliar un templo católico durante una protesta en Chile. Fuente: https://elcomercio.pe/mundo/latinoamerica/chile-destrozan-cristo-protesta-estudiantes-fotos-219243?foto=2

El lector habrá pensado ya muchas veces ¿Pero qué carajo le pasa a la gente? cuando se les pide actuar como ciudadanos. Una de las razones por las que somos tan tontos a la hora de comprender lo relacionado con la res publica es el pensamiento político unidimensional.

En política tendemos a pensar en una sola dimensión, como una línea en la que se puede ir a izquierda o derecha. Reconocemos una derecha, extrema derecha, izquierda, extrema izquierda, y un “centro” que representaría la media en un momento dado del espectro. Es decir, una línea unidimensional, en la que si no vas en una dirección es que vas en la otra. Como si la esfera política fuese una conga: “izquierda, derecha, left, right, izquierda derecha left right, follow the leader leader leader, follow the leader…¡Sígale, sígale!

La representación unidimensional es poco útil para analizar y comprender las posturas políticas reales; pero se usa porque sirve para moldear al electorado y a los propios militantes. Reducir el espectro político a una única dimensión permite elaborar discursos de “nosotros” y “el enemigo” y fabricar consensos. También permite justificar alianzas espúreas, valiéndonos del ardid de denominar a los antaño adversarios como “de centro” o “moderados”. Si tiras de la soga, arrastras el supuesto centro hasta ti; sueltas la soga, y los “moderados” pasan a ser radicales.

La línea IZQUIERDA-DERECHA es por tanto una herramienta de gestión electoral y social, no de interpretación política; y una forma de “atrapar” a la población en un relato de la realidad. Si aceptamos debatir sobre este eje, aceptamos con él el relato en la que tiene sentido, y confundimos esa narrativa con el mundo real. Es como si te piden tomar parte por los Jedi o los Sith, e implícitamente ya estás aceptando el universo de una galaxia muy lejana donde reina el poder místico de la Fuerza. Cuando me preguntan si me siento más próximo al Lado Oscuro o el Lado Luminoso, yo digo siempre que me inclino por Concha Piquer; y donde se ponga la Piquer se quite Rocío Jurado, Marifé de Triana o Lola Flores. ¿No? A cuál pondría Han Solo en los viajes interestelares.

Seguimos. En la política unidimensional, es frecuente ¡y tenido por sensato! que el partidario de una posición política coincida con otros correligionarios en temas que no están conectados: como el sistema de pensiones, el aborto, el cambio climático o el derecho a la defensa propia.

Además, observamos cómo movimientos “opuestos” se encuentran formando alianzas “antinaturales” o compiten por un mismo sector del electorado. A veces se dice que “los extremos se tocan” y se dibuja el espectro político como una herradura:

Diagrama 1

Ciertamente, “los extremos se tocan”. Por ejemplo, la extrema derecha (que en mi país España se expresa sobre todo en forma de partidos separatistas) y la extrema izquierda (que en mi país está últimamente vinculada a Venezuela e Irán y tutelada por Soros) coinciden en una oposición al neoliberalismo, una apuesta por aumentar el poder del Estado, un rechazo de la democracia liberal y un odio a Estados Unidos y a los judíos como representación simbólica de la Civilización (occidental). Extrema derecha y extrema izquierda en España, sin saberlo, pertenecen a un mismo «universo», como si se disputaran el mapa de Juego de Tronos. Las facciones que comparten un mismo imaginario se odian y combaten especialmente, pero también pueden alcanzar alianzas estratégicas contra el enemigo común. Y es que la representación de la política en una sola dimensión, es producto del maniqueísmo y su visión agonal (conflictiva) de la realidad.

Ahora bien, si los “extremos se tocan” significa que hay dimensiones que están «curvando el espacio” y no están tenidas en cuenta. Cuando los españoles consiguieron llevar a buen término en 1522 la primera vuelta al mundo de la Historia, se entendió que quedó probada, sin duda alguna, que la Tierra era esférica como pensaban los europeos apoyados en la Ciencia grecorromana, y no plana como creían los musulmanes apoyados en el Corán.

Los europeos del siglo XV tenían un problema insoluble dentro de los parámetros reconocidos entonces: Occidente había perdido el Norte de África, Oriente Medio y Próximo y el Mediterráneo, todo ello en control del islam. Por tanto, el comercio y el intercambio cultural entre los extremos de la Civilización estaba condicionado secularmente a este control: por eso aún decimos “números árábigos” y no “números indios”. Después de la caída de Constantinopla en 1453, quedó claro que el futuro de Europa (“Europa” es como se llamó al Occidente civilizado que aún resistía las invasiones musulmanas, merced al proceso de cristianización de los pueblos germánicos y nórdicos) consistía en encontrar la forma de sortear este grave obstáculo económico y geoestratégico. De otra forma, la conquista por parte del imperio otomano y la conversión de las catedrales en mezquitas era sólo cuestión de tiempo.

Lo que Cristóbal Colón aportó a la Corona de Castilla fue una forma enteramente nueva de resolver el problema imposible, basada en la introducción de un factor real que nadie estaba teniendo en cuenta. A diferencia de lo que se suele decir, ya se sabía en esta época que la Tierra era esférica y no plana; este conocimiento no había desaparecido a nivel culto desde la época de Eratóstenes, que midió con exactitud su longitud. Sin embargo, saber que la Luna se puede visitar no es lo mismo que llegar a ella; Colón tuvo que demostrar a la reina Isabel y al rey Fernando que su “proyecto Apolo” era viable tecnológicamente y merecía la pena.

Introduciendo el eje “Tierra esférica-Tierra plana” en la política de su tiempo y apostando por una posición en ese eje (Tierra esférica, con dimensiones más reducidas que las reales) la corona española pudo desarrollar una nueva forma de gestión de España y Europa, que posibilitaba la nueva dimensión añadida.

El resultado fue la incorporación de América a la Historia del mundo, la conversión de los reinos hispanos en el mayor imperio que había existido nunca, y la recuperación de Occidente como foco mundial de la Ciencia, la Cultura, la Religión y la Economía.

El viaje de estas tres carabelas, significó para las generaciones del siglo XV lo que significaría para las del siglo XXI una misión exitosa que iniciara la terraformación y colonización de la Luna o Marte.

La diferencia entre una Tierra plana y una redonda es una dimensión espacial más, un factor que interacciona con el espaciotiempo que la bidimensionalidad no tiene en cuenta. A partir de Copérnico, -que intento recuperar la teoría de un sabio griego helenístico-, se añade aún una dimensión o factor de interacción más a la Tierra, el Tiempo; la Tierra no permanece inmóvil sino que gira alrededor del Sol y la Luna lo hace alrededor de la Tierra.

De igual modo, que “los extremos se toquen” en política y las alianzas inexplicables son señales que nos están alertando de que existen factores, que actúan en la vida social pero no son reconocidos. Que hay otras dimensiones que podemos y debemos explorar.

A nivel de análisis político de los expertos, si se recurre a veces a representaciones que consideran varias dimensiones. Por ejemplo, abajo propongo la de mi cosecha. Es un espacio euclidiano tridimensional con tres ejes, que oponen el microcosmos y el macrocosmos del fenómeno humano; la tensión entre diferenciación y cohesión; y la pulsión hacia la estabilidad y la conservación de la identidad, frente al instinto creativo y explorador.

Diagrama 2

Individualista-Colectivista:

El desarrollo de la civilización urbana primero y la civilización industrial y ultra-tecnológica después, fue generando una serie de fenómenos nuevos y borrando del mapa muchos viejos. Como reacción a este proceso en apariencia imparable y acelerado, surgieron en el mundo occidental distintos movimientos de reacción a lo que estaba pasando. Una parte de ellos culpaba a las estructuras sociales: el Estado, la Aristocracia, la Iglesia, los movimientos totalitarios (revolucionarios) de clase o étnicos. Esta visión derivó en el auge de tendencias como el liberalismo y neoliberalismo, y el abanico de anarquismos desde el ultracapitalista al ruralista pasando por el digital. La idea básica es que el individuo, la persona, el ciudadano es el sujeto de derechos y deberes; por lo que debe protegerse su conciencia única, su capacidad de expresión, su propiedad particular y su autonomía frente al poder excesivo de corporaciones, estados y movimientos politico-religiosos. Esta tendencia suele llevar a regímenes más desregularizados y creativos pero con dificultades para emprender proyectos colectivos. Esto se compensa a veces organizando guerras, grandes planes de infraestructuras o incluso carreras espaciales, con el fin de contrarrestar la tendencia a la atomización.

En la dirección opuesta del eje encontramos a quienes creen que el sujeto histórico y recipiente de valor y derechos no es individual sino colectivo: la etnia, el partido, el movimiento religioso…El socialismo globalista, el socialismo nacionalista o fascismo; el feminismo, el multiculturalismo o el racismo son versiones acusadas de esta tendencia a creer que “el Pueblo”, “la Umma”, “el Movimiento”, «la Raza» son la verdadera y real identidad de los seres humanos, y no las insignificantes identidades personales. Los hombres y mujeres concretos no tenemos por tanto valor inherente en esta comprensión, sino que nuestro valor es «prestado» o relativo a nuestra capacidad para alimentar, construir y ser imagen del constructo social. Las categorías como «infiel», «facha», «falsa feminista» o «mal catalán» delatan este tratamiento de la individualidad como secundaria, y que lleva también a la consideración de lo que nos hace únicos en el nivel personal como una amenaza a la Organización. Esta tendencia cristaliza por tanto en regímenes totalitarios y en un esfuerzo deliberado por «colectivizar» a los seres humanos, es decir reducirlos a categorías estereotípicas. Toda la violencia y sufrimiento que requiere este empeño, se compensa típicamente alimentando chivos expiatorios internos y extranjeros, y promoviendo la parasitación y conquista de reductos sociales sanos (capaces de generar diversidad y bienestar) dentro y fuera de sus sociedades.

Localista-Globalista:

Este eje opone la tendencia a identificarse y defender los valores de un territorio (culturales, demográficos, políticos y naturales) frente al impulso homogeneador generado por la economía globalizada y la forzada imposición acelerada de nuevas tecnologías. También se opone a la presión de los movimientos imperialistas como el islam, las grandes corporaciones o China. Los grupos ecologistas, los partidos contra la inmigración masiva o los indigenismos tienen esta tendencia. En sentido contrario, el yihadismo, el neoliberalismo o el socialismo reman en la dirección de destruir lo local para crear un espacio global monocolor.

Preservador-Creador:

En este eje se opone la voluntad de preservar y enriquecer el legado natural, social, económico y cultural que las generaciones precedentes nos han transmitido; y en la dirección opuesta la idea de que hay que deconstruir y olvidar ese pasado para hacer sitio a lo nuevo. La tendencia preservadora (Orden) nos lleva a valorar, e incluso idealizar, el pasado; mientras que la tendencia creadora nos proyecta a un horizonte utópico. La ideología preservadora pretende conservar las estructuras y la memoria supervivientes, aun a costa de frenar la innovación. La ideología creadora promueve la creatividad, el emprendimento y la liberación de energía (Caos) para dar pasos hacia la utopía aun a costa de destruir y borrar toda la herencia transmitida. Tres puntos hay que aclarar en relación a este eje:

a)Los extremos no son perniciosos per se, sino en relación al tipo de proyecto humano y su entorno. Por ejemplo, la sociedad del Nilo que emergió por la desecación del Sahara, fue muy conservadora. Pensemos que las pirámides de Giza fueron construídas casi al principio de su cultura; los obreros que las levantaron ya jugaban al senet y escribían en jeroglíficos. Pero gracias a este conservadurismo radical, la luz de Egipto no brilló varios siglos sino varios milenios, y sobre un territorio muy vulnerable ecológicamente y que todos los pueblos bárbaros intentaban invadir o inundar con su demografía.

Un ejemplo del signo contrario es Japón, que en los años 50 del siglo XIX recibió la presión militar de Estados Unidos (los “black ships” del Commodore Mathew Perry) para que se abriera al mundo. Esto ocurrió con el emperador Meiji, que impuso una occidentalización de Japón en economía, cultura, tecnología, política y leyes. Japón pasó así de su etapa medieval a segunda potencia mundial; de las catanas a los robots en menos de un siglo. Esta transformación fue necesaria para Japón porque de otra manera, habría terminado siendo parte de China, Estados Unidos o la Unión Soviética, y no habría preservado su propio camino como nación.

Con esto quiero decir que, a veces, las posiciones extremas son aceptables si su entorno y circunstancia las exigen como condición para conservar su identidad

b) En segundo lugar, hay que observar que las revoluciones traen un exceso de Orden, y el estancamiento y la represión de la creatividad son el caldo de cultivo de desbordamientos del Caos. Como dice el Tao te Ching: ”
“Si intentas cambiarlo, lo arruinarás. Intenta retenerlo, y lo perderás.” Y también: “La llama que brilla el doble de tiempo, se consume en la mitad.” El fenómeno de la Vida, es por tanto el esfuerzo constante por buscar el término medio.

c) Sin embago, como hemos dicho en a), a veces ese “término medio” está en el extremo de la curva; esto es debido a que un fenómeno social no existe aislado sino siempre en comunicación con el entorno. Si el entorno es extremadamente diferente a la identidad y estado del fenómeno, el “punto de equilibrio” obliga a una posición extrema.

Como los egipcios antes comentados: que tenían civilización, espiritualidad y un delta fértil en chocante contraste con el barbarismo de las tribus semitas, nubias, árabes y norteafricanas; así como con la sequedad caótica del inmenso país de Seth. El Orden llevado al paroxismo (lo que ahora llamaríamos un estado totalitario teocrático) era necesario para que continuara la acumulación de memoria y valor en el margen del Nilo. Los egipcios pudieron así inventar y enseñar a los pueblos vecinos el Arte, la Medicina, la Escritura, la Religión, las Matemáticas y la Ingeniería. El “milagro griego” o las exploraciones fenicias de la Edad del Hierro son consecuencia directa de esta voluntad férrea de los egipcios por preservar y poner en valor su propio legado milenario frente a la barbarie, y frente a eventos como “el Fin del Mundo” de finales del Bronce.

d) Como quiera que hace miles de años que se sabe (al menos en círculos privilegiados y esotéricos) que la colmatación de Orden engendra el Caos, y el Caos desbordado crea un nuevo Orden; los colectivos dispuestos a moldear la sociedad conforme a sus intereses y valores usan este principio de la Naturaleza para sus fines. Es decir, los movimientos que buscan alcanzar, conservar y ampliar su poder de conformación de la realidad social inducen, de forma deliberada, ora un caos excesivo, ora un orden excesivo como vía para hacer posible el cambio que quieren. Se trata de un juego de manipulación social, a veces muy peligroso.

Esto no significa que este tipo de conspiraciones y campañas basadas en tensar la cuerda sean “malas” o “buenas”. No se trata de una lucha del Bien contra el Mal, sino simplemente de grupos con acceso al conocimiento de cómo funciona el Cosmos que lo usan en favor de su ideología. Desde nuestro punto de vista, lo importante es conocer el principio que actúa, para ser capaces de advertir estos movimientos y tratar de contrarrestarlos o aprovechar su impulso para favorecer nuestros propios valores humanos.

Por ejemplo, en las sectas masónicas existe el lema “Ordo ab Chao” (Del Caos, el Orden) que es precisamente esto que hablamos. Los grupos masónicos han ido penetrando el poder político, económico, cultural y religioso especialmente en Occidente. Como botón de muestra, los obeliscos de Washington o el que hay en la Plaza de San Pedro del Vaticano son símbolos masónicos (los masones se consideran herederos de las sectas esotéricas egipcias) que muestran enclaves donde la penetración masónica es muy importante. En España, 44 años de la muerte de su gran enemigo, las logias masónicas viven una gran expansión de adeptos y de colocación de sus miembros en los distintos poderes.

Bien, pues los masones en el poder político, económico y mediático practican regularmente la inducción de nuevos proceso caóticos o la estimulación de los que ya existen para poder destruir (solve) la sociedad o el estatus quo, y así poder implantar un nuevo Orden (coagula) con el beneplácito del pueblo al que ofrecen rescatar del desastre y ruina alimentada por ellos mismos. Y también al revés; se favorecen regímenes muy duros para hacer que la chispa estalle y reconducir la hoguera generada hacia su plan.

No sólo el poder asociado a los masones (organismos económicos, mercados bursátiles, movimientos revolucionarios y separatistas) emplea el principio de Ordo ab Chao, sino como podemos deducir, todos los grupos de poder con algo de inteligencia racional que se auto-dirigen en lugar de ser dirigidos.

Importantísimo: las organizaciones que buscan destruir el mundo actual para construir el suyo sobre los escombros no vienen (hasta donde sabemos) de otras estrellas o de universos paralelos. No son lagartos de V, sino personas y redes que emergen de nuestras sociedades, de nosotros mismos. Nosotros producimos nuestros héroes y villanos. No recomiendo por tanto que el lector se crea que George Soros o Nicolás Maduro o Jeff Bezos son “los malos” a los que hay que exterminar para que todo se arregle. Por supuesto, se trata de gente con la que no nos tomaríamos un café; como personas dejan todo que desear. Pero si los creemos la causa primera de lo que va mal en en el mundo, no podremos ver los procesos que generan este tipo de individuos y movimientos y también en gran medida, el mal que les atribuimos.

Un ejemplo de aclaración: es patente y conocida la influencia muy directa de George Soros en la materialización de la presidencia de Sánchez o del Golpe de Estado del 2017, que se dió en Cataluña pero que ha ido extendiendo sus tentáculos a toda España. Sin embargo, hay que admitir que la degeneración del liderazgo en el régimen español viene de mucho antes de que Soros pusiera sobre España sus garras. Tras el anterior golpe de Estado, tuvimos a Felipe González; parecía que nada peor nos podía llegar, y llegó Aznar: el que acabó con la corrupción por la via de legalizarla con privatizaciones y leyes ad hoc. Y llegó Zapatero, que hizo bueno a Aznar. Con una España en recesión llega Rajoy; valedor de las leyes de Zapatero y su política pro-separatista y pro-inmigración. Sánchez, que se esfuerza cada día por quitar a Rajoy el apodo de presidente de la democracia no necesitaba en realidad al Mefistófeles americano. Se podía haber ahorrado venderle el alma, porque la tendencia decadente ya venía de lejos. Y tampoco lo necesitaba el Golpe de Estado, ya que la propia ley electoral de 1976 y la Constitución del 78 fueron generando un proceso de desintegración y empoderamiento ilegítimo de los partidos totalitarios que nos conducía al momento presente, en quizá cuatro o seis años más. La cuestión a la que debemos llegar es qué produce las mareas, no sólo qué oportunistas aprovechan para llevarse todos los peces. Tenemos que saber lo que ellos saben. O ser sólo parte del oleaje.


