cinco ideas fuerza para protegernos del supremacismo

Hoy hablamos de cinco herramientas mentales,  eficaces para defenderse de las ideologías supremacistas.

El lector o lectora se preguntará: «¿Pero qué hay de malo en ser supremacista? ¿No hay acaso personas que creen que la Tierra es plana, que se ríen con Buenafuente, orientales que hacen vida marital con su almohada? Que cada uno piense y sienta lo que le dé la gana mientras no se meta en la vida de los demás». Ciertamente, en nuestro fuero interno tenemos derecho a pensar y sentir lo que queramos. Conocí a una chica  que se recreaba privadamente pero con mucho deleite, en la fantasía de asesinar a sus jefes y algún colega con armas blancas y sangre hasta en el techo. Me pareció bien, si le quitaba estrés laboral.

Lee Jin-gyu, ciudadano coreano, casó con su almohada en 2010. No sé cómo le fue después a la pareja. Fuente: metro.co.uk

Sin embargo, a veces hay que protegerse de ciertas tendencias, precisamente en pro de retener ese espacio íntimo de libertad que nos queda. Las doctrinas supremacistas nos comen el seso, vuelven zombis incluso a personas con carrera y libros publicados. Si hacen eso con gente mucho más lista que tú y yo, que Dios nos coja confesados.

Por otra parte, en el capítulo anterior tratamos de argumentar que los supremacismos son inherentemente nocivos: porque crecen a costa de devorar todo lo demás. Y aún más destructivos cuando se pone a su disposición toda la magia tecnológica del siglo XXI y un número ridículamente exagerado de seres humanos colonizables en el planeta, casi todos muy bien tecno-conectados entre sí para facilitar la infección.

He buscado supremacismo en el diccionario de la R.A.E., pero no está aún. Es verdad que el diccionario no es el punto fuerte de esta real institución. La Wikipedia dice que: «El supremacismo es una ideología de dominación y superioridad: afirma que una clase particular de personas es superior a otras, y que debería dominar, controlar y sojuzgar a las demás, o tiene derecho a ello.»

Hay que destacar esa copulativa «y», porque no es problema el ser superior, sino derivar de ello legitimidades de destrucción o dominación. Stephen Hawking era superior intelectualmente, sin embargo no intentó imponer su ideología al mundo. Isabelle Adjani, superior en belleza, sólo conquistó nuestros corazones.

               
 La mirada Adjani paraba relojes

Y vamos ya con esas cinco defensas:

I. Sentido del humor.

Viviendo en España, uno podría caer en el error de pensar que el sentido del humor son esas majaderías que cuentan ciertos actores y buscavidas en monólogos, tratando de demostrar patéticamente que la corrección política es graciosa. Sin embargo, el humor es otra cosa, nada menos que una herramienta evolutiva de supervivencia.

Hasta donde yo sé, sólo nos reímos los mamíferos. Los mamíferos nos reímos para lubricar nuestra intensa vida social; y desescalar la tensión tanto en nuestro cuerpo, como en las interacciones entre individuos. La risa es una herramienta adaptativa compleja, necesaria y muy importante en animales inteligentes, sociales y con mala leche como las ratas o nosotros.

Las ratas se ríen cuando les haces cosquillas o juegas con ellas; también cuando les das droga o se excitan sexualmente (*)

                Cuando las ratas ríen,  no podemos oír nada porque usan una frecuencia demasiado alta para nosotros.

(*) Aquí se refiere sólo la estimulación por cosquillas, pero existen otros estudios con los demás estímulos si os interesa el tema https://www.elnuevodia.com/ciencia/ciencia/nota/lasratasseriencuandoestandebuenhumor-2261239/

Los humanos nos seguimos riendo por las mismas cosas que cuando éramos roedores. Por ejemplo, en los encuentros sexuales nos reímos, ya que la risa es una señal de que todo va bien, y no se ha cruzado ninguna línea inapropiada. La risa y otras señales corporales, sirven en los encuentros físicos al propósito de intercambiar feed-back en tiempo real sobre el estado emocional del otro, de manera más rápida y directa que las palabras. Por eso un exceso de alcohol u otras substancias que puedan comprometer nuestra percepción y respuestas naturales no son recomendables en el sexo o los deportes de contacto.