Dentro del espacio tridimensional resultante de estos tres ejes, podemos ubicar todos los movimientos políticos y sus matices. Ninguno se sitúa sobre las propias líneas; todos tienen elementos de todo en distinta proporción. La localización en el espectro de un movimiento particular experimenta una deriva en el tiempo mientras dura; y en todas sus etapas incurre en contradicciones más o menos graves.
Por ejemplo, el partido Vox en España defiende la preservación de la identidad social y cultural española y el neoliberalismo económico, que es como ser partidario de las abejas y de Monsanto. El partido R.N. de Marine Le Pen en Francia, al venir del fascismo (socialismo nacional) es más coherente en este sentido y por eso ha capitalizado en su país el voto obrero; sin embargo, incurre en sus propias paradojas al defender a la vez la democracia liberal y la no integración de Francia en las estructuras supranacionales necesarias para proteger este tipo de régimen. *

  • Nota millennial: Los franceses, como los británicos, carecen de una identidad nacional europeísta y universalista, y es un lastre para ellos. También motivo de envidia secular hacia los españoles, que sí la tenemos gracias a lo que hizo con nosotros la Historia. La peculiaridad de la identidad española se basa en el instinto de unión de la diversidad y la proyección hacia afuera, lo que Primo de Rivera llamó «Unidad de destino en lo universal». Por eso es un error, a mi juicio, tratar de resolver las crisis históricas de España tratando de imitar a anglosajones o franceses cuyo “proyecto de nación” es distinto. Compárese la letra de alguno de los seis himnos “prohibidos” de España con el oficial de Francia o Gran Bretaña, y se entenderá lo que quiero decir. 
  • Las formaciones políticas pueden permitirse estas contradicciones, porque no existen aisladas sino que son parte de un Parlamento; se constituyen en partes de un sistema parlamentario y tienen en cuenta lo que defienden los demás a la hora de definir sus propuestas. De ahí que cuando llegan a gobernar con mayoría absoluta -si no son partidos anti-sistema, esto es- tengan que reajustar su programa para hacerlo más coherente (aunque no necesariamente más justo o sensato).

Sin embargo, en la mente de cada uno de nosotros como ciudadanos, sí es necesario buscar una coherencia. No podemos defender estrategias y objetivos que se cancelan entre sí, sino que con ayuda de la razón y la información que nos brindan otros, debemos orientarnos hacia la mayor sinergia posible de nuestras ideas políticas para servir realmente a nuestros valores. Es un trabajo continuo y que requiere «actualizaciones» periódicas, por eso hay que tener una mente abierta y estar dispuestos a probar nuevas ideas-herramientas y estrategias.

Esta integración de nuestra propia ideología política puede ser, sin embargo, imposible dentro de el eje de coordenadas que he propuesto arriba u otro sugerido por diferentes analistas.

Así es que es buena idea introducir nuevos ejes, y representar nuevas dimensiones que nos permitan pensar de forma realmente original y con la distancia necesaria para comprender los problemas y soluciones de nuestro país y del mundo.
Una dimensión extra supone una diferencia cualitativa; pensemos en la distancia ontológica entre una fotografía de una flor y una flor real y viva. Es un grado de libertad añadido, con movimientos totalmente fuera del espectro conocido.

Importante: No confundir los nuevos ejes dimensionales con los temas tabú. En todo régimen hay asuntos de los que no se puede hablar, y cuestiones que sólo se pueden abordar dentro del corsé de la ideología política dominante. En mi país España cada vez hay más temas así, en torno a momentos clave de nuestra historia, la contribución social de determinadas minorías, la religión, muchas cuestiones medioambientales, la islamización de Europa… Sin embargo, partidos nuevos intentan abrir esos debates para la opinión pública y hay vídeos y libros. Es decir, se pueden o podrían abordar sin salir del eje dimensional reconocido y compartido.

Un eje dimensional es diferente, porque redefine absolutamente todo. No es la introducción de algo dentro de lo que hay, sino todo lo que hay dentro de algo nuevo. Si pensamos en la dimensión temporal, vemos que interacciona y determina a las demás dimensiones; afecta a todos los objetos y procesos de nuestro universo. Lo mismo ocurre con los nuevos ejes dimensionales aplicados a la realidad sociopolítica.

Un sencillo método para inducir este salto en nuestro pensamiento político:

1. En primer lugar, líbrese el lector o lectora, como un moco seco que proyectamos a la nada impelido por el dedo índice sobre el pulgar, de las categorías “derecha-izquierda”, “los de arriba y los de abajo”, “blancos y negros”, y otros ejes engañosos. Déjelos en suspenso al menos, que ya se los recordará la tele o su red social preferida cuando se conecte.

2. Limpiada la mesa de trabajo de pendejadas ya nos ponemos a concebir y dibujar sobre papel un espacio en el que podamos ubicar todas y cada una de las opciones políticas reales en nuestro mundo. Es lo que he tratado de hacer en el diagrama 2, pero otra construcción distinta valdrá igual o mejor, si satisface este nivel de inclusión.


3. Tanto si os sirve un cuadro bidimensional como si necesitais un espacio de Minkovski para vuestra representación, el siguiente paso es considerar el «universo» resultante como un punto; el punto representa una opción concreta en una nueva dimensión que vamos a añadir, la opción que todos los partidos habidos y por haber aceptan por implícito consenso.

Diagrama 3A

En el diagrama 3A, hemos representado el punto adimensional que contiene todo nuestro mundo político (el diagrama 2) como un tomatico cherry. El espacio en blanco donde está inmerso visualiza a su vez todos los grados de libertad posibles: todos los ejes o factores en los que las posiciones de base del mundo político pueden tomar valores reales (en función de las limitaciones impuestas por la Naturaleza claro).


4. A continuación, consideraremos ese punto como inscrito en una línea de puntos que dibuja un espacio unidimensional, es decir una recta que une todas las opciones posibles de un nuevo factor que vamos a añadir. El color gris del tomate en el diagrama 3B es el valor concreto que toma en el gradiente:

Diagrama 3B

Esta recta tiene la facultad de representar cualquier parámetros que ninguna facción cuestiona, o considera siquiera. Factores que afectan realmente a la vida socioeconómica y su administración, pero cuya comprensión presente todo el mundo da por sentado. La línea por tanto, representaría todos los valores posibles de esa nueva variable reconocida por nosotros, de los cuales la forma en que todos se relacionan con ella es sólo un matiz de todos los posibles. ¿Por qué en blanco y negro? Si los tomates cherry son rojos. La razón es que el color, es decir: la longitud de onda del espectro lumínico, sería a su vez una dirección ortogonal al eje que representaría su intensidad (claro y oscuro). En este artículo no vamos a complicar tanto la cosa.

5. A ese gradiente hay que ponerle un nombre, es decir una dimensión. Esto es quizá lo más difícil, hallar factores reales que, aplicados a la cosmovisión social, produzcan una nueva medida para todos los fenómenos.


Como forma de explorarlas en una lluvia de ideas, sugiero estas técnicas:

  • Las preguntas que los filósofos (Ojo: que no estén implicados en filosofía política: no nos vale para esto Slavoj Zizek, Jordan Peterson o Jacque Fresco, por muchos méritos que tengan) se están haciendo hoy. Como los que se interesan por las implicaciones para la gente normal de la física cuántica, la inteligencia artificial, la exobiología, la religión, la consciencia…
  • Poner las divisiones de la realidad convencionales en suspenso con fines metodológicos. Las divisiones (y oposiciones) hombre-mujer o natural-artificial por ejemplo, cuando se ponen en cuestión alumbran ideas interesantes. A veces los árboles no nos dejan ver el bosque; es decir, la división de la realidad en árboles separados a veces no nos permite ver lo que los árboles son en otras escalas de realidad y sus relaciones ocultas. Negar esas líneas divisorias para reconstruir el fenómeno correspondiente de una nueva forma, nos puede brindar interesantes hallazgos; como el niño que desarma un juguete para comprenderlo.
  • Recurrir a la Imaginación: la imaginación nos permite asociar nuestras representaciones del mundo de formas transgresoras o imposibles. Podemos ayudar a la imaginación recurriendo a la lectura de libros de ciencia ficción, fantasía, ucronías, humor y a la poesía. Por ejemplo, recomiendo los libritos “Erewhon” de Samuel Butler , “Los propios Dioses” de Isaac Asimov o “Los Papalagi” de Erich Scheurmann. Son libros muy fáciles de leer.
  • Familiarizarse con temas científicos, históricos, artísticos… Madre mía, qué no habría dado Shakespeare, Cervantes, Leonardo Da Vinci u Ortega y Gasset por tener, aunque sólo fuese una semana de su vida, acceso a los océanos de información de calidad que tenemos nosotros. Pero los datos que nos pueden ayudar a pensar de forma nueva no son los que están en la Red, sino los que somos capaces de guardar en nuestra memoria humana.
  • Dejar trabajar al subconsciente: nuestros procesos cognitivos son inconscientes sobre todo; por lo que basta preguntarse por nuevas dimensiones para que nuestra red neuronal se ponga a la tarea de buscarlas relacionando su base de datos con nuestro input diario. Para que esto suceda, el subconsciente tiene que recibir el mensaje de que es una información que nos hace falta: esto se hace simplemente cargando de intensidad volitiva nuestros pensamientos sobre la cuestión. Desearlo vaya. Entonces, hay que realizar actividades que: distraigan a nuestro yo consciente para que no estorbe la búsqueda y que nos aporten sensaciones y datos nuevos que puedan serle útiles. Esto último se consigue realizando actividades nuevas, como visitar un lugar donde no hemos estado o comprar yogur de fresa; o haciendo cosas que requieran toda la concentración del yo consciente como el bricolaje o el pádel o tocar el bodhran.
  • Practicar el mindfulness: el mindfulness es lo que toda la vida de Dios se ha llamado “estar en lo que estás”. ¡Nene! ¡A ver si estás en lo que estás que me vas a meter el pie en el brasero! Experimenta el ahora, nota tu respiración, ¿qué sonidos se oyen alrededor tuyo? ¿Te has fijado en las baldosas? ¿Notas el peso que tu cuerpo hace descansar sobre el embaldosado?
  • Lo prohibido: hay técnicas que funcionan y a las que la persona adulta y en uso de sus facultades puede recurrir. No las puedo recomendar aquí pero ya sabeis de qué hablo ¿no? Las que usaron y usan todos esos escritores y pensadores para conseguir llegar a figurar en los libros de texto. Consumir con moderación.
  • Haciendo un poco de todo esto, he encontrado personalmente que todas las orientaciones políticas dan por sentada una postura determinada sobre el libre albedrío, pese a ser un tema candente en los últimos años en la Ciencia y sobre cuyas implicaciones la Filosofía está debatiendo con igual ardor de nuevo. He podido comprobar que efectivamente se trata de una nueva dimensión, y lo usaré como ejemplo.

La cuestión de si los seres humanos somos agentes libres o estamos sujetos a las leyes físicas es muy relevante para la cosa publica, ya que en ella se basan toda clase de roles e instituciones sociales. Ignorando flagrantemente el debate filosófico-científico, TODOS los partidos y movimientos construyen su ideología bajo el presupuesto implícito de que las personas podemos elegir en última instancia sin condicionamientos, como si lo último que se hubiese escrito sobre el tema fuese la Summa Theologiae de Tomás de Aquino.*

  • Nota para millennials: la Summa es un libro escrito en el siglo XIII, basado en la visión del mundo de Aristóteles. Debió ser importante, porque aún hoy los institutos de Secundaria hacen fiesta el día de Santo Tomás de Aquino.

Por esta razón, podemos asignar a la «dimensión del libre albedrío» donde hemos puesto nuestro universo un abanico de posturas posibles sobre el libre albedrío, que suelen agruparse en torno al determinismo, compatibilismo y libertarianismo. Los extremos absolutos serían, a la izquierda, la creencia según la cual la realidad física es una creación de la mente humana; y en el extremo opuesto, la creencia de que la voluntad y los pensamientos de las personas son determinados completamente por la realidad física.

Diagrama 4

El ecosistema o universo tridimensional del diagrama 2 -en el que pululan a mi entender todas nuestras facciones políticas- queda reducido en la nueva dimensión a un punto que intersecta esta nueva dirección a la altura del compatibilismo ontológico (en el diagrama representado por una pera de Albacete). Este punto señala la postura concreta que acepta que el mundo sigue leyes naturales, pero supone al mismo tiempo un espacio de decisión individual protegido de todos esos flujos causales que determinan por ejemplo, si el Paracetamol me hará sentir mejor o si una borrasca deja lluvia. Es decir, todas las variables concebibles de gestión de lo público, se basan en el supuesto de la no inclusión total del ser humano en el mundo físico y la existencia de un mecanismo de decisión personal fuera del espaciotiempo y sometido sólo a la Consciencia.*

  • *Es oportuno decir que la opinión muy prevalente en la esfera científica NO coincide con la que basa la política, sino que estaría muy escorada hacia el determinismo (En el gráfico señalada por un melocotón de Cieza). Recordemos que en el juego científico no valen los consensos. Por ejemplo, la velocidad de la luz está establecida en 300000 kms/s. Pero nadie dice “300.000 kms/s es una burrada. Mejor optamos por decir que la luz viaja a 300 kms por segundo que ya vamos bien”. NO. La luz es concebida desde su valor “extremista” o “radicalizado” porque la última palabra la tienen los experimentos y los cálculos objetivos. De igual forma, y contra las visiones dominantes en la sociedad, la Ciencia ha ido adoptando muy mayoritariamente y por razón del conocimiento aportado por sus ramas la postura determinista. Esta se explica diciendo que nuestro pensamiento está totalmente determinado por leyes físicas; pero nuestra mente determinada es a su vez parte del proceso con su propia eficacia causal. El científico y divulgador Sam Harris describió muy bien esta concepción actualmente dominante en Ciencia con la siguiente metáfora:

«Tú no controlas la tormenta, ni estás perdido en ella. Tú eres la tormenta.»

Al desplazarnos por esta nueva recta perpendicular, avanzamos hacia una concepción del universo como producto de la imaginación de una mente libre (idealismo), o hacia una visión del universo en el que las opciones son sólo aparentes, y todo, hasta nuestros pensamientos, opera dirigido por el azar y la necesidad. Según la posición que adoptemos, aparece una perpendicular (línea discontinua) que comprende el repertorio de estrategias para lidiar con ese tipo particular de universo. Las que no se ajustan estrictamente al universo compatibilista, resultan en soluciones y representaciones del mundo personal y social humano diferentes a todo lo que hemos aprendido o se nos propone como posible. La postura prevalente entre los científicos que estudian este tema, también dispondría de su propia recta perpendicular con el abanico de soluciones políticas; basadas en ese caso en la inclusión de la mente en el flujo causal y la ausencia de verdadero libre albedrío. Sin embargo, estas posibilidades no son abordadas porque la esfera política aún no ha incorporado esta visión científica.

El libre albedrío es sólo una de las coordenadas nuevas que podemos considerar, hay otras que el lector inteligente encontrará por sí mismo con o sin mis consejos. La cosa es detectar grandes factores que no son discutidos por nadie, pero que son, demostrablemente, capaces de cambiar todas las reglas del juego.

6. Y es que cada nueva dimensión o factor transversal aporta formas realmente novedosas y divergentes de afrontar nuestros retos políticos y civilizatorios. El siguiente paso del método es, una vez detectada una nueva dimensión de los problemas, representar el gradiente de posibles valores del factor como he hecho antes de forma muy simplificada con “el libre albedrío.” Y localizar en él dónde cae exactamente el consenso del espectro político real.

7. En el siguiente paso -y suponiendo que hemos hecho bien los deberes y nos hemos documentado en profundidad sobre la dimensión a explorar. definiremos y colocaremos en el eje el valor que la Ciencia y nuestras investigaciones particulares indiquen como más probable. De esta forma, aprovechamos la incursión en la nueva dimensión para explorar sus potencialidades. Pero no lo hacemos a partir de la postura de consenso actual en política, ni la que nos guste más. Más bien, debemos apoyarnos en lo que la Ciencia y el sentido común nos indican que debería ser la posición de referencia.

Por ejemplo, si quisiéramos considerar como afectaría el contacto con alienígenas a la vida sociopolítica de mi país: no nos interesaría situar nuestro panorama de actuación en el escenario absoluto de una invasión extraterrestre ni el de que nunca detectemos vida fuera de la Tierra; sino sobre el que los expertos consideran más probable, Este es, a día de hoy, el de hallar vida microscópica o pluricelular simple en nuestro Sistema Solar en los próximos años.

No es que otros escenarios estén descartados al 100%; nunca hay que descartar nada por completo ni dar nada por sentado definitivamente, hay que ser escéptico como nos enseñaron Fox Mulder y Dana Scully. Si no, volveremos al pensamiento unidimensional. Sin embargo, no hacemos esta tarea de imaginación informada y sistemática para intentar escudriñar el futuro, sino para ser capaces de producir soluciones nuevas a los problemas reales. Es como hacen en las empresas, que plantean escenarios realistas en función de los datos y sobre eso trabajan. Imaginaros que una PYME basara sus objetivos anuales sobre el supuesto de que la lotería de Navidad les saldrá con el Gordo, o el de que la sede sufrirá un gran incendio. Esos escenarios también son útiles para ciertos propósitos, pero mucho rentables para el objeto de este artículo son los basados en el abanico de escenarios más viables.

Situándonos entonces sobre ese supuesto mejor apoyado en las evidencias actuales, trazamos una perpendicular de acciones posibles. En el último ejemplo, serían las consecuencias para el ser humano de información sobre el desarrollo mayor o menor de la vida en planetas o lunas de nuestro “barrio” Solar. ¿Qué implicaría en términos de valorar la vida en la Tierra y su protección? ¿Cómo afectaría al desarrollo de la carrera espacial de los distintos bloques? Observese que algunos de estos temas parecen muy alejados a nuestra vida cotidiana, pero en realidad son muy condicionantes de nuestra política y economía. Pensemos como ilustración, lo mucho que la carrera espacial ha transformado nuestra vida terrestre sólo en su aspecto tecnológico:


La fibra de vidrio, el joystick para videojuegos, los filtros de agua tipo Brita, las almohadas de viscolática, la tele por cable, los satélites (y por tanto el GPS) el termómetro infrarrojo, los cascos de los ciclistas, la ropa ignífuga, las herramientas eléctricas que no necesitan cable, los estándares de seguridad de los alimentos, las placas solares fotovoltaicas y muchas otras tecnologías con gran impacto en la vida personal y social se desarrollaron primero para los astronautas. Es decir, se derivan de la decisión política de los gobiernos de invertir en I+D en forma de proyectos espaciales.