Se sabe que las mujeres en especial, bajan su umbral desencadenante de la respuesta de la risa cuando están ante un chico que les gusta. Debe ir en proporción a la necesidad repentina de hacer el payaso que sentimos los hombres delante de una mujer hermosa…

Otro ejemplo son los niños jugando a pelearse en broma, que se ríen espontáneamente. Esto evita que la cosa llegue a una pelea real: si ya no hay risas, es hora de parar. Observa a un chiquillo perseguir a otro: al menos el perseguido se estará  riendo. Sin embargo, cuando los mismos críos participan en juegos sin peligro potencial, se ríen sólo si algo es gracioso. Igualicos, igualicos que las ratas.

Por este mundo simbólico que llevamos dentro, los humanos también nos carcajeamos de cosas que hacen cosquillas a nuestra mente, no sólo por estímulos físicos directos. Esto se llama sentido del humor. El humor como capacidad de captar la ironía, la incongruencia y sorprenderse al observar el mundo es un tema largo de explicar científicamente; para el caso baste decir que es fun-da-men-tal en pro de mantener la salud mental en medio de cualquier crisis, reducir el estrés y crear vias especiales de comunicación cuando la hostilidad entre grupos sociales ya no permite ninguna diplomacia.

Es útil reírse de uno mismo sobre todo, de las cosas que nos pasan, y de los mensajes que recibimos. El humor inteligente y franco es incompatible con el supremacismo o cualquier otra ideología demasiado pretenciosa.

Si no se puede hacer abiertamente en redes sociales porque nos pueden rastrear, siempre queda bromear en petit comité con amigos o familiares. Hacer mofa de todo aquello que esté prohibido reírse, de cosas inconfesables, de lo ridículo y de lo solemne, de la gente que se cree importante y buena, y ante todo siempre, de uno mismo. Se sabe que el humor, incluso el más impresentable, ayuda a la gente en campos de concentración o capturada por terroristas a sobrevivir y a mantener el juicio. (*) Si el sentido del humor puede ayudar a vivir a una persona que está viendo a otras ser conducidas a una cámara de gas, ¿qué no podrá hacer por ti?

(*) Un artículo sobre este interesante tema. Está en inglés. http://www.holocaust-trc.org/humor-in-the-holocaust/

II. Recupera el control de tus emociones

Hay algo mucho, mucho mejor que sentirse «empoderado». Esto es, obtener dominio de uno mismo. Empoderarse es de zombis, que se empoderan cuanto más agresividad demuestran y cuantos más se juntan. En cambio, el dominio de uno mismo es un arte sólo al alcance de las personas con dignidad y amor propio. Cultiva sobre todo el dominio de tus emociones; ellas son tu energía. No dejes que otras personas u organizaciones te las roben, que decidan si sientes alegría, compasión, miedo, que parasiten en fin tu fuerza vital para sus fines. Haz yoga, juega al padel, practica ejercicios de kegel, escucha rock en tu mente, lo que te funcione: pero consigue que seas tú y sólo tú el que decide cuándo y hasta que punto estás enfadado, alegre, asustado o emocionado. No seas como el toro, al que le hacen una señal con el capote y embiste. Tú debes ser el torero de tu propio animal interior y reconducir sus instintos.