Pensar la sociopolítica desde nuevas dimensiones se resume en definitiva en dos acciones: Primero, dar el paso de integrar en nuestra representación del mundo variables fundamentales que nadie tiene en cuenta. Segundo, imaginar respuestas a los problemas desde esa nueva perspectiva privilegiada.

En esos nuevos caminos o estrategias que podemos concebir gracias a ese superpoder humano que los iniciados llamaron “Tercer Ojo” (la Imaginación, o capacidad de ver lo invisible en la mente) puede haber respuestas a algunos problemas que parecen insolubles; ya que parten de datos que, siendo accesibles, no nos hemos permitido considerar hasta hoy. Es como si hubiésemos vivido siempre dentro de un castillo, y creamos que el universo no existe más allá de sus muros. Cuando el castillo se incendia, necesitamos saber que es posible salir de la fortaleza para conservar la vida; eso es lo que nos permite pensar la política en dimensiones nuevas.

Te ayudo a dejar de ser feminista II: El Mito de Liberación feminista

El feminismo usa como parte de su retórica el argumento de que “el feminismo es simplemente defender que hombres y mujeres somos iguales”.

La función de este recurso apologético es apropiarse para el movimiento todo pensamiento o acción de la sociedad presente y pasada que vaya en la dirección de la igualdad legal, que hace iguales ante la Ley a los iguales en dignidad y responsabilidad; o que beneficie a las mujeres. Como si uno se proclamara defensor del urogallo; y dijera que todo lo que se haga para salvar a estos bellos animales es en parte gracias a mí, y además deberían subvencionarme por ello.

*En mi país, España, el feminismo y la ideología de género son tan efectivos para desviar el dinero público que se ha convertido en una importante fuente de financiación ilegal de los partidos y de creación de “chiringuitos”. Algunos titulares:

“El Instituto Andaluz de la Mujer gasta la mayoría de su presupuesto en enchufados” digitalsevilla.com

La mujer hecha negocio: “Sin dinero público no habría feministas” libremercado.com

Desvelada la trama mafiosa del negocio de la ideología de género monopolizado por el Psoe ramblalibre.com

Esta afirmación, la de que el feminismo es simplemente abogar por la igualdad de todos ante la ley, se emplea además para bloquear la acusación de que el feminismo es una ideología; y como tal no concierne a todas las mujeres y hombres, sino sólo a los correligionarios de esas ideas que además, deben ser criticadas como opiniones y no aceptadas como verdades evidentes.

Se trata de una mentira fácil de descubrir: basta leer cualquier manifiesto del 8 de marzo, y ver que sí hay toda una ideología detrás, con su propio vocabulario y agenda política separada, y de hecho contraria, a la supuestamente defendida igualdad de todos ante la Ley.

Decir que todo aquel que crea que el sexo no es un buen motivo para establecer leyes diferenciadas es feminista es como afirmar que: todo el que crea que los trabajadores deben tener derechos laborales es comunista; que el que ame a los animales es animalista, o el que cree en la propiedad privada es neoliberal.

Podemos hacer de Charles Dickens un marxista, de Jesús de Nazaret un profeta musulmán o de Marie Curie una feminista de pancarta. Pero apropiarnos para nuestro movimiento de figuras de prestigio (que oportunamente no pueden desdecirnos) no hace tampoco que esta vinculación sea verdadera.

Pierre y Marie, radioadictos. Ambos premio Nobel, aunque sólo cuenta para la propaganda femnista Marie Curie; como si hubiese trabajado sola, o como si ambos no se apoyaran en una comunidad científica mucho más amplia; en la que estaba por ejemplo Henri Beckerel, que subió a recoger su Nobel con el matrimonio Curie. Y es que la Ciencia es un empeño siempre colectivo, al que cada uno contribuye su parte de imaginación y trabajo duro.

En este artículo consideraremos, por tanto, que es feminista sólo la persona que comulga con la ideología del feminismo.

Si bien el feminismo no deja de generar una diversidad de nuevas franquicias, posee un núcleo ideológico central; un ADN distinguible al analizar lo que tienen en común las distintas ramas, o cepas, que ha ido engendrando el feminismo. Éste se organiza en torno a una adaptación de lo que llamo “El Mito de Liberación”. (No sé aún cuál es el nombre que se usa en Antropología para este concepto, ponga el lector su comentario si lo sabe. En catequesis católica se llama “Historia de Salvación”):

El Mito de Liberación lo constituye una plantilla básica que se ha usado y se sigue usando para construir muchos mitos fundacionales de instituciones vigentes y de siglos pasados; es decir, para las historias simbólicas que sirven para reafirmar ritualmente los valores, instituciones y status quo necesarios en una sociedad. Hay otros tipos de mitos fundacionales que no son el de Liberación (el de la fundación de Roma con Rómulo y Remo, el de los rosacrucianos y otras sectas esotéricas, o el del origen mítico de China, siguen patrones diferentes al del Mito de Liberación). Sin embargo, esta narrativa es la dominante en el mundo de hoy: el socialismo, los nacionalismos, la fundación de muchos países modernos como Estados Unidos o Francia entre otros, son variaciones del Mito de Liberación que han ido apareciendo a partir de la fuente judeo/cristiana original.

Así por ejemplo, el mito fundacional de los antiguos aztecas es un Mito de Liberación. Huitzilopotchli, (el Sol) se revela a este pueblo en la tierra legendaria de Aztlán, el lugar de las garzas (al parecer una isla en un lago o el delta de un gran río). De esta isla provendrían los cuatro linajes principales de los Mexicas, con un dios común llamado  Huitzilopochtli, el sangriento dios Sol. Como quiera que la isla estaba dominada por una élite tirana, los Mexicas o Aztecas decidieron huir de la esclavitud acaudillados por Chalchiuhtlatonac que los libera pero terminan en Cohuatitlan, «el país de las serpientes», posiblemente un desierto, donde están veinte años; después continúan su viaje hasta el centro de Méjico. Allí encuentran la tierra prometida por Huitzilopochtli, que finalmente conquistan y en la que asientan su capital, Tenochtitlán, curiosamente también en una isla en medio de un lago.

La huída de Aztlán, en el códice Boturini. Aztlán no tiene nada que ver con la Atlántida; pero las similitudes de la leyenda azteca con la platónica, el nombre e incluso la representación de una ciudad con canales en medio de una laguna y una pirámide en el centro, han permitido a los escritores usar una supuesta identificación para sus novelas. Yo hubiese sido partidario de llamar Atlántida al Nuevo Continente hallado en el Océano Atlántico, no sé cómo triunfó lo de América.

Los aztecas alcanzaron su apogeo en el siglo XV, gracias a las reformas de Tlacaelel I. Este consejero real fue el arquitecto de la triple alianza de las ciudades de Mexico-Tenochtitlan, Texcoco, and Tlacopan, dotándolas de una cohesión y «destino manifiesto» que propició el Imperio Azteca, que aún siguió su expansión tras la muerte de Tlacaelel y hasta que llegaron los españoles.

La forma en que lo consiguió fue la reforma religiosa. Popularizó la noción de los aztecas como Pueblo Elegido, la divinidad guerrera tribal Huitzilopochtli fue encumbrado como dios supremo del panteón. Produjo nuevas normas ceremoniales para destacar la jerarquía social, promovió el militarismo y multiplicó espectacularmente los sacrificios humanos en el Templo Mayor dedicado al hambriento dios sol en Tenochtitlán y que fue reconstruido de nuevo en el periodo de Tlacaelel. También ordenó quemar los libros de los pueblos conquistados, de modo que no recordaran su pasado anterior a la ocupación azteca.*

 Ostler, Nicholas (2005), Empires of the Word: A Language History of the World, New York: HarperCollins, p. 354 ISBN 0-06-621086-0.

En el contexto sociopolítico del siglo XV, el Mito de Liberación azteca cumplía la función de unir a las tribus aztecas en torno a un dios étnico poderoso y una capital; así como darles un propósito histórico en el que los esfuerzos, sacrificios y masacres requeridas eran bendecidos y legitimados en relación a un nivel metafísico y señales en el cielo.

Este relato es muy importante para la conformación del Feminismo, pero no en su versión azteca claro sino en otra mucho más antigua en el Viejo Mundo, concretamente la judaita de la Edad de Hierro que conocemos por la Biblia.

También las tribus variopintas que se congregaron en Judá, esta pequeña tierra agreste y separada de los grandes nodos comerciales, necesitaron un mito en torno al que unirse; esto fue comprendido por la monarquía provinciana de una pequeña ciudad llamada Jerusalén, que significa «poblado de Shalem.» Shalem era el dios tutelar original de esta villa; era el lucero del atardecer, hermano gemelo de Shahar, «amanecer», manifestado en la imagen de Venus al alba (Vesperus y Lucifer son los equivalentes en Latín). Sin embargo no sería esta divinidad original la que protagonizó el nuevo mito del movimiento nacionalista y de conquista surgido en el primer milenio antes de Cristo; sino un nuevo dios traído por inmigrantes. Este dios, Yahvé, fue incorporado al panteón cananita y en algunos lugares llegó a desplazar a El como dios supremo y consorte de Athirah. El golpe de efecto vino cuando, con el apoyo del nuevo poder persa, se consagró a Yahvé como protagonista de un mito de liberación de la esclavitud (egipcia, adversarios de babilonios y persas por el control del Levante) ya que este dios los protege en el desierto hasta que están preparados para conquistar a sangre y fuego todas las tierras entre la fenicia Sidón y la filistea Gaza.

Recordamos que en el siglo VII a.C., la marginal Judá vivió un tiempo próspero bajo la protección de los asirios, que la tenían para abastecerse de aceite de oliva. Al debilitarse este imperio, el rey Josías se vino arriba y trató de independizarse, cosa que consiguió parcialmente. Josías hizo como los separatistas vascos o catalanes; promulgaron su propio estatuto (Deuteronomio) y persiguieron implacablemente todos los cultos judíos, salvo el del templo de Yahvé en Jerusalén donde reinaba Josías . Este rey fue muerto por los egipcios que acudieron a ayudar a los asirios; pero en el subsiguiente exilio (que no fue pesaroso, todo lo contrario) de la élite judaíta en Babilonia se mantuvo viva la ambición de un futuro reino independiente, si puede ser ampliado a las tierras vecinas. Por eso en la Biblia las regiones limítrofes aparecen como judías de toda la vida, igual que en los libros de texto catalanes Valencia y Baleares aparecen como catalanas.

Fuente:

  1. ^ Finkelstein, I., Silberman, NA., The Bible Unearthed: Archaeology’s New Vision of Ancient Israel and the Origin of Its Sacred Texts, The Bible and Interpretation.
  2. Assmann, Jan (2018). The Invention of Religion: Faith and Covenant in the Book of Exodus. Princeton University Press. ISBN9781400889235.

La Historia se repite: En el siglo XX, un nuevo mito apoyado por el III Reich primero y los partidos de izquierda europeos después, se divulgó para ayudar a crear una identidad “palestina” que aglutinara simbólicamente a los muchos inmigrantes económicos que fueron llegando cuando los judíos comenzaron a dinamizar económicamente la zona, en la primera mitad del siglo XX. Este nuevo pueblo mítico se representa ligado al mismo territorio donde naciera la identidad hebrea milenios antes.

El caso es que ¡nunca se encontraron evidencias serias ni del Éxodo con un tal Moisés ni la muy sangrienta Conquista de Josué! El reino unido y rico de David y Salomón nunca existió. No hay evidencias serias de la veracidad histórica de estos relatos, y en cambio sí tenemos evidencias literarias y arqueológicas de una evolución de esta región con los judíos pero sin éxodos ni conquistas. Sin embargo, la función de estos relatos propagandísticos no es recordar el pasado, sino inventarlo míticamente para que su sombra se proyecte sobre el futuro. Es decir, el establecimiento de un nuevo reino con capital en Jerusalén y un solo dios que ponga orden en el lío multi-étnico en el que el comercio, la inmigración y la acción deliberada de sirios, babilonios y persas* habían ido convertido el Levante mediterráneo.

*El desplazamiento inducido o forzado de poblaciones, se usaba ya en la Antigüedad para destruir las identidades nativas y agrupar allí poblaciones desarraigadas y por tanto, dependientes de la élite y el imperio para subsistir y prosperar. Hoy día se sigue practicando: Como la promoción de inmigración que no hable español por parte de la Generalidad de Cataluña controlada por el independentismo. Los Mitos de Liberación -como es el caso del nacionalismo catalán de raíz revolucionaria y fascista- pueden aprovechar estos procesos para alcanzar masa crítica en una región, tanto entre la población nativa como en la venida de fuera.

Los inmigrantes del Magreb y Pakistán, con una tasa de fertilidad muy superior a la de la población nativa occidental y fácil de convertir en “bloques electorales” clientelares a través de ayudas sociales, fue visto por el separatismo catalán de los últimos años como una forma rápida de conseguir la mayoría demográfica pro-separatista y anti-española en el caso de un eventual referéndum.

La cosa funcionó tan bien que llegó a materializarse este reino independiente y extenso en la etapa de los macabeos, antes de que Roma fijara sus objetivos sobre este Israel mítico convertido en realidad. Conquistado Israel bajo el reinado de Salomé Alejandra pasó a ser la provincia romana de Palestina, un territorio que habría de dar muchos quebraderos de cabeza a los emperadores romanos.

El mito de Salvación de los judíos demostró de nuevo su utilidad para la expansión de ciertas sectas mistéricas judaizantes de la Nueva Era (de Piscis) por todo el Imperio Romano y Medio Oriente; y vino por tanto incorporado en la nueva religión oficial dominante, el cristianismo. La versión paulista triunfante incorpora una identificación del «Pueblo Elegido» con las clases populares, marginales e inmigrantes, logrando así eliminar toda identificación étnica y tribal y dándole un carácter verdaderamente universal y accesible.

La esclavitud de la que hay que liberarse por tanto, ya no se asociaba en estas sectas “New Age” un imperio concreto sino a un sistema de valores que podríamos llamar elitista o capitalista. Este sistema está adaptado al mundo material que es el reino del Demiurgo (contribución gnóstica. que reinterpreta las nociones neoplatónicas malignizando a este Gran Arquitecto) y los que prosperan en él (personas poderosas, ciudades florecientes, imperios dominadores) serían sus instrumentos. El Pueblo Elegido de los desheredados no es de este mundo; pero antes de que llegue el ajuste de cuentas final los seguidores del nuevo dios de las masas tienen que procurar infiltrarse en las instituciones históricas, reemplazar el saber «pagano» por un pensamiento único, y construir poco a poco redes económicas y políticas alternativas. Se trata de un movimiento pro-vida, es decir: que no usa el sacrificio humano para dar poder a su divinidad y expandirse como los posteriores aztecas, sino el mucho más efectivo de la natalidad: el rápido crecimiento demográfico acompañado de celoso adoctrinamiento.

Con el tiempo, hasta las tribus árabes comprenderían la necesidad de tener su propio credo universalista y expansivo; combinándolo con sus propios valores patriarcales y guerreros. Si bien el Cristianismo y Europa desarrollaron su identidad por oposición al culto mahometano algunas versiones post-cristianas (nazismo, comunismo, anticolonialismo, el propio feminismo) del Mito de Liberación se acercan ideológicamente a la versión árabe, que es mucho más colectivista y compatible con el uso de la violencia que el mito en torno a Jesús de Nazaret. Esto ha propiciado un acercamiento y colaboración crecientes entre estas versiones más próximas entre sí.

Las “Marchas de las mujeres” de 2017 supusieron un punto de inflexión en el movimiento feminista global. Estas marchas estuvieron diseñadas especialmente para forjar una alianza entre feminismo, islamismo y los movimientos tribales o raciales; y definir al “Enemigo Común” como varón, occidental, de piel clara y heterosexual, representado simbólicamente en la figura de Donald Trump en el movimiento estadounidense.

Si bien el Mito de Liberación está de forma más o menos consciente en el ADN de todos nosotros, obviamente las personas cuya crianza y juventud tuvo como eje este mito (por vía religiosa o post-religiosa, es decir política) exhiben una sujección de su pensamiento a este patrón ideológico mayor. Si uno mira la biografía de muchas figuras clave para la conformación de la ideología feminista como Karl Marx, Emmeline W. Pankhurst, Angela Davis, Simone de Beauvoir, Michel Foucault, o más recientemente Malala Yousafzai, Judith Butler o Khaled Hosseini, podemos descubrir un patrón recurrente; y es la exposición temprana y el compromiso vital con formas intensas y beligerantes del Mito, como es el marxismo o el islamismo.

Si analizamos el Mito de Liberación encontramos estos elementos básicos y comunes:

La Llamada

La llamada o vocación es el momento en que en la mente de una o más personas se reúne una combinación de insatisfacciones personales, con proyecciones simbólicas de esas pulsiones externas sobre la realidad social. La persona que llora ve la lluvia tras el cristal como parte del mismo proceso que suscita sus lágrimas; y decide que para dejar de estar triste, necesita hacer algo contra las nubes. Lo que ocurre en el mundo exterior pasa por tanto a entremezclarse con el interior en una unidad de destino.

De esta forma, el profeta vuelve del desierto ha hablarnos de los demonios que vió en sus insolaciones y ayunos; el santo nos conmina a huír de las mujeres malas y el vino bueno para expiar sus propios excesos de juventud; el filósofo revolucionario mitifica a la clase trabajadora porque él mismo nunca ha trabajado y antes escribiría El Capital que un currículum vitae.

De la misma forma, las y los feministas meditan sobre el eje deseo-realidad, o también: yo-el mundo; concluyendo que, en el caso de las mujeres al menos, la diferencia entre las propias expectativas formadas y lo que la sociedad pone a sus pies se debe a un orden injusto general.

Así por ejemplo: Simone de Beauvoir luchó por cambiar la ley francesa que imponía una edad mínima de consentimiento sexual, en principio en favor de la libertad; pero es difícil no ligar esta campaña al hecho de que ella misma fue expulsada de la carrera docente por tener sexo con sus estudiantes de secundaria, que ofrecía además a su marido para que las desvirgara. También Kate Millet, tras ser internada por trastorno bipolar y depresión, hizo campaña contra la Psiquiatría y sus instituciones; no era ella la que tenía un problema, sino la sociedad y el sistema de salud mental en su conjunto.  Judith Butler, homosexual, insisteen la distancia entre la realidad biológica del sexo  y “el género” como algo convencional, y escribe contra la construcción en la persona de una identidad sexual definida y estable.

De esta conflictiva relación entre el microcosmos y el macrocosmos tan productiva para la literatura del feminismo, el discurso feminista deriva la noción de que no importa el conocimiento objetivo y empírico, sino el punto de vista subjetivo y experiencial de una persona o grupo. Por eso vemos como se habla y escribe de las propias experiencias  como si fuesen pautas establecidas en la sociedad o naturaleza; haciendo de la motivación personal un deseo general, y de la anécdota particular un principio universal. También el desacreditamiento un estudio o teoría, no en razón a su rigor epistemológico y aplicabilidad al mundo natural, sino en razón a la opinión que merecen al movimiento los autores.

*** Nota: cuando estudios científicos son censurados y sus autores condenados al ostracismo por aportar evidencias que cuestionan la ideología dominante; mientras que estudios sin rigor son promocionados por ajustarse a la ideología política, se llama lysenkoismo o neo-lysenkoismo. El feminismo es lysenkoista, y desde hace décadas tiene el poder para ejercer este tipo de presión sobre la propia investigación científica. 

El fin de este activismo profético y apocalíptico es crear (no reconocer, sino crear ex novo) una identidad colectiva, capaz de unir a grupos sociales diferentes y hasta opuestos. Al conseguir esta cohesión, se puede dirigir la energía disponible que aportan los individuos y organizaciones agregados en una nueva dirección. Esta dirección es la agenda de supervivencia y crecimiento que manifiesta la superestructura, o forma suprapersonal, que generan los movimientos sociales de forma espontánea; y que distintos grupos de poder intentarán embridar y cabalgar en su beneficio.

El Pueblo Elegido

Lo compone un crisol demográfico heterogéneo que se une en torno a un caudillo.

El pueblo hebreo en el mito judío con Moisés; los cristianos de todo origen y condición con Jesús; los colonos americanos con los Founding fathers; o los inmigrantes subsaharianos que emigran a Estados Unidos, y que pasan a ser «afroamericanos» descendientes de esclavos de las plantaciones del Sur y admiradores de Luther King.

El mito cumple la primera función de dar una identidad colectiva común a personas faltas de ella, o a tribus diferentes e incluso enemigas. Como en el mito iroqués, que consagra la unión histórica de cinco naciones indias en una sola confederación. Su fundador, Deganawida dijo así: “Debeis actuar para servir a los demás y estar en armonía unos con otros. Enterrad sus diferencias bajo los grandes abetos, y a su sombra nunca más se caminará con temor, sino que viviréis juntos en paz y tranquilidad”. Se hizo un silencio, luego los representantes mohawks y senecas, sentados al este del fuego y los oneidas y cayugas, sentados al oeste asintieron y finalmente lo hicieron los onondagas. Entonces el profeta habló nuevamente: “Yo Deganawida y los señores confederados, arrancaremos de raíz el árbol más grande, y en la profundidad de la tierra, en las corrientes del inframundo que fluyen hacia regiones desconocidas, echaremos todas las armas de guerra, luego lo plantaremos de nuevo.” Este Deganawida, «El Pacificador» supuesto hijo de una madre virgen de la tribu Hurón e inspirado por el Gran Espíritu, consiguió en el siglo XI o XII que tribus que se arrancaban el cuero cabelludo unas a otras como trofeos, se sometieran a una sola Ley común; además con principios democráticos. Por cierto, este texto legal escrito en una cuerda anudada comienza así: «We the people», nosotros el pueblo, como la Constitución americana parcialmente inspirada en la tradición iroquesa.

El mito feminista también espera tener este valor aglutinante pero, como ocurre en otras versiones del mito, el precio es entrar con calzador en categorías homogéneas y renunciar a importantes aspectos individuales y únicos.

La Travesía en el Desierto

Es el periodo eternamente presente, que se supone transicional entre el status quo denostado y la Tierra Prometida. En la Biblia este trayecto es de cuarenta años, para recorrer una distancia que en la realidad llevaría menos de dos meses a pie; se trata de imágenes simbólicas, para indicar que «la travesía en el Desierto» es más larga que un día sin pan. Porque el día en que se admitiera que se ha llegado a esa Arcadia y conquistado y establecido, ya no hay más revolución; la rueda se para, y la bicicleta se cae. Cada 8 de marzo por tanto, como las camaradas de los años veinte, las feministas salen a la calle (símbolo de la travesía en el desierto) «porque aún queda mucho por hacer». Y siempre quedará.

la “Travesía en el desierto» se puede estirar, hacer lejana, pero debe permanecer en el horizonte. Una estructura social basada en el Mito de Salvación necesita esta tensión dramática y también, justificar por qué las promesas de felicidad y exterminio o conversión de los enemigos nunca se alcanzan de verdad.

La Conquista

¿Por qué se celebra el 8 de marzo el Día de la Mujer? En 1922 los líderes bolcheviques Vladimir Lenin y Alexandra Kollontai quisieron reconocer este día la contribución de las mujeres socialistas a la implantación del comunismo. El 8 de marzo de 1917 una protesta de las trabajadoras del textil en San Petersburgo encendió la mecha de la revolución comunista y la sangrienta guerra civil rusa; por eso el día de las mujeres (socialistas) -que en celebraciones anteriores había ido variando de fecha cada año- quedó fijado el 8 de marzo. En 1977 se extendió a través de las Naciones Unidas al mundo no comunista como Día Internacional de la Mujer.

La violencia es el abuso de las propias facultades, para limitar los derechos de los demás. Consiste en aprovechar una situación desigual para crear asimetrías personales y sociales que violan, o destruyen, las reglas del juego que una sociedad necesita para mantener el orden y sus valores. El Mito de Salvación llama a ejercer distintos tipos de violencia (no necesariamente física) para imponer el nuevo orden a una sociedad. Para legitimar simbólicamente este abuso sistemático, es necesario asociar al adversario precisamente el tipo de violencia que vamos a ejercer. Así por ejemplo, las feministas acusan a los hombres de tratar de controlar su pensamiento mediante la imposición del lenguaje; o el movimiento LGTB achaca a los heterosexuales una actitud de intolerancia.

El Fin de la Historia

La Llamada, la Travesía del Desierto y la Conquista cobran su sentido último en razón a una visión apocalíptica y teleológica. No se trata sólo de que «los dioses» intervengan en la Historia favoreciendo al Pueblo Elegido; sino que esta participación es parte de un plan redentor que se realizará algún día: es el Fin de la Historia, que puede ser también el fin del universo material en muchas versiones.

El Feminismo proyecta sus esfuerzos supuestamente en la dirección de este Nuevo Orden perfecto. Las feministas y los feministas no luchan por tanto sólo por los intereses del sexo al que dicen representar: sino que su lucha o yihad es parte de un proceso trascendente del que se beneficiaría todo el universo, y toda la Humanidad. Las personas que siguen el feminismo realmente creen que actúan por un mundo mejor para todos, y por eso no comprenden que haya quien se oponga o discrepe: o bien es por ignorancia, por no haber «visto la luz» aún; o bien es porque han medrado en este viejo mundo perverso y tratan de retener sus privilegios y estatus.

El Héroe Oprimido/Liberador

: Figura que encarna los atributos que los seguidores deben aspirar a emular. Por ejemplo, en el cristianismo esta figura está representada especialmente por Jesús y su madre María. Son los modelos para hombres y mujeres cristianos, con rasgos como la humildad, la compasión, la obediencia a Dios o la capacidad de sacrificio por la comunidad. En el feminismo, como en el comunismo, los rasgos ejemplares difieren ya que el modelo humano presentado es radicalmente distinto. Sin embargo subsiste la función común de servir de emulación y molde a los seguidores.

La función del héroe es guiar al movimiento y perder la propia vida (bien por dedicarla a la ideología o bien literalmente) de modo que al morir, «resucite» en una forma metafísica, o modelo arquetípico capaz de inocularse en las mentes individuales o la colectiva. De esta forma, su «espíritu» continúa formando estructuras psicológicas que, eventualmente, dará lugar a nuevos avatares del original (no de la persona histórica que fue su semilla mortal, sino del símbolo colectivo). Esta parousia puede tomar la forma de individuos concretos o de entidades colectivas, como «un pueblo».

El Enemigo u Opresor

El Pueblo Elegido construye un adversario a su medida. Las armas que adquiere el héroe hay que dárselas en el relato también, aumentadas, al villano.

El villano (el faraón de Egipto para el rey judaita Josías, la aristocracia y la monarquía para los burgueses franceses del XVIII, los americanos de piel clara para el movimiento supremacista negro…) cumple varias funciones, entre ellas: servir de Chivo Expiatorio al que se le atribuyen todos los males y cuyo sacrificio los purgará; ser la percha de todos los comportamientos no permitidos en el movimiento; y sobre todo, recibir toda la tensión y odio que va acumulando el movimiento y que, de otro modo, se resolvería internamente y desintegraría la agregación social en torno al Mito.

El Enemigo representa de forma caricaturesca el Viejo Orden, frente al Nuevo Orden utópico que la revolución/marcha/lucha del Héroe colectivo traerá. Al villano se le atribuyen toda clase de defectos; reales, atribuidos y también transferidos (las propias debilidades y pecados del grupo adherido al mito de Liberación). El villano es imaginado como más poderoso que el héroe, de modo que éste requiera la intervención del plano metafísico para conseguir derrotarlo. Es por esto que, cuanto más penetra el Feminismo una sociedad y toma poder sobre ella, más peligroso y ubicuo se concibe al «Patriarcado» y no menos. El Patriarcado se representa como más temible y opresivo allí donde el feminismo es más poderoso.

Estos elementos conforman un patrón típico básico, pero no queremos implicar que todos los mitos de Liberación se ajustan como un guante a esta abstracción; es sólo un patrón de referencia útil. El Feminismo carece de una figura fundacional preeminente sino que consta de una serie de «profetas» y «jueces» históricos que contribuyen al todo desde la propia tribu, o rama, que representan. Así por ejemplo, la infame Simone de Beauvoir es, desde el existencialismo francés de tabaco de pipa y café au lait, la matriarca e iniciadora de la llamada «segunda ola» o feminismo neomarxista y cultural. Esto quiere decir que el «Redentor» feminista relato feminismo es colectivo. Tampoco tiene un dios o dioses personales, sino que su nivel metafísico está regido por la dialéctica materialista de la Historia. En lugar de un dios con atribuciones personales, el feminismo cuenta con un proceso humano histórico al que se le atribuyen rasgos divinos: libre albedrío, verdad última y excelencia moral, que se van desenvolviendo hegelianamente por medio del mesías colectivo formado por la suma de movimientos feministas históricos.

El Mito de Liberación Feminista tiene consecuencias indeseables, ya que «programa» a la persona para ayudar a realizar un proceso social que es irracional y disgregador. Esto se hace a costa de la energía y el tiempo que cada uno necesitamos para conducir nuestra vida conforme a nuestros propios intereses, que normalmente irán en la dirección contraria: la de la salud en su sentido más amplio.

Ahora bien, hay que comprender dos cosas: primero, que el ser humano no puede vivir sin mitos de alguna clase. Como escribió el colombiano Nicolás Gómez Dávila:

«El hombre emerge de la animalidad a golpes de mito, como la estatua emerge de la piedra a golpes de cincel.» Necesitamos mitos en nuestro nivel personal y en el interpersonal, para construir un relato de nuestra existencia que tenga sentido y propósito.

En segundo lugar, hay que recordar que los mitos de Liberación dominan el mundo de esta era, y por tanto nuestras instituciones sociales dependen de ellos para existir. Aunque la sociedad humana puede cambiar de mitos fundacionales, destruir los mitos actuales antes de ser capaces de generar buenos sustitutos (y no meramente variedades aún más extraviadas de los actuales) sería catastrófico, quizá incluso más que ir tirando con un relato simbólico inapropiado. Piense el lector en lo que ha pasado con los mitos fundacionales de Europa (nacionales, religiosos y civilizatorios); su erosión secular propició la expansión de metanarrativas revolucionarias y totalitarias, cuando no el desnudo nihilismo. Y que el zeitgeist nos coja confesados.


Conclusiones:

Las construcciones simbólicas de nuestra vida basados en el Mito de Liberación no obran, precisamente, en favor de nuestra liberación y plenitud. Esto es así porque demandan de nosotros una inmersión cada vez mayor en una mitología que se basa en definitiva en una visión de la realidad hecha de grupos sociales separados y enfrentados, que incluso libran su batalla en nuestro propio cuerpo y alma. Ciertamente en el mundo y en nuestra existencia afrontamos conflictos y batallas que hay que intentar ganar, y agresiones de las que nos tenemos que defender. Pero el sabio es consciente de que ésa no es la realidad profunda. Sabe que el papel representado en la obra no es el verdadero rostro del actor, y que todo combate es con uno mismo.

Puede que caer presa de una forma revitalizada y especialmente agresiva del Mito de Liberación como es el Feminismo, sea en realidad en parte una bendición; porque a veces necesitamos sentir un daño mayor para tomar conciencia del problema y responder con todos nuestros recursos de curación. La persona que lucha por expulsar la ideología feminista, tiene la oportunidad de librarse también del propio Mito de Liberación.

El momento de «caerse del caballo» y abrir los ojos es sólo el principio; el verdadero trabajo es destejer por una punta nuestra apropiación personal del mito de liberación feminista, y por la opuesta ir tejiendo cada día un nuevo mito, este sí, de veras liberador y sanador y basado en la razón y la naturaleza.

Deshacerse del Mito de Liberación feminista entraña asumir el derecho y la responsabilidad de crear nuestro propio mito vital, nuestra propia forma de vernos y ver el mundo.

Esto no consiste en un pensar intelectual sino en un hacer día a día, dando un sentido positivo a nuestras relaciones interpersonales y a la que tenemos con nosotros mismos. También buscando la compañía de personas inmersas en el mismo proceso de desarrollar una forma de pensar y vivir única y valiosa.

 Conviene además alejarse de aquellas que estén tan presas del feminismo todavía que no se pueda hacer nada con ellas, al margen de esta ideología que les atrapa.


*En mi experiencia propia, ayuda también: el contacto íntimo con el mundo natural, y leer libros clásicos universales (este tipo de obras se siguen leyendo porque trascienden la ideología de su tiempo o corriente; como Las Metamorfosis de Ovidio o El Gran Teatro del Mundo de Calderón).

El lector puede decir: «¿Y todo esto de donde lo saca? Se lo ha inventado.» Y efectivamente, así es, según iba escribiendo. Sin embargo, observe el lector la coherencia y lógica aparentes en el artículo, y sospeche entonces que algo de cierto puede tener; o bastante, y sea una mentira tejida de algunas verdades. Quizá merece la pena investigar en fuentes serias cuáles pueden ser esas mariposas atrapadas en mi tela de araña.

Te ayudo a dejar de ser feminista: I. El supremacismo

El feminismo promueve la idea de que las mujeres merecen ser elogiadas y acceder a derechos, cuotas y recursos especiales por ser parte del sexo femenino, y no en directa correspondencia con el trabajo y mérito personales o responsabilidades asumidas. Esto puede crear una autoestima descompensada, síndromes como el del Impostor o el de Salomón; así como un daño a las relaciones profesionales.

Esta es la primera instancia de una serie de artículos para dotar de ideas fuerza a las personas que están ahora emprendiendo el difícil proceso de desprogramación y liberación de la ideología feminista. NO es un texto político; es una herramienta de sanación dirigida a quien crea necesitarla.

El Feminismo en cuanto ideología presenta una serie de rasgos esenciales que podemos llamar patológicos. Consideraremos aquí como patológica a: cualquier configuración de las relaciones establecidas en nuestra dimensión biológica, psíquica y social que obre en contra de nuestro bienestar y capacidad funcional. En casos extremos como el de la fundadora de Femen Oksana Shachko, puede costar incluso la vida; me apenó mucho en su día leer la noticia del suicidio de esta joven tan hermosa como inteligente, y le dedico los artículos de esta serie.

Oksana tuvo talento para la pintura desde niña, y hablaba cinco idiomas. Se colgó a los 31 años dejando esta nota: “You are fake”

AVISO IMPORTANTE: Mis columnas son a veces casi tan largas como una cola para conseguir pan en Caracas. Sin embargo merecen la pena; considere el lector que si no le da tiempo a leerlos en una visita al baño, pues en dos.

Aunque siempre ha habido hombres y mujeres que malencajaban en los roles ofrecidos a su sexo y argumentaron que un mayor solapamiento era necesario, el Feminismo propiamente dicho apareció en el siglo XIX. Fue parte de la miríada de iniciativas sociales que engendró la enorme energía liberada por la Ilustración y la Revolución Industrial en Europa y Norteamérica. Se caracteriza como iremos viendo por ser una ideología: Supremacista, Utópica, Maniquea, Totalitaria, Revolucionaria, Irracional y Violenta.

Hoy abordaremos su dimensión supremacista y como empezar a negarle el pan y la sal en nuestra psique.

El supremacismo consiste en la idea de que existe un grupo social mejor que debe tener un acceso privilegiado a los recursos, incluso a costa de la aniquilación de otros grupos, por el bien de la Humanidad (o lo que quede de ella). Una parte de la sociedad se considera a sí misma “elegida” por el destino y por tanto, autorizada e incluso obligada moralmente a imponerse al resto.

No confundir con el hecho de que en la sociedad hay efectivamente personas superiores a otras; en el deporte, en los estudios, en valores espirituales o en el trabajo, por ejemplo. Esas personas -que somos todos en ciertas facetas particulares- no son supremacistas, a menos que consideren que su superioridad consiste en pertenecer a una clase mejor, y no a las capacidades desarrolladas y la especial contribución al bien de la comunidad en uno o más campos. Por ejemplo, si Rafa Nadal cree que deben darle el Roland Garrós otro año más por ganar a los otros competidores, no es supremacista. Si creyera que deben otorgarle este trofeo por tener el cabello rubio o por ser español, sí sería supremacista.