III. Renuncia al maniqueísmo, ya

El bien y el mal existen. Pero en nuestra mente. Buenos son aquellos fenómenos, incluídos seres humanos, que parecen actuar en pro de las cosas que valoras en la vida. Y Malos son los que parecen obrar en su contra. Sin embargo, a la Ciencia le está yendo muy bien explicando la mecánica cuántica, el funcionamiento del cuerpo humano, el movimiento de las estrellas y todo lo demás sin recurrir al Bien y al Mal como fuerzas intervinientes, personificadas o no. Ya decía Nietzsche -antes de entrar en el manicomio creo- que había interpretaciones morales, pero no fenómenos morales. En este caso sabía lo que decía.

Pensemos en el ejemplo de torturar a un niño: en principio es perverso infligir dolor y daño a una criatura indefensa, que aún no sabemos si llegará a ser hombre de bien o político. Pero aceptamos con naturalidad, y lo vemos humano, que los infantes con enfermedades graves sean pinchados, operados, drogados y otras tropelías por los médicos y enfermeras. Eso también es tortura; un niño vive una punción epidural o entrar en un quirófano como lo peor que le ha pasado. Pero consideramos que el fin justifica los medios; incluso si resultara que el cirujano disfruta con su trabajo.

Ahora bien, como se ve en algunos casos, médicos, padres y personas a las que nadie le ha dado vela en ese entierro pero tienen twitter, opinan diferente sobre qué tratamientos, o que riesgos, pueden estar justificados éticamente. Salvo los tuiteros, que no conocen los detalles de la situación, es posible que todos tengan razón. Puede que las diferencias se deban a los valores de cada uno; para algunos ciudadanos es mejor que el niño sufra lo menos posible en sus últimos meses, y para otros es preferible agotar las posibilidades, ya que nunca son igual a cero y hay curaciones cuasi-milagrosas.

Es decir, en la valoración del bien y el mal hay siempre un elemento subjetivo, añadido al contexto y la acción.

De esto se colige (colegir es un verbo que existe post-mileniales, si no os lo creeis buscadlo) que bien y mal no pueden existir como entidades externas, separadas de nuestros propios juicios. No son atribuciones propias de las personas o situaciones, sino nuestras mediciones internas del grado de desviación de su conducta percibida con las que cosas que más deseamos y apreciamos cada uno.

Si el lado oscuro y luminoso de la Fuerza no existen más que en películas, tampoco debe ser cierto que la Historia humana es el escenario de una lucha entre el Bien y Mal; llámese ese mal el demonio, los ricos, los comunistas, el patriarcado o Trump. Esta concepción maniquea, es eso, maniquea, y una mala interpretación quizás de cierto famoso tuit de Heráclito y de las cosas que decía Zoroastro mientras regaba sus jazmineros.

Ciertamente hay personas que dejan mucho que desear, y países. Es humano odiarlos, como es humano amar a aquellas personas que para nosotros representan la belleza, la empatía, o el sacrificio. Sin embargo, no podemos hacer de las inclinaciones de nuestro corazón categorías universales ni reducir a las personas a representaciones simbólicas de esas categorías. No es real.

IV. El universo es fruto del azar y la necesidad

No lo digo yo, sino otro tuitero antiguo que se llamaba Demócrito; en uno de sus posts más compartidos. Todo fenómeno tiene sus causas; y a su vez se coaliga con otros fenómenos para convertirse en causa de nuevos sucesos. El azar es el mecanismo causal que no nos es conocido, revelado. Si tus padres buscaban tenerte, eso es obra de la necesidad; si el preservativo estaba caducado y se dieron cuenta tarde, se llama azar.

Hasta donde sabemos, vivimos en un mundo de relaciones; relaciones determinadas por leyes de causa-efecto. Es verdad que algunos autores interpretan que el mundo subatómico es indeterminado. Bohr y Heisenberg propusieron hace un siglo que se abordara la cosa probabilísticamente, como las apuestas deportivas o ligar en un festival, y esto es lo correcto desde el punto de vista de la ingeniería y la física experimental. Sin embargo también hay científicos como Hawking, que han defendido que el nivel cuántico es igual de determinista que los otros niveles, pero quizás conceptos humanos como posición y velocidad no nos permiten comprenderlo aún.  Es un asunto por tanto abierto al debate, hasta que se puedan realizar experimentos para cerrarlo. Pero sea cuál sea la forma en que se comunican realmente los fenómenos subatómicos, está claro que escapa a nuestro control consciente.