De igual forma que existen diferencias en los talentos de las personas, aparecen también entre grupos sociales y entre sociedades. Por ejemplo, se puede argumentar que la civilización que sucedió a la conquista española del Nuevo Mundo era superior espiritual y tecnológicamente a los pueblos que sacrificaban inocentes a diferentes demonios con tristes cuchillos de obsidiana. *

*Es muy de lamentar que los curas españoles enviados decidieran quemar las bibliotecas indígenas; y una de las razones es que de no haber sido así, podríamos conocer mejor la dimensión real de víctimas pasadas por la piedra sacrificial en los templos aztecas. Los Mexicas, que tenían sojuzgados a los pueblos mesoamericanos fueron los predecesores de las maras que se están apoderando hoy de Méjico y también usaban el terror como medio de control. Como todos los grandes pueblos precolombinos, practicaban de forma extensiva el sacrificio humano en ritos espectaculares y espeluznantes. Los hijos de Aztlan sacrificaban según estimaciones moderadas, unas 20.000 personas cada año, y uno de cada cinco hijos mexicas; por eso las tribus totonacas, tlaxcaltecas y de Cholula, cuando llegó Hernán Cortés vieron el cielo abierto y se unieron a él para asaltar Tenochtitlán; con lo que se acabaron los sacrificios humanos (hasta el siglo XXI, cuando las maras y el culto a la Santa Muerte los han recuperado; +Info).

Para hacernos una idea de lo que significaban estas hecatombes aztecas en la demografía de la época, consideremos que la Inquisición Española ejecutó a lo largo de sus tres siglos y medio de historia a unas 10.000 personas. (Fuente)

Los bonitos cuchillos rituales aztecas eran de piedra, porque los pueblos americanos no desarrollaron la metalurgia. Había varios métodos de sacrificio, desde sacar el corazón latiente al desollamiento; los más crueles eran quizás los muchos sacrificios de niños, ya que era importante que lloraran hasta impregnar el altar. Fuente:

El matiz supremacista llega cuando creamos un abismo insalvable y convertimos lo coyuntural en esencial.

Vemos esta diferencia bien explicada como decimos en la ola de conquista hispana respecto a la posterior noreuropea.

La reina española Isabel promulgó leyes para los indios descubiertos y por descubrir basadas en la idea de que eran «hijos de Dios» como ellos, iguales en dignidad y sólo inferiores en su aislamiento cultural de la civilización euroasiática. Esta reina y después otros monarcas como Carlos I, aprobaron normas dirigidas a garantizar que “los españoles de uno y otro hemisferio” tuvieran los mismos derechos que los españoles de Salamanca o Sevilla; con garantías que sorprenderán al lector que indague en las leyes de Indias de la época. Por contra, la colonización inglesa o de los Países Bajos, se hizo bajo presupuestos muy distintos; terminando en el establecimiento de la teoría racial. Esta teoría, que se difundió en Europa y América gracias a Darwin y el club X londinense, creía que las diferencias entre grupos humanos se debían a la herencia biológica; y que era menester que los pueblos inferiores se fuesen extinguiendo, y aun las personas con taras o los pobres. Las diferencias que los españoles o portugueses atribuían a la falta de evangelización, es decir: de acceso a la cultura y oportunidades, en la Inglaterra victoriana y sus ámbitos de influencia se interpretaron de forma esencialista (biologicista). Además, desde el romanticismo alemán y las escuelas inspiradas en él se conformó una idea evolutiva y étnica de la Historia que iba a la par con la pujanza económica y militar del continente; pero que en realidad era tan poco científica y racional como el darwinismo antropológico y social.

El Imperio Español, al basarse en el Universalismo cristiano (católico viene del griego katholikós, “universal”) y el Derecho Romano (especialmente el Ius Gentium) , fomentó el mestizaje desde el minuto uno y no produjo genocidios (aunque los virus del Viejo Mundo sí, como en los siglos anteriores las invasiones mongolas esparcieron la Peste Negra por tres continentes); por contra, los imperios del XIX y XX sí cometieron verdaderos exterminios sistemáticos y crearon sociedades con castas establecidas. No quiere decir esto que los súbditos españoles y portugueses de la Edad Moderna fuesen mejores personas que los ingleses, belgas o alemanes decimonónicos; pero sí que su cosmovisión, al carecer de un carácter supremacista, estaba en mucha mejor disposición de dialogar con la realidad antropológica y científica que el evolucionismo de Spencer o Darwin y las doctrinas filosóficas germánicas de Fichte, Hegel o Marx.

Esto opinaba el abuelico de Charles Darwin. Erasmus Darwin habló de evolución before it was cool; además en rima. Leyo a los naturalistas franceses del XVIII y sus teorías científicas sobre la transición de unas especies a otras reflejadas en los fósiles y le fascinó mucho; pero su talante humanista le llevó a concebir la Naturaleza no como una lucha a muerte entre las especies, sino como una red interdependiente.

No hay nada demasiado terrible en ser supremacista; es simplemente una visión particular del mundo más. No debería haber nadie en la cárcel por serlo, igual que no debería haber nadie en la cárcel por creer que fuimos creados por extraterrestres Anunaki.

Sin embargo, el supremacismo no nos conviene porque nos lleva a infravalorar a los demás y a nosotros mismos, al creer que los méritos y deméritos provienen de nuestra pertenencia a una identidad colectiva y no de nuestro propio talento natural y trabajo. Por eso el supremacista cae fácilmente en la dependencia del reconocimiento por parte de su tribu correspondiente para sentirse bien, y a acumular odio o sospecha hacia quienes triunfan sin ser parte de ese colectivo supuestamente encumbrado por una autoridad invisible (sea ésta Dios, la Naturaleza, la Historia u otra cualquiera). Todos tenemos defectos, pero también talentos escondidos que quieren desarrollarse; ser supremacista bloqueará todas esas potencialidades y nos hará bailar su son. Adolf Hitler, conocido líder supremacista histórico, mucho antes de convertirse en el caudillo del III Reich fue un joven al que le gustaba pintar acuarelas; y tenía como único sueño ser artista. Me pregunto si, antes de pegarse un tiro en su búnker, pudo emerger en su psique la constatación de que él no había sido sino otra víctima más del Socialismo Nacional Alemán, esa mezcla de totalitarismo, supremacismo y victimismo que padecieron los alemanes y padeció la Humanidad.

Romántica impresión de Adolf Hitler del castillo de Schloss Neuschwanstein, en la Baja Baviera, que Walt Disney reprodujo como sede para un parque temático en Orlando, Florida. Quédese el lector con el edificio original, y aproveche para visitar los hermosos Alpes.

Adherirse a un movimiento supremacista es tentador si estamos pasando un momento difícil, o nuestra autoestima está desequilibrada. Somos seres sociales, y sentirnos parte de algo más grande nos motiva y da fuerzas. Es difícil resistir la oferta de sentirse encumbrado y digno a cambio de identificarse con un ego colectivo, una clase de personas. Hitler podía elegir entre ser un artista frustrado y un ex-soldado con traumas, o confundirse con una entidad política llena de propósito y poder; y eligió lo segundo, y ya no fue más Adolf. De estas debilidades humanas se aprovechan los movimientos supremacistas como el feminismo para que les abras la puerta de tu psique y los dejes acomodarse en ella.

Sin embargo, el precio nunca compensa. El único sujeto de valor en un movimiento supremacista es el colectivo, y tú sólo participas de ese valor en la medida en que eres su apéndice útil y no por aquello que te hace especial, único. El reconocimiento del grupo es condicionado: depende de que manifiestes signos de tu alineamiento con los símbolos y objetivos de la Tribu.

Esta colectivización de la persona se hace muy manifiesta en la reacción selectiva de la diversidad los grupos feministas frente a los crímenes sufridos por mujeres.

En principio todo ser humano violado o asesinado representa una tragedia social; y toda mujer agredida debiera doler igual al movimiento que alega constituirse en su defensa. Pero vemos como en la práctica, los grupos feministas se solidarizan con las víctimas y hacen sus hastags a condición de que el agresor sea hombre y occidental. En mi país, España, los medios que publican noticias feministas cada día en su portada no informan de las violaciones en grupo a mujeres si los violadores no son españoles. Salen un día con la tremendista camiseta “Nos matan a todas”, y al siguiente las plataformas feministas llaman a salir a la calle para oponerse a propuestas como la expulsión de los inmigrantes reincidentes en crímenes graves o la cadena perpetua revisable para violadores o asesinos en serie. Protestan de forma machacona por la violencia contra “las Mujeres” pero no comparten noticias ni publican comunicados sobre las chicas individuales que han sido atacadas, cuando el detenido es de etnia o de origen extranjero.

Todo esto crea en estas mujeres y niñas agredidas la sensación de ser víctimas de segunda; de ser ignoradas por no ajustarse su drama al relato feminista. Y en las víctimas sí reconocidas, se observa una instrumentalización y apropiación propagandística de su caso.

El movimiento juvenil 120 decibel, nació en Alemania como respuesta al aumento espectacular de agresiones sexuales a chicas asociadas a la política de inmigración masiva de Merkel. Las jóvenes de este colectivo denuncian a menudo que las campañas feministas como “Me too” olvidan de forma deliberada la mayoría de casos de violaciones de mujeres en Europa, que los medios de comunicación suelen trasladar sin informar de la procedencia de los agresores. Más Info

Votar al partido equivocado, tener valores liberales o patrióticos, ser cristiana o judía, o incluso vestir de forma demasiado sexy o femenina, incide en un atenuamiento de la empatía por parte del feminismo hacia personas que forman parte de la mitad de la población a la que dicen representar. Lo mismo ocurre con los hombres cuando son de cultura europea y heterosexuales: a menudo se les exigirá hacer explícita su militancia feminista e infravaloración si quieren ser aceptados plenamente como varones y parte de su rebaño. Todo esto son signos claros de que el “porque tú lo vales” que otorga el feminismo no tiene mucho que ver con nuestras atribuciones y logros personales, sino que está condicionado a la capacidad para ser vehículo visible de un determinado discurso ideológico. Este proceder es inherente al Supremacismo.

En todo caso, el Feminismo es supremacista porque tiende a creer que las mujeres existen como un fenómeno separable de los hombres, y que poseen valores y forma de afrontar la vida mejores. Por ejemplo, Elizabeth Cady Stanton, figura destacada del sufragismo y de los inicios del feminismo, declaró en un famoso discurso:

«El elemento masculino es una fuerza destructiva, severa, egoísta, agrandecedora, amante de la guerra, la violencia, la conquista, la adquisición, propiciando tanto en el mundo material como en el moral la discordia, el desorden, la enfermedad, y la muerte. ¡Mirad qué registro de sangre y crueldad revelan las páginas de la Historia! ¡A través de que esclavitud, y sacrificio, qué inquisiciones y emprisionamientos, dolores y persecuciones, negros códigos y tristes credos, el alma de la Humanidad ha lidiado durante siglos, mientras que la compasión ha velado su rostro y todos los corazones han estado muertos para el amor como la esperanza!»   Fuente: “El macho destructivo”, 1868

El discurso que incluye el párrafo anterior, acaba en estos términos: «Con violencia y perturbación del mundo natural, vemos un esfuerzo constante de mantener un equilibrio de fuerzas. La Naturaleza, como una madre amorosa, trata siempre de mantener tierra y mar, montaña y valle, cada uno en su sitio; de acallar los enojados vientos y olas, atemperar los extremos de calor y frio, de lluvia y sequía, para que la paz, la armonía y la belleza puedan reinar por encima de todo. Existe una analogía llamativa entre materia y mente, y la presente desorganización de la sociedad nos avisa de que en el destronamiento de la mujer hemos desatado los elementos de la violencia y la ruina que sólo ella tiene el poder de reducir. Si la civilización de esta era llama a una extensión del sufragio, con seguridad un gobierno de los hombres y mujeres más virtuosos representarían mejor la totalidad y protegerían los intereses de todos mejor que podría la representación de cada sexo por separado.»

En las líneas anteriores asoman inquietudes de mucha gente que vivió los cambios, terrores y esperanzas del fantástico siglo XIX; desde la conveniencia de incorporar a las mujeres a la educación y al voto en las democracias liberales (defendida por John Stuart Mill en el Parlamento Británico dos años antes del discurso de Cady Stanton), a la preocupación creciente por la Naturaleza humana y biológica, que ya en este siglo evidenciaba una alienación creciente como consecuencia de la industrialización y la globalización.

Sin embargo, junto a estas cuestiones aparece también la idea de una separación fundamental de la sociedad en dos sexos, así como la exaltación de uno a costa de la demonización del otro. Este pecado original se acentuó y desarrolló conforme lo hiciera el feminismo histórico.

Se trata de algo que nos viene de ser primates, ya que entre los simios como nosotros o los chimpancés existe el mecanismo del chivo expiatorio, así como la construcción social del grupo «de los nuestros» y el grupo «de los otros». Aquí lo que hacen los chimpancés con el chivo expiatorio; mejor no ver. Es decir, aprendemos a sobrevalorar a los que son de nuestra pandilla o tribu a costa de trasvasar a los competidores nuestros defectos, y negarles a ellos las virtudes que compartirían con nosotros. Rasgos superficiales como el olor, o en el caso humano la vestimenta o la forma de hablar, ayudan a la rápida división escénica del in-group y el out-group. Más info: 

Estos mecanismos no son «buenos» ni «malos», sino sólo formas de establecer la necesaria jerarquía de poder y alianzas en especies sociales tan complejas como la bonoba o la humana.

Sin embargo, su carácter animal e irracional puede dañar seriamente nuestra vida civilizada y refinada espiritualidad interior. No hay nada malo en un chimpancé; pero no lo podemos traer a una cena romántica con nuestra pareja o a una reunión de empresa.

Para evitar demonizar a los hombres o sacralizar a las mujeres, es preciso comprender que la división sexual no es como la de dos polos geográficos, sino como la que existe en dos polos magnéticos: es una tensión dinámica de un mismo sistema indisoluble. Si un imán es dividido, no nos quedamos con el polo positivo por un lado y el negativo por otro; sino que obtenemos dos imanes completos, que pasan a exhibir su propia polaridad. Una sociedad es también un sistema, pero un sistema en el que la polaridad básica está aparentemente fragmentada en muchas nuevas interacciones que sirven para acumular complejidad. En cada grupo humano sea pequeño o grande, cada parte de él se especializa en unas funciones y delega otras al funcionamiento del conjunto.

Un ejemplo simple de este proceso se muestra en la sociedad de los suricatos, en los que unos comen mientras a otros les toca permanecer en un sitio alto vigilando si hay depredadores. Si todos los suricatos se dedicaran a otear el horizonte se morirían de hambre; si todos comieran confiados, serían presa fácil de hienas y guepardos. Ambos comportamientos son adaptativos y tienen sentido sólo en función del otro.

Los suricatos se yerguen para ver si hay moros en la costa, en su peligroso hábitat semidesértico. Es posible que nuestra postura erguida como homínidos se desarrollara con similar función y que luego fuese consolidada por la sobrevenida capacidad de manipulación de objetos. Cuando desaparezca el ser humano, el mundo será de los suricatos.

Igual ocurre en la sociedad humana en la que cada persona nos especializamos en tareas diferentes, siendo el sexo uno de los factores primarios inductores de esa especialización.

Esta especialización produce personas como Ariana Grande, que es adorable y tierna. Pero si la artista, no lo quiera Poseidón, sufriera un accidente de avión y fuese la única superviviente en una isla, ¿qué le ocurriría? Pues que probablemente dejaría de ser tan adorable y se habría de tornar en aguerrida, práctica, e incluso cruel para sobrevivir cazando animales vivos (los frutos silvestres, a diferencia de los del supermercado, a menudo son incomibles) así como arisca y desconfiada si un yate llega a la isla, ya que pueden ser narcos o piratas. Y cantar lo justo, para proteger la voz del viento y la salinidad y que esté ahí para avisar cuando llegue un equipo de rescate.

Paradójica: nació en Boca Ratón, pero se dió a conocer con el papel de Cat Valentine. También se apellida Grande y es petite; y derrocha dulzura pero es hipoglucémica.

En otras palabras: la delicadeza, el desarrollo musical e incluso el cutis lozano de la señorita Grandes son elementos que sólo tienen razón de ser y posibilidad de ser, si la cantante americana puede delegar muchas funciones como la protección, la obtención de alimento animal o vegetal y hasta aspectos de su higiene como la peluquería, a otros miembros de su sociedad.

Dicho aún más claramente: una persona que manifiesta especialmente su lado femenino (compasión, capacidad organizativa, ternura…) no es sino aquella que puede delegar la frialdad, la exploración arriesgada y la dureza a otros elementos de su comunidad. Y viceversa: el comportamiento distante, desconfiado y brusco que se requiere para ser policía patrullero o gorila de macrodiscoteca, sólo es psicológicamente sostenible a largo plazo si al volver a casa alguien nos ha preparado un ambiente opuesto y compensatorio. Inés Arrimadas, líder de Ciudadanos en Cataluña, se enfrenta cada día a caras de indisimulado desprecio en la cámara por parte de los diputados de izquierda y fascistas; cada día sale escoltada por un grupo de agentes para evitar un linchamiento. Pero al día siguiente, vuelve con una gran sonrisa y nunca pierde los papeles. Esto es posible en parte porque su marido Xavier Cima, que estaba en CiU, dejó la política activa y hasta se afilió al partido de su mujer. Así, pasó a ser ese apoyo personal que la líder de la formación centrista necesitaba para poder manifestar su enorme talento para la res publica.

El marido de la líder de Ciudadanos era separatista y concejal de un partido ultra-corrupto y supremacista; pero emparejó con Arrimadas y se le ha ido pasando la tontería. Comprensiblemente.

No hay nada más compasivo, maternal y pacífico que llevar medicinas a los enfermos y comida a los hambrientos; pero -como informaban los diarios cuando escribí este texto- para poder hacer llegar estos recursos a nuestros hermanos venezolanos, aguerridos y muy armados soldados tendrán que escoltarles. Soldados dispuestos a reventar tripas con su arma si es necesario.

Una comunidad tiene que balancear sus aspectos yin y yang, en un equilibrio dinámico: es decir, con descompensaciones que responden a los cambios en el entorno; ya que todo sistema social humano es a su vez parte de otros sistemas mayores.

La división de nuestra especie en dos sexos y su especialización diferenciada, es la forma en que la Naturaleza nos ayuda a que sea más fácil alcanzar estos equilibrios dinámicos entre el principio de expansión y el de restricción, caos y orden, yang y yin, que es el eje creador. El fenómeno de la vida es lo que ocurre cuando ese eje se mantiene girando sin oscilar demasiado.