Si estudias el caso y te persuades como yo de que, hasta donde sabemos, el universo es determinista te vas a llevar un alivio. Te resultará mucho más fácil no odiar a tus enemigos, al comprender que son marionetas del destino. No tienen libre albedrío. Tú tampoco lo tienes, estás leyendo esto porque el universo ha elegido eso para ti. (Espero que seas elegido para terminarlo jeje). Si estudias el caso y estás de acuerdo con esto, no dejarás de tener curiosidad por conocer las causas reales del comportamiento ajeno, y del tuyo, y de las cosas que pasan, más allá de los Discursos o relatos supremacistas. Y serás más dueño de ti mismo, aunque parezca contradictorio; al suponer que tu vida está determinada por causas y no eres libre, tendrás más control sobre esa vida. Es como el esquizofrénico que comprende que necesita su Olanzapina, y al tomarla puede hacer cosas que antes no podía hacer.

Filósofos como Daniel Dennet opinan que no se debe contar a la gente lo que ha ido descubriendo la neurociencia sobre el tema, para no dar excusas para el comportamiento criminal. Puede que tenga razón no digo que no. Sin embargo, yo me inclino a pensar que las sociedades civilizadas como la nuestra han ido gradualmente preparándose para esa revelación. Muchos problemas como el alcoholismo, la drogadicción o la cleptomanía que antes se creían vicios y pecados, encontraron arreglo cuando se descubrieron sus verdaderos mecanismos psicológicos, bioquímicos y sociales al margen del plano metafísico. No encerramos a los criminales por ser malas personas. Ningún juez dictamina «vale, queda demostrado que es un cabrón», o «pues sí, la acusada es lo peor, a la celda con ella». No funciona así. Los ciudadanos pueden ser más malos que la quina o beatos de Dios si quieren, lo que cuenta  es si han quebrantado las leyes o entrañan peligro para los demás. No se les «castiga», se les sanciona por incumplir su contrato con la sociedad.

No me extrañaría que la sociopatía tuviera cura un día, quizá con un borrado cerebral, y se les dé a los hijos de puta esa opción de reinicio radical o hacerse útiles para la sociedad diseñando salidas de centros comerciales.

Me vengo ahora arriba y afirmo incluso, que es precisamente la creencia generalizada de que tenemos liber arbitrium y nada condiciona nuestras decisiones, lo que está ralentizando una sociedad más humana y racional.

Por ejemplo, todavía salen muchedumbres vociferantes, a pedir una pena mayor que la que exige el código penal para los acusados que les caen mal; o a exigir su liberación cuando los consideran buenas personas. Es decir, en el nombre de una visión moralista y subjetivista (no ética y justa) presionan para que la ley NO se aplique igual para todos, principio que es base del Derecho pero que molesta mucho a los supremacistas. El supremacismo exige la sustitución de la Ley y la Razón por las emociones y las demandas de los egos colectivos identitarios, que no son los deseos de los propios miembros individuales sino los del ente suprapersonal que hace emerger su Discurso.

“La justicia del pueblo” es una de las formas que adquiere la psicología de los linchamientos y el mecanismo del chivo expiatorio; son conductas observadas regularmente en chimpancés.

La culpa es beneficiosa porque nos alarma de que una conducta personal necesita reconducirse para alinearse con los valores con los que nos identificamos; la vergüenza nos revela que hemos defraudado, o eso creemos, las expectativas de los demás. Sin embargo, son emociones diseñadas para condicionar nuestro comportamiento futuro, no evidencia ni efecto del libre albedrío meta-físico.

Todo lo que hacemos, son en realidad cosas que nos suceden; pero como lo que somos está hecho de esos acontecimientos, nos corresponde ser responsables -es decir, responder de, comprometernos- en sus consecuencias. Somos flujos causales auto-conscientes, que se encuentran con otros flujos causales que a veces llevan la dirección opuesta y por nuestro carril… Pero si bien es humano odiar y buscar chivos expiatorios de nuestro malestar, ajenos y en uno mismo, también es humano entender que no tiene fundamento. A lo hecho pecho y a dejar la culpa y la vergüenza tan pronto como cumpla su papel de inducir cambios reales en nuestra conducta, o lo cumpla en los demás.

V. Todo está conectado

Derivado de lo anterior, se colige (sí, otra vez colige, qué pasa) que todo está conectado. Sabes lo del efecto mariposa. El efecto mariposa es un ejemplo de cómo funcionan los sistemas caóticos, que son deterministas. Un pequeño cambio, va escalando en el tiempo (es decir, en el proceso causal) hasta crear escenarios muy divergentes. Me gusta poner el ejemplo de los catorce millones de seres humanos que murieron en los campos nazis; si una sola, sólo una de esas desgraciadas víctimas se hubiese salvado, tú y yo no estaríamos aquí; su supervivencia habría sido una bola de nieve causal que no habría permitido eventos como que tus padres te tuvieran a ti. Ni que se emparejaran probablemente. Si en un universo paralelo la pobre Anna Frank no fue capturada por los nazis, en ese universo no hay una versión tuya o mía. Nosotros somos «hijos» o derivaciones causales de lo que pasó en Alemania, del golpe de estado bolchevique, de la Guerra Civil española. Y también de hechos históricos positivos como la importación de los churros de China a España, donde los mojamos en chocolate en lugar de salsa de soja.

 

Los you tiao o “diablos fritos en aceite” son las porras y churros originales; el chino que llega a Madrid y ve que se los sirven con una buena taza de chocolate en lugar de un cuenquito de salsa de soja siente que su infancia fue una mentira. Fuente: https://backpackerlee.wordpress.com

 

Si todo está conectado, la supuesta separación esencialista que es base del supremacismo se desmorona. El supremacismo es de mira estrecha: su Discurso se apoya en seleccionar muy bien las relaciones que quiere visibilizar e ignorar todas las demás, que de hacerse opacas a nuestros ojos revelarían un panorama tan densamente entretejido como la manta zamorana de Clint Eastwood en Por un puñado de dólares.

El estudiante atento de la Historia termina por reconocer que no hay etnias puras, ni causas independientes, ni historias lineales, sino sólo seres humanos que interaccionan dentro de las redes causales, matemáticas y lógicas, del universo.

Esto no significa que tengamos que caer en el nihilismo o el relativismo extremo; gracias a la herramienta del Ego podemos anclar  valores y contrastarlos con los valores de otros seres humanos. A poco que reflexionemos entonces sobre esos valores y los destilemos en el alambique de la Razón, descubrimos que su origen y función está en impulsos vitales que anteceden y  trascienden al ser humano y pertenecen a la Vida: como la apreciación universal de la belleza o la necesidad de unión y comunicación en niveles cada vez más complejos de existencia.

 

Mi conclusión es por tanto, que el sentido del humor, una comprensión mayor de las leyes del cosmos, una percepción realista de qué es el bien y el mal, y el adiestramiento en el control de las propias emociones son todos rasgos que actúan como profilaxis contra cualquier supremacismo. Si no te ha convencido alguna da igual; el mensaje ya está procesado por tu subconsciente  y reemergerá “como idea tuya” cuando la vida te aporte pruebas de su utilidad.

Autor: DiegoT

Soy el portavoz de una comunidad de trillones de células eucariotas, bacterias, levaduras, hongos y protozoos. Todos del Real Madrid.

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