En este marco, la aparición de formas de ser y actuar muy acentuados en uno u otro principio ayuda a alcanzar esta homeostasis en una sociedad compleja, pero su sentido y aportación son inseparables de la sinergia en la misma sociedad con los estilos opuestos. La encantadora maestra de Infantil que habla de mariposas de colores a sus alumnos y el «despiadado» empresario que reduce personal para no cerrar la empresa, están unidos por hilos invisibles que intentan regresar constantemente a un punto de equilibrio fugaz en la tensión de los Complementarios.

Cabe preguntarse, cómo es que nunca, nunca, ha habido feministas dispuestas a formar una sociedad aparte sólo de mujeres, quizá aisladas en una isla polinesia. Qué mejor forma de demostrar, con los hechos, que efectivamente el mundo sería mejor gobernado sólo desde sus presupuestos y nociones. Mi sospecha es que, si tal proyecto no terminara en catástrofe, tendría que ser a costa de permitir especializaciones yin y yang entre esas mujeres, como el imán que se parte en dos, hasta ser capaces de manifestar de nuevo todo el espectro necesario para el funcionamiento de la vida humana (menos la reproducción claro). Lo mismo ocurriría con una isla sólo de varones. La sociedad civilizada necesita por tanto que existan muchas formas diferentes de ser, una por persona; y dos sexos para ayudar a que el todo sume más que las partes. El Relato de Transformación de La bella y la bestia -que fue dignificado por la pluma de la escritora Barbot de Villeneuve, pero que es un mito universal- refleja en forma simbólica el valor de la simbiosis interpersonal del elemento masculino y femenino como via necesaria de realización espiritual.

Elizabeth Cady Stanton estaba insatisfecha con los roles femeninos de su tiempo, ya que precisamente vivió en un tiempo en el que cada vez había más familias con dinero por el aumento del comercio; y por tanto cada vez más mujeres y más ciudadanos en general accedían a la cultura. Pero estos desajustes entre las nuevas expectativas socio-históricas, y la falta aún de roles mediante los cuales la sociedad pueda aprovechar esa inversión educativa no justifican la demonización primate del sexo opuesto. La sufragista Elizabeth era una convencida abolicionista, como su marido fundador del Partido Republicano. Sin embargo, cuando una tendencia en el pensar está tan arraigada en un tiempo histórico, no es fácil extirparla totalmente; se puede argumentar que Cady Stanton y otras sufragistas y abolicionistas mataron el supremacismo blancos/negros, pero lo revivieron sin darse cuenta en el nuevo eje hombres/mujeres del feminismo.

Todas esas guerras y sangrías que la sufragista, y muchas otras feministas después, achacan al ser masculino (“La violencia está incardinada en el ADN de la masculinidad” afirmó una vez Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid) no habrían sido posibles sin la colaboración activa de las mujeres de esos soldados, coroneles, comerciantes o políticos. Y a la inversa: las vidas de esas mujeres habrían sido muy diferentes si nadie hubiese ido al frente bélico por ellas, o a las minas, o a explorar nuevos territorios. La propia Elizabeth Cady desarrolló su carrera sufragista porque tuvo un padre juez y rico, que puso a su disposición libros de leyes desde niña y a su hermanastro a enseñarle; y su madre no habría casado con un juez del Supremo de Nueva York de no ser hija de un coronel de gran prestigio. Si su madre no hubiese casado tan bien, probablemente habría tenido once hijos igualmente, pero de un marido que no hubiese podido pagar la educación de ninguno. La señorita Cady en cambio, pudo formarse en la Johnstown Academy; Además, Elizabeth se casó con alguien de su estatus, un periodista y después abogado implicado en el movimiento abolicionista, de modo que Elizabeth pudo introducirse en ese círculo político emergente y trabar amistad con sus figuras. Aunque distante, el matrimonio con el abogado Henry Stanton duró hasta la muerte de él, y por tanto Elizabeth Cady nunca tuvo que preocuparse por la manutención de su familia ya así tuvo la posibilidad de dedicarse al activismo sufragista.

La señora Cady Stanton. Ahí la tenemos

A todo esto hay que sumar que los autores que nutrieron el pensamiento libertario y sufragista de Elizabeth Cady y otras pioneras del feminismo: (Stuart Mill, Frederick Douglas, su primo Gerrit Smith, Benjamin Franklin…y sobre todo la Biblia) son prácticamente todos hombres. Es decir: Elizabeth Cady no prosperó a pesar de vivir en la sociedad que ella creía viciada por la mano de los hombres, sino que existió una sufragista llamada Elizabeth Cady precisamente porque nació en esa nación y tiempo y no en otra diferente; de hecho su manera de pensar y sus campañas fueron el producto directo de haber nacido y vivido dentro de la propia élite de esa sociedad.

Con todo esto quiero intentar transmitir que todo en sociedad está íntimamente conectado, y la colmatación del yin engendra al yang, y viceversa. Los taoístas lo enseñaban hace veinticuatro siglos, y las ciencias modernas han demostrado que no era un cuento chino. +Info: Si desarrollamos más nuestro lado masculino o femenino en ciertas facetas de nuestra vida, lo haremos en estrecha conexión con su opuesto. Si hay un gran impulso masculino en nuestra sociedad, habrá una llamada natural a desarrollar más el femenino; por eso hubo hippies precisamente en el tiempo de la Guerra Fría.

Hombres y mujeres nos podemos ayudar mucho entre nosotros, y juntos podemos conseguir que la ley del Péndulo no empuje a los extremos a nuestra sociedad. Pero es necesario comprender que somos algo inseparable y complementario, como las partículas entrelazadas cuánticamente. Si no queremos un exceso de orden, no debemos manifestar un exceso de caos; y viceversa. El supremacismo feminista contribuye a alimentar esta dinámica peligrosa, al exacerbar tanto el caos yang (perturbación de la institución familiar, la sexualidad y hasta el normal funcionamiento del sistema judicial) como el orden yin (censura, control del idioma y el pensamiento, adoctrinamiento en la universidad e institutos…). Esta conducta es la propia de los movimientos totalitarios y supremacistas, dando lugar a lo que técnicamente se llama círculos de retroalimentación positiva. Este concepto es fácil de comprender si pensamos que es también el mecanismo que permite desatar un incendio: cuanto más arde la hoguera, más grande se hace, y cuanto más grande, más rápido devora lo que hay alrededor. En la mente aquejada de feminismo, la mentalidad supremacista va alcanzando poco a poco todos los rincones de su mente, y todos los pensamientos, todos los impulsos vitales y todos sus vínculos personales, que quedan expuestos a ser pasto de las llamas. La mentalidad supremacista es razones o lo que diga la ciencia, porque la Razón sigue una Lógica masculina y la propia ciencia está corrompida por los hombres; menos la que hacen feministas. Lo malo de estos filtros cognitivos es que no se quedan en la sociometría; sino que afectan a la propia vida y relaciones.

Medite el lector en estas cosas y verá que, al estar todo tan conectado, no tiene sentido hacer de los hombres nacidos del mismo vientre que las mujeres, algo peor o prescindible. Conmino a que valore el lector y lectora mucho el principio dominante en el sexo opuesto, pues es su manifestación lo que permite desarrollar la propia tendencia y potencial; y nada bueno o malo en los demás está totalmente ausente en nosotros: «Homo sum, humani nihil a me alienum puto».

Bibliografía:

 Pérez, Joseph (2006). The Spanish Inquisition: a history. New Haven, CT : Yale University Press; p. 173.

 Victor Davis Hanson (2000), Carnage and Culture, Doubleday, New York, pp. 194–195. Hanson, who accepts the 80,000+ estimate, also notes that it exceeded “the daily murder record at either Auschwitz or Dachau.”

“The destructive male”, discurso de Elizabeth Cady Stanton el 1 de Junio de 1868.

Diario elespectador.com

1868-06-01 – Elizabeth Cady Stanton

http://www.beersandpolitics.com/discursos/elizabeth-cady-stanton/the-destructive-male/837

Todas las imágenes son de Flickr Creative Commons, salvo la foto de Inés Arrimadas que es de Wikipedia.

El Jardín Simbólico

Los muchos grandes jardines del mundo, de la literatura y la poesía, de la pintura y la música, de la religión y la arquitectura, todos señalan esta razón con suma claridad: que el alma no puede crecer en ausencia de un jardín. Si no deseas el paraíso, no eres humano; si no eres humano, no tienes un alma.” -Tomás Moro-

Todas las ciudades del mundo tienen jardines, como espacios no cubiertos consagrados al descanso y el recreo. La necesidad de estos lugares de naturaleza ordenada es tan antigua que aparece en los mitos de religiones pasadas y presentes, como el caso del Jardín de las Hespérides greco-romano o el Jardín en la tierra de Edén del libro del Génesis.

No se trata de simples terrenos cultivados para obtener flores o frutos; o de «zonas verdes» como denominamos los espacios más o menos ajardinados que las leyes obligan a incluir en los planeamiento urbanísticos. Los jardines simbólicos son estructuras que guardan y generan significado espiritual, cuya influencia va mucho más allá de sus contornos. Por eso prefiero llamarlos «jardines simbólicos» y no sagrados o mágicos; de esta forma quiero subrayar que su valor y diseño está en relación a su capacidad para simbolizar. Simbolizar es proporcionar signos en el mundo sensible capaces de conectarnos con determinados elementos del invisible mundo espiritual, o nivel metafísico.

En el diccionario de símbolos de J.A. Cirlot, leemos acerca del significado del Jardín:

«El Jardín es un lugar donde la naturaleza ha sido sometida, ordenada, seleccionada y cercada. Por tanto, es un símbolo de la consciencia en oposición al bosque, que es el subconsciente, en la misma forma en que la isla se opone al óceano. Al mismo tiempo, es un atributo femenino debido a su carácter como precinto.”
(…).»

En los mitos y leyendas los jardines adquieren con una función religiosa, mágica y espiritual. Tomando en cuenta los rasgos que más comparten estos relatos, he llegado a un modelo prototípico compuesto de los siguientes rasgos principales:

Separación del «mundanal ruido»: los jardines son elementos distintos a las ágoras o plazas públicas, mercados y puertos. Estos espacios son centros de actividad, abiertos y accesibles; nodos donde la vida externa o mundana de una ciudad se concentra. Por eso se sitúan estratégicamente, en el centro de la urbe o junto a las vías de transporte principales: son el escaparate y el motor de la vida social, la cultura y la economía de la sociedad urbana.
Los jardines sagrados por el contrario, son espacios distanciados del bullicio: o bien por su localización alejada del centro, o por su separación urbana por medio de una muralla. Constituyen un oasis, un reservado, que como el Templo en el que no caben mercaderes y gritos (Mateo 21, 12-17), requieren una actitud distinta a la que atrae a la muchedumbre al bulevar repleto de tiendas y curiosos.
Se puede decir que el Ágora es el marco consciente e inmediato de la psique de la Ciudad, mientras que el Jardín promueve la manifestación de su inconsciente colectivo. El primero está mirando al mundo humano y terrestre, mientras que el segundo nos reencuentra con el mundo natural y espiritual. Bajo otro punto de vista, es en el Jardín donde la consciencia está despierta y abierta a las realidades espirituales e íntimas; mientras que el Ágora es la vida apegada a lo material, que es el nivel más superficial y denso.
Así mismo cabe afirmar por tanto que el Jardín representa a la consciencia femenina de la urbe y el Ágora a la masculina; ambas se complementan y necesitan para formar el todo.

Protección perimetral: la palabra jardín viene del francés, que a su vez tiene su origen primero en el franco gard, «cercado.» Esta palabra es la misma que «gord», y que hace referencia a los antiguos poblados eslavos amurallados. La raíz reconstruída en proto-indoeuropeo es ghortos, recinto cerrado, de la cuál derivaría también el hortus romano que es nuestro huerto.

Otra palabra similar es paraíso. En la traducción griega de la biblia (la «Septuaginta») se usó para traducir el gan del original hebreo. Paradeisos, la voz griega, viene del persa y tiene en su raíz «pairi», alrededor, ya que en su origen iraní también hace alusión a un cercado.

Cercar o amurallar un huerto o jardín es una manera de separar un interior y un exterior, es decir: de-finir, de-limitar su identidad diferenciada. También contribuye esta pared a proteger este espacio de intrusos. Es decir, los jardines son lugares cuyo interior destacado necesita y merece ser defendido. Ejemplo paradigmático son los jardines de los monasterios y castillos medievales; sólo tras los gruesos muros de estas construcciones era posible crear espacios naturales de orden y reposo, debido a las invasiones y el bandidaje.
No se nos debe escapar su vinculación simbólica al laberinto, que también implica la protección de un centro valioso y la selección de quien es digno de alcanzarlo.

El turista accidental puede decirse: “pues vaya mierda de aparcamiento tiene el monasterio”, pero no, es un jardín zen. También hay jardines zen en miniatura, que son como las cajas donde caga el gato pero con un pequeño rastrillo y piedritas y puede que un bonsai.

Naturaleza: es propio de los jardines el contener elementos naturales; aunque puedan ser estos sólo de origen mineral y se prescinda de elementos biológicos, como es el caso de algunos jardines de rocas japoneses. Sin embargo, incluso en estos jardines desprovistos de vegetación la naturaleza está muy presente: en forma de rocas, arena, postes de bambú, y la interacción de estos con el viento, la lluvia, el sol o la luna.
En la mayoría de estos espacios abiertos sagrados, la manifestación de la vida terrestre y acuática, a menudo en formas especialmente amables y sensuales, define al jardín como un lugar de encuentro íntimo y directo con la verdadera fuente de la salud y el conocimiento. El jardín sagrado es por tanto un proceso vivo, que cambia con el tiempo, interacciona con la biosfera y requiere cuidados diarios.

Orden: un jardín nunca es un espacio dejado a la expresión libre de la naturaleza, sin embargo. Tampoco es una colección anárquica de valores artísticos y botánicos. Por contra, es siempre un espacio sometido a un diseño y limitado en sus expresiones; Incluso los hermosos parques de estilo inglés promovidos por el modelo paisajista, se basan en un estudio muy pensado y un cuidado deliberado de cada rincón.

El orden artificial impuesto a la parcela ajardinada afecta a las especies vivas que se permiten habitarlo, al tipo de cubiertas de su superficie, a los elementos constructivos que son introducidos, pero sobre todo a la disposición general, que como un enorme tapiz traza sobre el lugar una distribución particular con un sentido simbólico y funcional.

Consagración: Los jardines simbólicos son dedicados a una divinidad, héroe o directamente un valor abstracto; como los «Jardines de María» que existen en el ámbito católico y anglicano, y que a veces son familiares.

A veces la consagración está implícita por la ubicación del jardín en tierra sagrada. Así por ejemplo la Academia de Platón, se levantó en los jardines del héroe Academos en las afueras de Atenas; a su vez situado en un olivar consagrado a Atenea, y lugar de culto de otros dioses.

Y es que los templos de culto se erigen para preservar la función espiritual que antaño cumplían enclaves más naturales. Esto determina que en estas edificaciones se intente conservar de forma simbólica el valor natural que valida a un rincón del mundo como lugar propicio para el aprovisionamiento espiritual. Las sucesivas religiones eliminan el poder anterior pero no se sustraen a esta devoción por enclaves santos; que a menudo tienen su origen en un bosque o huerto sagrado, o un acuífero de fama salutífera y su entorno.

Así por ejemplo, en la Mezquita-Catedral de Córdoba, las columnas que se erigieron sobre el anterior espacio cristiano forman un «arbolado» de piedra, que llega a cubrir el techo como las copas de los árboles crean bóvedas naturales. . Las columnas y su diseño cumplen funciones sustitutivas; haciendo de los recintos de adoración jardines de piedra. Es una tendencia análoga a la que hace brotar admirables manantiales artificiales en plazas y parques, y erige oscuras y majestuosas cavernas del Inframundo donde mirar a Dios o compartir el arte escénico y musical.

Los jardines simbólicos procuran experiencias semejantes a estas construcciones, pero sin perder una conexión viva con la biosfera. Confiando su protección a la verja, muro o cerramiento natural o urbano que los circunda, se abren al cielo y a la tierra y permiten que la vida palpitante les transmita su energía y belleza.

Cada porción de materia puede concebirse como un jardín lleno de plantas, o como un estanque repleto de peces. Pero incluso cada rama de una planta, cada órgano de un animal, cada gota de sus fluidos corporales es así mismo también un similar jardín o estanque.” . Gottfried Leibniz La Monadologie, 1714

Los jardines simbólicos conectan pasado y futuro, y microcosmos y macrocosmos. Son un organismo propio, con su propia gestión y características diferenciadas de su entorno, y al tiempo constituyen una parte importante del alma de un sistema urbano. Las ciudades anteriores a la industrialización y explosión demográfica estaban rodeadas de verde; de campos cultivados, ríos, bosques y montañas que captaban el agua de la lluvia. La ciudad estaba en el medio natural y se podían alcanzar a pie zonas de arbolado; ahora es a la inversa, la mayor parte de la Humanidad vive en entornos en los que el medio natural se haya muy cercado por el hormigón y el asfalto en los oasis de jardines y parques. Por eso los ciudadanos de una gran urbe acuden a los parques deseando olvidar incluso que no han salido de la ciudad.

Cuanto más raro y distinguido del entorno hostil, más singular y cuidado debe ser el espacio verde; y más sagrado se torna para la comunidad.
Esto entronca con los paraísos persas, los jardines sagrados mesopotámicos o los hermosos recintos de templos egipcios; ya que en aquellas sociedades los jardines y huertos asociados a las ciudades, también eran oasis rodeados por inmensos territorios inhóspitos castigados por el sol e infestados de alimañas y bárbaros dedicados al bandidaje.

Se puede afirmar que las primeras ciudades surgieron como jardines o cercados que garantizaban el orden y la prosperidad humana, animal y vegetal respecto a los peligrosos desiertos, montañas y pantanos, cuna de todos los demonios que aparecen representados en las religiones. Esta apreciación de la ciudad como paraíso protector de la cultura humana y la vida que genera, es reflejada en la epopeya mesopotámica de Gilgamesh, el libro más antiguo conservado. Gilgamesh, al regresar a su ciudad, dice al barquero: «Urshanabi, trepa sobre la muralla de Uruk, inspecciona su plataforma fundacional, y examina bien todo el enladrillado; fíjate si no es de ladrillo cocido, y ¿no fueron los siete sabios los que dispusieron sus cimientos? Una tercera parte del total es ciudad, otra tercera jardín, y otro tercio es campo de labranza, con el precinto de la diosa Ishtar. Estas cosas y su precinto son todo Uruk.»

Recreación artística de la Uruk sumeria. Muestra una disposición eficiente y dirigida a su mejor defensa, que es muy común en poblados y ciudades de muchas culturas desde la Prehistoria hasta la Edad Moderna; el jeroglífico egipcio que significa “ciudad”, una equis inscrita en un círculo, o el similar ideograma en chino antiguo para indicar “villa”, se basan en este desarrollo orgánico y celular al que recurrieron las primeras urbes; también es la plantilla para la ciudad mítica de la Atlántida platónica.


Gilgamesh expresa su orgullo por la ciudad de la que es rey, y los valores que separa su recinto amurallado. Éste es su consuelo tras fracasar en su intento de traer la planta de la Vida Eterna para resucitar a su amigo: la realidad de este oasis en el que se encuentran los dioses, o tutores del mundo secundario metafísico; los hombres que, como Enkidu, dejaron de ser salvajes; y los animales y plantas cuya domesticación les otorga el privilegio de vivir intramuros y seguir siendo parte de la familia humana.
En la narración bíblica, encontramos la inversión de esta valoración; los relatos bíblicos condenan la Ciudad y ensalzan los espacios ocupados por tribus nómadas. Sin embargo, este discurso debió tener como función atraer e integrar a las tribus bárbaras y cohortes de desplazados que terminaron en Judá en la Edad de Hierro. En estos mitos pastoriles Abel es el bueno y Caín, agricultor y fundador de la primera ciudad, el malo; Babel o Nínive son corruptas, mientras que Yahweh habla a un pueblo que acampa en el desierto.

Esta metanarrativa (como ocurre hoy en día con los relatos multiculturalistas y anti-occidentales que se diseñan desde universidades que son producto del refinamiento de la civilización occidental y urbanita), esconde una contradicción: ya que la propia Biblia fue redactada y escrita por una élite urbanita, y su difusión fomentada desde la Babilón Persa y desde la Jerusalén que aspira a ser gran ciudad y destruye los altares tradicionales extramuros (en los altozanos). La Biblia es producto de la alfabetización, la mezcla de influencias culturales y la dedicación intelectual; es decir, de la Ciudad, que tenía al Jardín como un paraíso donde descansar del bullicio y una representación simbólica del dominio divino a través del ser humano y su capacidad de imponer y mantener un sistema ordenado, «civilizado» (de civitas, ciudad) en la naturaleza.

Los jardines simbólicos son imágenes sagradas de la consecuencia en el universo de la tensión entre el principio creativo y el formativo, flujo y restricción. El fruto de esa interacción es una memoria de eventos, cristalizada en forma de complejidad y diversificación. El proceso de generación de diferencia es inseparable del proceso de proteger esa diferencia del entorno indiferenciado. La conducta de tomar entropia baja del entorno (orden) y expulsar y filtrar la alta entropía alta (desorden) es lo que va creando un espacio protegido donde se decanta “valor añadido”. Lo llamamos Vida y en primera instancia lo observamos en los animales y plantas; hoy vamos descubriendo que es una propiedad de todo el Universo. Esta es la esencia más básica y sustancial del Jardín Simbólico, mágico o sagrado es por tanto: la de una identidad valiosa expresada en un orden interno y preservada por una función protectora y selectiva respecto al mundo exterior. La contribución del Jardín al todo al que pertenece depende precisamente de su separación de él; y la conservación de sus valores a su vez es deudora de su capacidad para servir de refugio e inspiración a su macrocosmos.

Por esta razón, el patrón que produce un Jardín Simbólico en el mundo humano se puede encontrar por doquier en la Naturaleza. Un organismo unicelular es un Jardín; en su interior reina un orden dinámico, que manifiesta una identidad diferenciada del entorno. La célula tiene una membrana protectora y filtradora, que capta el alimento y expulsa la basura; y mantiene una relación o diálogo con su entorno que le permite preservar su singularidad y al entorno organizarse como macrosistema. El origen de las células parece estar en los coacervados de fosfolípidos que se forman espontáneamente en ciertas condiciones naturales; la membrana lipídica crea un «jardín» interior en el que se van acumulando ciertas moléculas filtradas por la membrana, que pueden entonces interaccionar en este micro-ambiente y acumular memoria. Aunque los coacervados no están vivos, son el tipo de espacio en el que las moléculas auto-replicantes como el RNA podrían poner en marcha la vida como la conocemos.

Los coacervados son estructuras macromoleculares espontáneas y no están vivos; sin embargo, crean espacios diferenciados o “jardines” en cuyo interior se producen mecanismos de acumulación de memoria química, esencial para la emergencia de vida.

También un sistema estelar como el del Sol es como un Jardín, ya que dentro de él los planetas y la estrella armonizan su danza y posición por efecto de la gravedad mutua. El sistema solar tiene su propio sistema protector, que cuenta con una heliosfera que filtra una parte importante de la radiación cósmica; o los Júpiter y Saturno, que fagocitan muchos intrusos peligrosos que de otra manera caerían sobre el rango de planetas y satélites sólidos y propicios para la vida (de los cuáles el nuestro es el máximo exponente conocido). Dentro de este «Jardín del Sol» ha podido acumularse memoria en forma de creciente complejidad y diversidad mineral y geológica, especialmente en la Tierra como consecuencia de la emergencia de la Vida.

Una población de pingüinos apiñada para sobrevivir al peligroso invierno antártico; una albufera con sus aves acuáticas y sobreabundancia de peces; un útero materno; o una familia, son también ejemplos válidos de la vibración o estructura elemental que subyace al jardín simbólico.

Los estanques en los jardines, por su condición de jardines sumergidos y las cualidades especulares de su superficie, constituyen un nivel añadido de introspección y profundidad en relación a la manifestación del Subconsciente

Esta vibración irradiada por los jardines simbólicos es muy conveniente para el practicante de la Magia. El camino del Mago requiere momentos y lugares en los que recargar nuestra energía, y aislar nuestra alma y nuestro cuerpo de las estridencias de este mundo. Esto es especialmente cierto si vivimos en una gran ciudad, en un área pobre o marginal, o nuestra existencia está sometida a un especial estrés: como cuando caemos enfermos o las facturas se acumulan.

Conviene por tanto aprovechar la energía de los jardines simbólicos, recordando que lo que manipulamos «fuera» también lo hacemos «dentro»: nuestra acción en el mundo físico donde plantamos mandrágora o disponemos un pequeño estanque, es a la vez una intervención ritual y mágica en el universo como dimensión simbólica. El mundo que experimentamos con los sentidos no es el real, sino su representación en nuestra mente; esa recreación está condicionada tanto por el tipo de información que recogen nuestros órganos sensoriales, como por los contenidos psíquicos en nuestra mente y la forma en que nos relacionamos con el mundo en ese momento. Así, nuestras experiencias físicas son en realidad una interfaz que comunica nuestro macrocosmos ambiental y nuestro microcosmos corporal y espiritual. Lo que ocurre fuera, también ocurre dentro, y viceversa. Piensa en esto con detenimiento: cuando bebes una taza de café, también bebes otra taza equivalente que existe en tu mundo mental; cuando penetras en un sendero en el bosque, a la vez te estás adentrando en un lugar inexplorado u olvidado de tu psique. De hecho, la taza de café o el sendero que conoces sólo están en tu mente; la verdadera realidad tras estas experiencias es invisible.

Debido a esto, los «iconos» que movemos a nuestro alrededor cuando practicamos la jardinería, también construyen y ornamentan un jardín o espacio sagrado interno en el que nuestra psique puede reencontrarse y regenerar su energía vital.

Careful what you wish for

El 7 de Copas del Tarot Illuminati. 

 

En la carta del siete de copas del juego del Tarot (canon Ryder-Waite) se representa cómo la imaginación, estimulada por el deseo, nos propone una serie de objetivos de manifestación. En la ilustración vemos cómo algunos deseos son positivos, otros ilusorios, y algunos están envenenados. Sólo con nuestra inteligencia emocional no podemos evitar una mala elección, es por eso que es una carta que indica incertidumbre respecto al resultado como el resto de sietes de los arcanos menores. En este post vamos a hablar de este juego de elecciones, en el contexto de la tarea del Mago, y en relación no tanto a manifestaciones para la vida personal sino las que se proyectamos al mundo más allá de nuestro círculo social.

Cuidado con lo que deseas (manifestar)

En la Magia existe una palabra favorita, manifestar. No manifestarse ojo, que eso lo dejamos a los activistas más o menos airados y a los fantasmas más o menos penitentes.

Manifestar es mostrar, traer a la luz, descubrir, expresar. El oficio del Mago, -cuyo arcano en el tarot visitamos en el anterior post- consiste precisamente en esto: manifestar fenómenos de manera consciente. Es decir, en “hacer aparecer” un proceso primero en el nivel mental (la imaginación), y después en el plano físico (la materialización), por medio de un ritual (que es una serie de acciones eficaces y significativas en relación a un objetivo).

Aunque podemos decir realizar, producir, solidificar y otros sinónimos, la palabra “materializar” me gusta por su matiz de significado. La materia es un estado especial de la energía, en el que se haya concentrada y organizada en átomos que, a su vez, componen formas. Si te fijas bien, lo que hacemos al proyectar nuestra energía psico-física en el mundo es generar patrones de concentración y organización de esta energía -en colaboración con otras fuentes de energía del entorno- en lugar de permitir que se disperse.

En realidad todas las personas hacemos esto cada día: tenemos ideas y usamos nuestra capacidad de manifestación o materialización, individual o cooperativa, para que esa idea tome cuerpo en nuestra vida. Puede ser un proyecto laboral, tener un hijo, o simplemente una nueva receta de cocina.

El Mago es aquella persona capaz de hacer lo que todos hacemos, pero desde  un nivel de consciencia mayor y aportando su capacidad especial para integrar niveles de existencia mediante el lenguaje de los símbolos. En cierto modo, esta es la esencia del ser humano y lo que de verás aportamos diferente al Reino Animal; como es reconocido en distintos mitos de Creación.

Lo que permite a los seres humanos convertirse en magos es la Imaginación. La imaginación es el Tercer Ojo, o capacidad de ver con la mente algo que no está delante de nosotros. Nuestra capacidad para imaginar está propiciada a su vez por el mundo secreto compartido con otros seres humanos en la cultura, y el aún más privado mundo de nuestro microcosmos interior. 

La Imaginación es, junto al Lenguaje, lo que capacita a nuestra especie contribuir a la vida terrestre un nivel superior de complejidad. Toda bendición es a la vez maldición;  por eso la Imaginación, siendo tan poderosa, conlleva oportunidades extraordinarias pero también riesgos difíciles de controlar. La Imaginación es la verdadera Caja de Pandora.

Las ideas que aparecen en nuestra psique son neutras e inocentes, hasta las más despiadadas. Pero al capturarlas con la red de nuestro Deseo y ponerlas al servicio de la Voluntad, dejan su limbo potencial y por tanto inofensivo e inician el descenso a la materialización.  Es por esto que es necesario ser conscientes y responsables de qué imágenes del plano metafísico se canalizan a través de nosotros al plano físico, es decir:  son realizadas en el Mundo.

Como la mayor parte de nuestro comportamiento orgánico y psíquico tiene lugar fuera del plano consciente, hay que tener en cuenta que las imágenes en nuestra mente se van a realizar de forma subconsciente, sin nuestro control directo. Esto tiene implicaciones para la salud psicofísica, que hay que tratar dentro de la Magia Curativa. Sin embargo, en este post sólo quería hablar de estas ideas que sí son tamizadas y catalizadas por nuestro marco consciente y nuestro ego; las cosas que volcamos de forma deliberada al mundo exterior o macrocosmos.

Hoy estas materializaciones tienen consecuencias mucho más serias que en cualquier momento del pasado; esto no tiene que ver con la naturaleza de nuestros pensamientos, como la moralidad religiosa e ideológica cada vez más invasiva pretende. Nuestros deseos y pensamientos no son muy distintos a los de generaciones pretéritas, y en muchos casos son más civilizados y positivos. Sin embargo, lo que sí ha cambiado es el poder en nuestras manos, debido al hiper-desarrollo tecnológico y la gran desviación de energía natural al subsistema humano por medio de la economía globalizada.

Si un mago del siglo XIII propusiera a un emperador que estaba en su mano el difundir un edicto real, por medio de sus artes, a todos los rincones de su imperio, a todas las casas, en esa misma mañana, arriesgaría su cabeza por tomar el pelo al soberano. Hoy un hombre que vive en una chabola puede hacer esto  mismo, con un smartphone conectado a internet. Si ese mismo emperador pretendiera desayunar una macedonia de frutas frescas producidas en cinco continentes diferentes, encontraría que hasta el más poderoso emperador del mundo tiene limitado su poder. En el siglo XXI el lector puede ir al supermercado, y preparar una merienda de piña, manzana, dátiles, kiwi y mango, cada fruto venido del rincón del planeta donde estos alimentos crecen mejor. No nos damos cuenta de este enorme salto cualitativo, porque estamos rodeados de personas en la misma situación, o incluso mayor poder.  Se parece a cuando ya sólo vivían en la Tierra homínidos de distintas especies que sabían hacer fuego, y fueron poco a poco dándole menos importancia a la domesticación del Demonio exterior más temible que había aterrorizado a incontables generaciones humanas y al resto de los seres vivos. Hasta la Magia más poderosa, a golpe de repetirla y hacerla familiar, termina pareciéndonos lo más normal del mundo.

Al poder multiplicado de los individuos singulares y máquinas más o menos grandes, hay que añadir la enorme sobredimensionalización del sistema antrópico biotecnológico a nivel planetario. Los miles de millones de humanos, reproduciéndose para ser aún muchos más. El consumo voraz de la energía y memoria de la Tierra, que hace brillar insólitamente nuestro planeta en la cara que no está expuesta al sol con incontables cúmulos de luz artificial.

Este gran macroestructura no sólo posibilita la Magia de que disponemos en el siglo XXI, sino que la magnifica extraordinariamente de forma aritmética (suma de agentes individuales y exponencial (multiplicación de la repercusión de nuestras acciones). En este mundo, cada Ego es la semilla de un fractal causal que se expande irrefrenable por toda la superficie terrestre; la red tecno-humana simplemente hace que este impacto resuene mucho más. Aunque la mayor parte de estas conexiones entre nuestra acción personal y el mundo nos son desconocidas.

Las ideas son inocentes, incluso cuando son compartidas. Hasta las más transgresoras. Pero no lo es su canalización al mundo denso de la materia. Porque cada bendición es a la vez su propia maldición, y cada promesa una amenaza. Un grupo paleolítico encendía un fuego dentro de un círculo de piedras; y hacía ese círculo no más grande que su capacidad para contener las llamas que iba a albergar. Quizá una hoguera más grande alejara más a los depredadores, pero entonces habría que vérselas con el crecido daemon de la propia incandescencia. El humano que antes dominó el oficio de encender un fuego, alimentarlo y rodearlo de un círculo de protección de piedras, fue el primer Mago. Aún hoy, los practicantes de la Magia usan una varita mágica, eco lejano de la varita cuya punta obraba el prodigio de la chispa que encendía el fuego.

     Igual que este antecesor primigenio, el mago del siglo XXI debe aprender a no manifestar en el mundo un fuego mayor que el que pueda realmente manejar, de modo que pueda beneficiarse de la Bendición de la Manifestación y a la vez controlar y extinguir su Maldición. Incluso un mago con malas intenciones y falto de escrúpulos le conviene ser calculador, y no despertar fenómenos que pueden acabar devorándole y propagándose por caminos no deseados.

Vamos a señalar varios ejemplos populares de canalización o manifestación de ideas proyectadas por personas de hace más de cincuenta años:

Sobre las comunicaciones inalámbricas:

Nikola Tesla, entrevistado por John B.  Kennedy para la revista Colliers, el 30 de enero de 1926

«Cuando la tecnología inalámbrica se aplique perfectamente la Tierra entera se convertirá en un enorme cerebro, lo que de hecho ya es, al ser todas las cosas partículas de un todo real y rítmico. Nos será posible cominicarnos unos con otros instantáneamente, sin que importe la distancia. No sólo eso, sino que con el teléfono y la televisión veremos y oiremos a los otros tan perfectamente como si estuviésemos cara a cara, a pesar de mediar distancias de miles de millas; y los instrumentos con los que haremos esto serán asombrosamente simples en comparación con nuestro teléfono actual. Un hombre podrá llevar uno en el bolsillo de la camisa».

Cinco años antes de esta entrevista, Edouard Belin  en Francia había mandado la primera imagen codificada en ondas de radio con su belinógrafo. Era sólo un hito en un esfuerzo colectivo de muchas empresas, ingenieros y científicos durante muchas décadas, en el que nadie se puede apropiar justicia la invención de la televisión; digan lo que digan las oficinas de patentes. La “televisión” (palabra acuñada en 1900 por C. Perskyi, para compartir ayudar a compartir esta idea cuando apenas empezaba el proceso de encarnación en forma de teorías en papel) se conjuntó con otras ideas materializadas como informática, internet, telefonía móvil… para encarnar en este mundo exáctamente lo que había dicho Nikola Tesla en 1926. Su referencia a que la Tierra entera es ya de forma natural un único sistema de procesamiento  “la Tierra entera se convertirá en un enorme cerebro, lo que de hecho ya es”, sin embargo (y aunque existen abrumadores evidencias científicas de ello) no ha calado aún a mi entender por razones políticas; y también porque cuesta más detectar la Inteligencia cuando es diferente a la personal y simbólica humana.

De forma parecida, el autor de ciencia ficción Arthur C. Clarke (trilogía de Odisea en el Espacio) predijo en 1964, que en el año 2014 tendremos este tipo de consecuencias de la tecnología del satélite espacial y el transistor:

(…) “Estas cosas harán posible un mundo en el que podremos estar en contacto instantáneo donde quiera que estemos. En el que podremos contactar con nuestros amigos en cualquier parte de la Tierra, incluso si no conocemos su localización física efectiva. Será posible en esa era, puede que en unos cincuenta años, que un hombre lleve su negocio desde Tahití o Bali igual de bien que si estuviese en Londres.» Y también:  «Un día, podriamos tener cirujanos cerebrales en Edimburgo operando sobre pacientes que están en Nueva Zelanda.»

Y también Isaac Asimov, escribiendo para el The New York Times en 1964, Isaac Asimov trató de imaginar el mundo cincuenta años después, en 2014:

«Las comunicaciones serán audio-visuales y verás además de oír a la persona al teléfono. La pantalla podrá ser usada no sólo para ver a las personas a las que llamas, sino también para estudiar documentos

y fotografías y leer pasajes de libros. Satélites sincronizados, sobrevolando desde el espacio harán posible que establezcas comunicación directa con cualquier rincón de la Tierra, incluídas las estaciones meteorológicas en la Antártida.»

Robots:

Asimov es conocido por su presciencia y capacidad de imaginar el futuro.

Sobre los robots, tema principal de muchos de sus libros, Asimov dice: «los robots no serán ni muy comunes ni muy avanzados en 2014, pero ya existirán.» Y también: «Vehículos con «cerebros-robot» podrán ser programados para destinos particulares…a los que se digirán sin los lentos reflejos de un conductor humano.»

También imaginó la automatización de la cocina:

“Los chismes electrónicos seguirán aliviando a la humanidad de tareas tediosas. Serán inventadas unidades de cocina que prepararán «autocomidas», calentando agua y convirtiéndola en café; tostando el pan; friendo, escalfando o salteando los huevos, haciendo bacon a la parrilla, etcétera. Los desayunos serán encargados la noche anterior para que estén listos a una hora específica de la mañana siguiente.»

Los riesgos

No todas las predicciones de los autores de ciencia ficción suena brillantes y positivas. Mientras que Nikola Tesla era un ferviente creyente en la religión del Progreso -según la cuál la tecnología es la salvación de todos los males y nada debe ponerle frenos- Asimov, Clarke y otros imaginadores del futuro no embrujados por el contacto directo con el fuego prometeico que iluminaba los laboratorios eran más escépticos. En su imaginación se formaban terrores de los que querían avisar a la Humanidad. Por ejemplo, en la misma entrevista en 1964 Clarke predijo que,  en algún punto,  la ciencia inventará un «dispositivo replicador» que hará una copia exacta de cualquier cosa. «Expuestos a tal máquina, nuestra sociedad presente probablemente se hundirá en una especie de barbarie codiciosa. Ya que todo el mundo querrá cantidades ilimitadas de todo.»

Hay que explicar que nuestras impresoras 3D actuales son una forma muy primitiva de lo que habla Clarke. El dispositivo en cuestión se llama máquina de Neumann o Constructor Universal. Este dispositivo, en el que se trabaja desde hace décadas y nadie duda que llegará a fabricarse, tendrá la capacidad de organizar átomos y moléculas por medio de la nanotecnología. Su riesgo real se ha minimizado extraordinariamente en la comunidad científica por los inmensos intereses económicos que mueve este sector; si uno busca en internet sobre el tema, los datos objetivos aparecen desplazados por una montaña de enlaces dedicados a convencernos que “está todo controlado”.

Sus consecuencias para la Tierra pueden ser mucho más radicales que el consumismo desaforado: los nanobots auto-replicantes pueden acabar literalmente con la Vida en la Tierra, inertizándola para siempre, al convertir toda la materia viva y orgánica en la atmósfera, el mar y la tierra en «grey goo» o masa de nanobots. Es ciertamente como reinventar el Fuego, pero un fuego que no se conforma con carbonizar sino que destruye la propia posibilidad de que esas «cenizas» vuelvan a reciclarse en vida nunca más. Por eso el término técnico es “Ecofagia”, devorar el mismo medio de la vida. El acto consumista y glotón definitivo, mucho más radical que la suma de todos los pequeños actos consumistas individuales el que preocupaban a Clarke.

 

Por su parte, Asimov mostró en su artículo su preocupación por la bomba demográfica, propiciada por la globalización económica y la Revolución Verde, que multiplicó la producción de alimentos mediante maquinaria que devoraba las entonces cuasi-infinitas reservas de petróleo. Así, advirtió que si el crecimiento de la población continúa sin control, “Toda la Tierra será un único congestionado Manhattan en 2450 y la sociedad (civilizada) colapsará mucho antes”. Como resultado, Asimov expresa la esperanza de que “Habrá, por tanto, un impulso para hacer una propaganda mundial en favor del control de la natalidad por métodos humanos y racionales y, para 2014, habrá sin duda tenido efectos palpables.” El autor de “La Fundación” se equivocó en sus buenos deseos, ya que el control demográfico se ha realizado en las regiones más civilizadas de Occidente y el Extremo Oriente, pero la población continúa creciendo exponencialmente en África, Oriente Medio, India y otros lugares animada por el enorme desarrollo económico y la propaganda pro-natalicia de los líderes religiosos y políticos en esas partes del planeta. Estos mismos líderes animan a la emigración masiva a las naciones con demografías estabilizadas, por lo que en realidad no existen países aislados de este problema global.

Asimov también entrevió los trastornos psicosociales derivados de las tecnologías que nos van sustituyendo hasta en tareas simples como preparar un café;  hasta hacernos humanos pasivos y cada vez menos necesarios  para que las cosas funcionen:

“El mundo de 2014 tendrá pocos trabajos rutinarios que no puedan ser realizados mejor por algún tipo de máquina que por cualquier ser humano. La humanidad por tanto habrá devenido en una raza de operadores de máquinas.» (…)

“La humanidad sufrirá enormemente de la enfermedad del aburrimiento, una patología que se extenderá cada año y crecerá en intensidad. Esto conllevará consecuencias graves mentales, emocionales y sociológicas, y me atrevería a decir que la Psiquiatría será de largo la especialidad médica más importante en 2014.»

No es el “aburrimiento” en el sentido literal de no estar entretenido u ocupado; sino la falta de propósito y empleo adecuado de las fuerzas de cada ser humano lo que produce estas patologías. A medida que las máquinas “nos hacen la vida más fácil” y algodonada, vamos sintiéndonos más desubicados, más prescindibles. Y la mente ociosa empieza a funcionar en contra nuestra y de nuestro entorno social, ya que la falta de oficio es madre del vicio.

Los escritores y guionistas de Ciencia Ficción pretenden compartir con nosotros una parte de su imaginación privilegiada, para que podamos viajar al futuro en el plano meta-físico y anticipar las consecuencias, positivas y negativas, de nuestras acciones y omisiones en el presente. Además, nos quieren ayudar a ver nuestra propia sociedad “desde fuera”, sin la implicación existencial y la falta de perspectiva que nos impiden comprender qué demonios está sucediendo.

Lamentablemente, este trabajo para aumentar el nivel de consciencia colectivo a menudo se pierde al alcanzar al cerebro luciferino o piadoso de los los Henry Ford y Nikola Tesla modernos. De hecho, muchos trastos y tecnologías son canalizaciones a este mundo de imágenes en obras de ciencia ficción favoritas de ingenieros muy bien financiados y empresarios con miles de millones de dólares, que usan estos relatos como inspiración para sus desarrollos.


Por ejemplo, el teléfono móvil: Martin Cooper, director de investigación y desarrollo de Motorola, responsabiliza a la serie de Star Trek en los sesenta y los comunicadores que usan la tripulación del Enterprise de ser la inspiración directa para el diseño de los primeros teléfonos móviles: “Aquello no era fantasía para nosotros, afirmó en una entrevista, “era un objetivo.”   Las pizarras o tablets, la imprimidora de comida, el rayo de luz succionador (que se usa en nanotecnología) o el traductor simultáneo son otros “gadgets” que aparecieron primero en la serie clásica de Star Trek. Actualmente, se está trabajando en un prototipo de aeroplano inspirado de nuevo en la serie, que vuele sin hélices ni propulsión. Se basa en el principio de diferencia de carga atmosférica que usan las arañas para volar grandes distancias. 

Vivimos en un planeta sometido a una imparable carrera armamentística en cada sociedad, entre sociedades y de la especie humana en su conjunto contra la Tierra. De este modo, el tipo de ideología que es capaz de movilizar esta desviación de recursos hacia la disputa por parte del subsistema tecno-humano de la Energía disponible para la Biosfera, impide en la práctica que estos mensajes calen. Nos dedicamos a inventar el dedo, un dedo robótico cada vez más gigantesco y autónomo, y perdemos de vista la luna donde la literatura reflejaba el futuro.

Esto que ocurre en el Macrocosmos, también ocurre dentro del Microcosmos del Mago; y por eso nos sirve para ilustrar la importancia de lo que ocurre en el paso de bajar una estrella de la constelación de nuestra Imaginación al mundo sublunar donde tienen lugar las materializaciones.

Quizá en el Tarot estaría mejor posicionada la Suma Sacerdotisa antes que El Mago; El Mago representa la voluntad y la capacidad de manifestación, mientras que la sacerdotisa lunar guarda el templo de la intuición y la sabiduría oculta y trascendente.

Si la “lluvia de ideas” que propicia el Cero de potencial infinito (El Loco) conduce directamente al chispazo o concentración crítica que inicia el Big Bang de la manifestación, lo que ocurre realmente es que el proceso de selección es enteramente sub-consciente. Si nuestra idea es elegida en un estado de consciencia bajo, lo que ocurre en realidad es que su apropiación y modelado básico es determinado por los juicios y procesos más automáticos de nuestra cognición.
En otras palabras: el verdadero Mago o canal individual de la manifestación ya no es el Mago, sino el egregor luciferino, piadoso o de otra índole que domina ideológicamente nuestra alma.

Esto es lo que ocurre entre los científicos, ingenieros y emprendedores que manifiestan a través de su arte ideas metafísicas; sus proyectos  están motivada por deseos muy básicos como la vanidad, el miedo a la muerte o la líbido, mientras que el nivel más elevado está moldeado por Mefistófeles.

Más allá del ejemplo tecnológico que usamos para este post, advierta el lector que similar proceder encontramos en otros caminos de la Manifestación social:  como la política, la economía, el arte o la religión.

Por todo esto hay que reclamar al aprendiz de Mago un nivel de consciencia suficiente para evitar convertirse en Fausto, en otro manifestador marioneta fallido. Esto requiere un aprendizaje constante y muchos errores, es un proceso que puede llevar toda la vida si no se frustra. Por eso el Mago anciano y experimentado preparado para iluminar a otros, es asociado en el tarot a la figura del Ermitaño. El Ermitaño es viejo (originalmente la carta representaba al mismo Cronos, el Tiempo), y la luz de su sabiduría y su consciencia (representada en la linterna de Diógenes que porta en en canon Ryder-Waite) es todo lo que necesita de este plano. Esta sabiduría es el sedimento de todo lo que ha logrado manifestar en torno al poder de su Ego en este mundo.

Quizá el Viejo Mago eremita,  al confrontar una versión en formación de sí mismo, quisiera advertir al Aprendiz que El Loco convertido en Mago, es un mago loco; por lo que es necesario frecuentar ese espacio mental de nuestra Imaginación hasta conocer mucho mejor sus caminos y encontrarse con las imágenes que los transitan a lo largo y ancho del interior del Templo.  El marco consciente del Mago tiene que encontrar la manera de descender a este Inframundo y rescatar de él sólo a la Perséfone que traerá la Primavera, y no a uno de los muchos monstruos que la refinación espiritual ha ido encadenando allí.

En definitiva, lo que diferencia al Mago de los manifestadores que operan desde la ignorancia, es que el Maestro de Magia incorpora su Consciencia al Trabajo de Manifestación. Un robot de cocina puede manifestar un bizcocho de nueces y chocolate, y un adolescente embriagado de alguna droga destroza-cerebros puede todavía manifestar un graffiti espectacular. No es por tanto la mera capacidad de dar forma a cosas nuevas lo que distingue al Mago, ni su destreza al realizarlas; sino como señalamos hacia el principio del post  su elevada Consciencia:

El Ego del Mago toma consciencia del significado profundo de su acción, de cómo se irradiará a través de otros niveles de la realidad, qué es lo que la motiva realmente y cómo encaja en el tapiz que une pasado y futuro, la vida efímera del Mago y la eterna del Cosmos. En su nivel más alto, implica una comprensión de que no es el Mago el que actúa en el Universo, sino el Universo el que actúa a través de él. El pasajero pero necesario polo de concentración que constituye el Ego personal no es ya el origen de la acción, sino un polo que permite la fuerza centrípeta de la Manifestación; como el hueco sumidero que forma un remolino de agua en torno a él, o el vacío punto sobre el papel que permite al compás trazar un círculo al moverse.

remolino en el desagüe de una piscina

En la Antigüedad, el conocimiento más importante era vedado a la mayor parte de la gente; las escuelas y maestros establecían grados de iniciación y pruebas como medio de acceso a saberes más potentes y refinados. En su función más noble, no se trataba de un mal entendido elitismo o al celo “profesional” como el prestidigitador que oculta sus trucos.  Se buscaba más bien que el conocimiento y su enorme poder recayeran sólo en personas con la consciencia y disciplina necesarias para hacer buen uso de él. Es parecido a cómo en la actualidad no se permite ejercer la medicina a una persona sin carrera de médico, para evitar que dañe a la gente.

Esta es la base de los saberes esotéricos, u ocultos; no esconder la propia ignorancia tras un velo de oscurantismo, ni privar a la Humanidad del progreso;  sino evitar a toda costa que la información de calidad llegara a quien no estaba en condiciones de hacer buen uso de ella. Hoy día, se acepta con naturalidad que personas estúpidas, temerarias y dominadas por instintos básicos y no comprometidas realmente con el crecimiento espiritual y la protección de la vida, accedan a toda clase de conocimientos peligrosos. 

Precisamente porque el conocimiento se difunde totalmente disociado de la responsabilidad y consciencia de su mejor uso,  es más necesario que nunca que los aprendices de Mago aspiremos a un uso de la Magia consciente y responsable; la sabiduría que lo permite ya no se oculta en inaccesibles cuevas o estancias prohibidas de los templos, sino que yace sepultada a plena luz del día bajo montañas de información y es ensordecida por el incesante mundanal ruido. El  Mago necesita por tanto aprender a crear un espacio de silencio y oscuridad en el que refugiarse y escuchar, como en el Arcano de la Suma Sacerdotisa.   El Templo que guarda la Sacerdotisa del Tarot no es por tanto un lugar físico, sino un espacio protegido en la mente. Aunque hay enclaves en el mundo donde es más fácil propiciarlo, y en nuestro propio hogar es muy interesante disponer uno.

Tarot: El Mago

¿Qué hay más allá del Velo de Isis? ¿Qué Realidad existe pero sólo podemos percibir muy indirectamente, como el reflejo atenuado sobre el trocito de espejo que es nuestro sistema perceptivo?

De ese lugar eterno y misterioso emana el poder de manifestación de Mago; la facultad de señalar a la Energía un punto en el que concentrarse y alcanzar una masa crítica que desencadene el acto creador.

El Mago es el Uno, todos los unos; el Iniciador. Su trabajo es aportar un ego al océano de posibilidades; crear un polo de atracción, un ancla de amarre,  el centro capaz de generar en torno a sí un remolino creador.

El Mago nos conmina a tomar el control, y transformar nuestras ideas en realidad por medio de nuestras capacidades. Cuando tenemos una idea clara en nuestra mente, es hora de actuar. Mientras que el Loco comienza su viaje pensando que todo es posible, el Mago sabe que no es sino con concentración, trabajo y constancia que nuestros sueños se pueden hacer realidad.

En la iconografía convencional, es representado como un hombre (principio masculino creador) que puede ser un mago o chamán, un alquimista o astrólogo; pero también un ingeniero o un empresario, un artista o un diseñador. Todo son especializaciones añadidas por el desenvolvimiento histórico del Manifestador: aquel que es capaz de formar una idea en el plano metafísico (mental) y manifestarla en el físico (material). La creación es en realidad transformación: Las fuerzas del universo se reúnen y modifican en el Mago y así filtradas, producen una manifestación; como el cristal que recibe el rayo de sol y lo muda en un pequeño arcoiris.

En las representaciones convencionales este personaje suele encontrarse ante una mesa, donde descansan los símbolos de los cuatro Elementos. Estos elementos representan las herramientas del Mago: la espada es su pensamiento, el cáliz contiene sus sentimientos y afectos; la vara mágica es su pasión y su líbido; y el medallón representa su cuerpo físico, la base de la materialización. La mesa es el marco consciente, al que el Mago debe llevar todos sus recursos para que trabajen al unísono. Es un trabajo de concentración de la energía en un punto o idea en el plano espiritual; y de manifestación de esa idea en el plano material. ¿Son estas herramientas e ideas producto del cuerpo-mente del Mago, o es el propio Mago una proyección causada por la conjunción de estos recursos? El Mago sabe que él es el centro y principio, el deseo y consciencia en torno al cuál ocurre la magia; pero al mismo tiempo conoce su verdadera identidad como mero canal de una luz que manifiesta un sólo objeto, el Universo, y tiene un único Origen incognoscible hasta para el Mago.

También en la convención iconográfica, el Mago extiende su brazo derecho, el que es regido por el hemisferio izquierdo de la razón y el lenguaje verbal) para apuntar al Cielo (plano simbólico y metafísico) y con el izquierdo, regido por el hemisferio derecho de la imaginación y el lenguaje musical) apunta a la Tierra o plano experiencial y físico.

De esta forma el Mago reconoce que su cuerpo, su existencia en el espaciotiempo, es la herramienta de la creación, es decir la función catalizadora o vehicular del taumaturgo. En consecuencia, el ego del maestro de los hechizos muestra su importancia clave, equivalente a la de una estaca clavada en un terreno para señalar el centro de una futura ciudad, o la pregunta que guía un experimento científico. Sin embargo, el ego es en el fondo sólo uno más de los instrumentos del Mago; él sabe que no es el verdadero centro del Universo, sino otra manifestación más.

Esta carta en una posición propicia, nos indica la presencia de los recursos que necesitamos para poner en marcha un nuevo proyecto. Puede que ya haya comenzado esta empresa y que el Mago aparezca para recordarnos que debemos mantener nuestra energía en nuestro objetivo con valor y confianza, y agrupar nuestros poderes en torno a ella si queremos materializarla plenamente.

 

Seeing the world through a lens

En situación adversa, esta carta indica la incapacidad para focalizar nuestra atención en un sólo punto, la falta de alguno de los cuatro Elementos en nuestro acopio de facultades, o también que nuestra idea no es aún apropiada para encender la chispa y guiar nuestro trabajo.

El Mago puede hacer referencia también a una fuerza externa; una presencia (personal, pero también puede asumir otra forma, como un libro) que está ejerciendo el papel del Mago en nuestra vida, manifestando un cambio en ella. En sentido negativo, esta figura estaría actuando en nuestra contra: creando una ilusión falsa, o propiciando un revés de nuestros planes en su favor.

Si bien esta carta puede corresponder literalmente con el inicio de un proyecto -por ejemplo tener un hijo- lo más frecuente es que su ayuda sirva a un desafío u obstáculo en nuestro gran proyecto vital. Es la actitud de reunir todos nuestros recursos para su superación victoriosa, y de darle un enfoque positivo.